Cuidado con la arrogancia – Reflexiones a la luz de la biblia

Cuidado con la arrogancia es una advertencia que como cristianos debemos hacernos porque ciertamente la persona arrogante y altiva se aleja de Dios con sus actitudes. Al respecto la palabra nos señala:  “Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos” (Salmos 138:6 )

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    Cuidado con la arrogancia – Reflexiones a la luz de la biblia

    La biblia hace mención de la arrogancia como un comportamiento que no es del agrado de Dios. Involucra el orgullo y la soberbia y son una completa abominación para Nuestro Señor: "Abominación es al Señor todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune" (Proverbios 16:5).

    En la biblia el Señor menciona siete cosas que aborrece y la primera que nombra son los "ojos altivos" (Proverbios 6:16-19). De igual manera, Jesús lo menciona: "Lo que sale del hombre es lo que lo contamina".

     Luego enumera las trece características de quienes están fuera de la gracia del Señor, con la arrogancia siendo considerada juntamente con la inmoralidad sexual y el homicidio, tal como se señala en el siguiente pasaje:

    “Pero decía, que lo que del hombre sale, eso contamina al hombre. Porque de dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez. Todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre” (Marcos 7:20-23).

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    Existen dos formas griegas del término arrogancia que se utilizan en el Nuevo Testamento, que fundamentalmente denotan lo mismo. El vocablo “Huperogkos” se traduce como "hinchazón" o "extravagante" tal como se aplica en "palabras infladas" (2 Pedro 2:18; Judas 1:16).

    Por otro lado, el término “phusiosis”  significa "inflar el alma" o "arrogancia, orgullo" (2 Corintios 12:20). Corresponde a los creyentes el reconocer que ser arrogante o tener una actitud presumida, es lo contrario de la piedad, tal como se puede observar en el siguiente pasaje:

    “Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 Pedro 1:5-7).

    En este sentido, la arrogancia denota prepotencia de una persona y tiene similitud con la mentalidad egocéntrica de pensar que se es el centro del mundo y que todo gira en torno a él.

    En muchos casos estas actitudes no las notamos a simple vista sino que quedan expuestas cuando se abre el corazón porque de él se deriva todo lo que somos realmente.

    Por otro lado, la biblia nos muestra la otra cara de la moneda y nos invita a dejar la altivez y dejar que Dios llene nuestro corazón con su amor, el cual debe ser el centro de nuestra vida porque el amor proviene de él.

    De igual manera nos habla acerca de lo significa el verdadero amor cuando nos señala en 1 Corintios 13:4 que "El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece".

    Así que nosotros como creyentes en Cristo debemos dejar la arrogancia y cuidar nuestro corazón porque esa altivez no nos permitirá acercarnos plenamente a Dios y éste se alejará de nosotros y nos mirará de lejos, tal como se mencionó anteriormente en el pasaje bíblico.

    Entonces, no se trata solamente de conocer el concepto ni los términos, se trata de evitarlos, corregirlos y direccionar nuestras actitudes en función de la voluntad perfecta de Dios, la cual está establecida en el fundamento de la biblia.

    Características de la persona arrogante

    Como creyentes debemos tener cuidado de la arrogancia, de nuestra soberbia y altivez, ya que todas estas cosas nos alejan de la presencia de Dios e incluso de las demás personas.

    Somos hijos de Dios y por ello debemos testificar lo que el Señor ha hecho en nuestra vida, quitando todo lo que no es de su agrado. Por lo cual es importante conocer las características de la arrogancia para evitarla a toda costa:

    1.- Los arrogantes pretenden ser muy espirituales

    Las personas arrogantes pretender ser espirituales y tener una conexión directa con Dios pero se muestran altivos al respecto y buscan aparentar frente a los demás actitudes que demuestran lo contrario.

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    2.- Se muestran incongruentes

    Las personas arrogantes se contradicen y no proyectan aquello que pregonan, así que lo que dicen no es congruente con sus hechos, por lo cual se les resta credibilidad.

    Por otro lado, hablan de espiritualidad pero se centran en lo económico como principal objetivo. Esto se puede ver mucho en las corrientes del evangelio de la prosperidad, donde declaran y proclaman abundancia dejando a un lado la voluntad del Padre Celestial en la vida de sus hijos, ya que él es soberano y obra conforme a sus propósitos y justicia.

    3.- Hablan en exceso

    El arrogante espiritual por lo general tiene un buen dominio de la palabra, sin embargo sus acciones son contrarias a aquello que pregona. Se caracterizan por ser personas magnéticas, logran atraer y se les pegan las personas, y usan este recurso para manipular.

    4.- Juzgan a los demás y no se ven a ellos mismos

    En personas con arrogancia espiritual todo debe hacerse según lo que ellos piensan. No aceptan otras opiniones ni se doblegan ante nada. Por esta razón siempre te juzgarán y emitirán comentarios sobre las demás personas que lo contraríen.

    5.- Quieren controlar todo

    Este tipo de personas arrogantes buscan siempre tener el control absoluto de todo, hasta el punto de meterse en la vida de los demás. Usa la debilidad de las personas para enaltecerse e imponerse. Por este motivo, usan la información personal de los demás para su provecho personal. Nunca quiere quedar mal delante de nadie y no da su brazo a torcer.

    Cuidado con la arrogancia
    Cuidado con la arrogancia

    6.- Se victimizan cuando es atacado

    Los arrogantes buscan herramientas para defenderse y una de éstas es la victimización, en la cual busca encubrir sus errores. Nunca se muestra apacible para reconocer sus errores, sino por el contrario busca echarle la culpa al otro, aunque haya cometido una falta.

    7.- Habla de servicio sin hacerlo

    Es un tipo de persona que habla mucho pero hace poco. Y una de las principales contradicciones del arrogante espiritual es pedirle a los demás lo que ellos no llevan a cabo. Juegan a ser líderes y se ponen de ejemplo, pero en realidad no son activos en la obra del Señor.

    8.- Los arrogantes piensan que son un ejemplo a seguir

    Los arrogantes piensan que todos deben seguir su ejemplo, se creen autosuficientes. No se dejan guiar por nadie porque ellos mismos se trazan su camino pero en realidad sus acciones son pocas.

    Este tipo de personas se vale de frases para manipular: “deben orar”, “deben leer la palabra”, “deben servir al Señor” Pero ellos no lo hacen.

    9.- Se muestra como un sabelotodo

    Las personas arrogantes se valen de experiencias propias o ajenas para exaltar sus conocimientos. Pero sin duda alguna, haber estudiado no te hace un maestro ni mucho menos una persona sabia.

    Debemos ante todo poner en práctica la humildad que nos permite acercarnos más a Dios y a nuestros hermanos, ya que los arrogantes crean una brecha que no permite la conexión espiritual verdadera con Dios ni la permite con los miembros de la iglesia.

    10.- Utilizan el miedo para manipular

    Una de las cosas que caracteriza a las personas arrogantes es que hacen uso del miedo para manipular a los demás, haciendo que asistan a las congregaciones, que diezmen y ofrenden. Pero esta no es la manera correcta porque la asistencia a las iglesias debe ser por fe, por amor y obediencia al Señor.

    En este sentido las personas arrogantes aplican el miedo para mantener congregadas a las ovejas, y esto resulta muy efectivo, ya que esta una emoción de dominación, sobre todo en personas vulnerables o que está atravesando situaciones adversas.

    Por otro lado, una persona arrogante que busca dominar a través del miedo se muestra competitivo y por eso se vale de este tipo de herramienta para que sus congregaciones estén llenas, en el caso de que sea un pastor.

    Pero esto se puede observar en cualquier miembro de la iglesia que quiere imponerse ante los demás atemorizando y creando un ambiente de dominio y control total.

    En este sentido, una persona arrogante busca siempre resaltar entre los demás y para ellos se valdrá de tus debilidades para él fortalecerse y hacerse superior dentro de su propio ego. Esto no procede de Dios sino que es el enemigo quien está operando en esa persona.

     En este sentido, estamos hablando de un aspecto netamente espiritual porque nuestra lucha no es carnal, tal como lo expresa la palabra:

    “Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes” (Efesios 6:12)

    En este mismo orden de ideas es importante que nosotros como creyentes tengamos cuidado con la arrogancia porque cualquiera puede caer en esas actitudes. Siempre debemos ponernos en las manos del Señor para que él nos direccione en todo.

    La humildad es la contraparte de la arrogancia y por eso es un principio fundamental en la vida de todo creyente porque estamos siguiendo el ejemplo de Cristo quien con humildad, amor y misericordia nos mostró el camino correcto que debemos seguir.

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    Sandra Faría

    Hija y sierva de Dios, Profesora en el área de Lengua y Literatura, Magíster en Literatura Latinoamericana, egresada de la UPEL-Maracay. Con experiencia en la docencia, en la redacción y edición de artículos en diferentes blogs en la web.

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