El compañerismo cristiano - 4 Aspectos importantes a considerar

El compañerismo cristiano es muy importante dentro de la congregación, ya que cuando en unión y armonía llevan en marcha la obra de Dios, las cosas se dan de buena manera y los frutos se hacen notar. Una iglesia desunida, no puede prosperar. Al respecto la palabra nos dice lo siguiente: “El ungüento y el perfume alegran el corazón, Y el cordial consejo del amigo, al hombre.” (Proverbios 27:9)

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Tal como lo señala esta cita bíblica el compañerismo cristiano, la hermandad, la amistad, nos trae alegría, gozo porque en momentos difíciles podemos acudir al consejo de un buen hermano en Cristo y sentirnos confortados.

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    El compañerismo cristiano - 4 Aspectos importantes a considerar

    Un compañero cristiano es aquel que hace alguna cosa por el otro, que lo ayuda, lo apoya, no lo juzga sino que lo comprende y aplica la empatía. Un compañero cristiano es aquel que tiene la misma creencia que tú porque profesa el mensaje de salvación de Cristo, por lo cual manejan el mismo lenguaje.

    Por el contrario, cuando se tienen amistades inconversas puede surgir mucha controversia en los temas relacionados con lo que significa el evangelio, porque no comprenden el propósito que los hijos de Dios tienen en la tierra, y así es más difícil poder estar en armonía y comprenderse. Así que este tema conlleva a los siguientes aspectos que se deben tomar en cuenta:

    1.- El compromiso

     Uno de los aspectos que debe encerrar el compañerismo cristiano es la disposición, el compromiso, la obligación porque nada hacemos con hablar si no actuamos cuando el otro nos necesita, tal como lo señala la palabra:

    “compartiendo para las necesidades de los santos; practicando la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen; bendecid, y no maldigáis. Gozaos con los que se gozan; llorad con los que lloran” (Romanos 12: 13-15)

    De esta manera, el compañerismo cristiano se trata de estar con la persona en todo momento, en las situaciones adversas, en las tristezas, en el duelo y también en los triunfos, en los momentos de alegría y gozo.

    2.- Recibir consejo

    Todo buen compañero actúa como un consejero y amigo,  dispuesto a escuchar y a recibir también el sabio consejo los unos de los otros. Tal como lo expresa la palabra:

    “Para recibir el consejo de prudencia, Justicia, juicio y equidad; Para dar sagacidad a los simples, y a los jóvenes inteligencia y cordura. Oirá el sabio, y aumentará el saber, Y el entendido adquirirá consejo” (Proverbios 1: 3-5)

    Por otro lado, en la biblia podemos encontrar ejemplos de malos consejos, como es el caso de Ahitofel, quien era el consejero del rey David y Absalón, y quien era conocido como sabio, pero le había dado muy mal consejo a David:

    “Y dieron aviso a David, diciendo: Ahitofel está entre los que conspiraron con Absalón. Entonces dijo David: Entorpece ahora, oh Jehová, el consejo de Ahitofel” (2 Samuel 15:31)

    En este sentido, como compañeros cristianos debemos estar atentos a los consejos que demos, ya que pueden influir en la vida de nuestros hermanos. Por lo cual es de suma importancia que antes de emitir alguna opinión, escuchemos atentamente a nuestro compañero y analicemos la situación que está pasando en ese momento.

    3.- La confianza en nuestro hermano en Cristo

    Dentro del compañerismo cristiano debe existir familiaridad en el trato, tanto personal como colectivo. Cuando existe confianza mutua se puede trabajar juntos sin problema alguno y por eso podemos ver las obras de Dios en nosotros mismos. Tal como lo anuncia la palabra:

     “Enviamos también con ellos a nuestro hermano, cuya diligencia hemos comprobado repetidas veces en muchas cosas, y ahora mucho más diligente por la mucha confianza que tiene en vosotros” (2 Corintios 8: 22)

    4.- Miembros Productivos y Llenos de frutos del Espíritu Santo

    Para poder ser hombres y mujeres íntegros y miembros productivos de nuestra congregación, necesitamos estar unidos, ser honestos y estar dispuestos a mejorar cada día. Debemos estar llenos del Espíritu Santo y manifestar los frutos en cada obra que hagamos. Al respecto la palabra nos dice lo siguiente:

    “Para que discernáis lo mejor; que seáis sinceros y sin ofensa para el día de Cristo; Llenos de frutos de justicia, que son por Jesucristo, para gloria y loor de Dios” (Filipenses 1:10 y 11)

    Así que nos necesitamos unos a otros para hacer lo que el Señor quiere que hagamos aquí en la tierra, para poder cumplir con el propósito de llevar el mensaje de salvación a toda criatura.

    Pero además Dios quiere que seamos productivos y que los proyectos que tengamos no se queden solo en palabras, que podamos servirle al Señor de una forma activa, ayudando al necesitado, predicando en las naciones, llevando el mensaje de paz y amor de Nuestro Señor Jesucristo.

    Ese es el ministerio de la iglesia, un ministerio basado en la compasión, en el amor, en la tolerancia, en la disposición de ayudar al otro. De qué sirve hablar y hablar de Dios, si no ponemos en práctica lo que él nos enseña en s palabra. De nada sirve hacer las cosas si no se tiene amor, tal como lo señala la palabra:

    “Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tengo amor, de nada me sirve” (1 Corintios 13:3)

    En esta cita se muestra el mensaje de amor de Dios, porque si no hacemos las cosas de corazón o las sacamos en cara, de nada sirve todo lo que hacemos.

     De nada sirve hacer obras muertas, vacías, llenas de intereses personales, de nada sirve dar y luego querer recompensa. De nada sirve ayudar y luego traicionar. Así que debemos estar atentos a mantener la comunión con Dios para no caer en estas cosas.

    Qué dice la biblia del Compañerismo

    Las Sagradas Escrituras nos señalan la gran importancia del compañerismo cristiano, y lo podemos apreciar en cada una de las historias bíblicas de los diferentes personajes, fieles creyentes que tuvieron siempre a un compañero a su lado. Al respecto la biblia resalta los siguientes aspectos:

    1.- Pronosticado en el Plan perfecto de Dios

    El plan perfecto del Señor se puede visualizar desde el comienzo de las Sagradas Escrituras, en el momento de la creación del mundo, donde al hacer a Adán le hizo también una pareja porque no quería que estuviera solo. De allí parte el propósito que tiene Dios con sus hijos, ya que él no quiere que estemos solos, él quiere que seamos unidos, que seamos compañeros. Al respecto la palabra nos señala lo siguiente:

    “Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él”. Las palabras de este versículo resaltan la necesidad que tiene el hombre de una compañera, de una ayudadora y de una igual” (Génesis 2:18)

    En este sentido, la unidad, la hermandad, el compañerismo es bíblico en todo sentido y corresponde al propósito de Dios desde la creación del mundo. Por lo cual cuando somos unidos, estamos glorificando al Señor, y de seguro todo lo que se haga en unión será de gran bendición para su obra.

    2.- Expuesto por Salomón

    De igual manera la biblia nos muestra a través de la sabiduría de Salomón, la importancia de la unión: “Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero: mas ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante” (Eclesiastés 4: 9 y 10)

    En este pasaje bíblico, Salomón está diciendo que la vida es mucho mejor con compañía porque si estamos en un momento difícil de nuestra vida, nos sentimos abatidos, débiles en la fe, podemos sostenernos en los brazos de nuestro hermano en Cristo para no caer.

    Por otro lado, en la biblia encontramos el ejemplo de Eliphaz, Bildad y Sophar, quienes eran los amigos de Job y demostraron su apoyo incondicional hacia él por todo lo que estaba pasando, tal como lo señala la palabra:

    “Así se sentaron con él en tierra por siete días y siete noches, y ninguno le hablaba palabra, porque veían que su dolor era muy grande” (Job 2:13)

    3.- Reconocido por Jesucristo

    Jesucristo cuando vino a esta tierra nos trajo muchas enseñanzas hermosas de como ser una persona digna y recta delante de los ojos del Señor.  Nos habló acerca del amor, la misericordia, el perdón, la sanación, y también nos mostró la importancia de la unidad. Tal como se puede observar en este pasaje bíblico:

    “Y tomando á Pedro, y á los dos hijos de Zebedeo (Jacobo y Juan), comenzó á entristecerse y á angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dice: Mi alma está muy triste hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo” (Mateo 26: 37 y 38)

    Jesucristo estaba en un momento de angustia, ya que él conocía lo que iba a acontecer porque se tenía que cumplir la palabra de Dios. Así que recurrió a sus discípulos y les pidió que oraran con él y velaran. De allí la importancia de orar todos juntos en armonía, y más cuando un hermano está pasando por una prueba muy difícil.

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    Dios se glorifica en cada oración que hacemos y si nos ponemos de acuerdo en un solo clamor y en un solo sentir el Señor intercede por nosotros y se manifiesta con poder en nuestra vida. Tal como lo dice la palabra:

    4.- Ejemplificado en la misión de los setenta

    La misión consiste en proclamar el mensaje de salvación a toda criatura, en todos los rincones de la tierra. Y precisamente esos setenta hombres tenían como propósito difundir las buenas nuevas de Cristo: Lucas 10: 1 “Después de estas cosas, designó el Señor también a otros setenta, a quienes envió de dos en dos delante de él a toda ciudad y lugar adonde él había de ir” (Lucas 10: 1)

    5.- Referencias al compañerismo cristiano

    La iglesia es un cuerpo formado por muchos miembros que provienen de distintos lugares y clases sociales. En Cristo Jesús somos una creación nueva; las diferencias de cultura, de raza, educación, entre distinguidos y humildes, ricos y pobres, hombres y mujeres, no deben ser motivo de  divisiones entre nosotros.

    El compañerismo cristiano
    El compañerismo cristiano

    Todas las personas somos iguales en Cristo Jesús, quien por un mismo Espíritu nos ha unificado en comunión con él y los unos con los otros. Por esta razón, debemos servir y ser servidos sin tener parcialidad ni reservas.

    En este sentido, mediante la revelación de Jesucristo en las Santas Escrituras podemos participar de la misma fe y la misma esperanza, y salimos para dar a todos el mismo testimonio, el mismo mensaje de salvación, de amor, de misericordia del Señor.

    Esta unidad entre hermanos en Cristo, tiene sus orígenes en la unidad del Dios trino, quien nos ha adoptado como sus hijos. Por lo cual somos un edificio construido por diversas piedras vivas, en las cuales, las de arriba no maltratan a las de abajo, sino que éstas soportan o resisten a las de arriba.

    Pero debes entender que las piedras que se encuentran en tu entorno, no representan al enemigo, sino a los compañeros de milicia con quienes compartes tanto las alegrías como las aflicciones. Tal como se revela en la palabra:

    “Y nuestra esperanza de vosotros es firme; estando ciertos que como sois compañeros de las aflicciones, así también lo sois de la consolación” (2 Corintios 1: 7)

    A pesar de que somos un cuerpo con muchos miembros, es necesario siempre tener cerca a nuestros compañeros de milicia, a nuestros hermanos en Cristo para que nos puedan prestar su ayuda en la oración, para que nos den consejos de sabiduría, para que compartan nuestras alegrías y tristezas.

    Como creyentes fieles a Nuestro Señor Jesucristo debemos ser el reflejo de su amor, misericordia y bondad, así que debemos actuar como un bálsamo que sana las heridas, un vaso de agua que refresca el alma, un abrigo que quita el frío. La biblia nos demanda a amarnos, ayudarnos y respetarnos, tal como lo afirma en este pasaje:

    “Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros” (Juan 13:34)

    Ejemplos de compañeros espirituales en la Biblia

    El Señor Jesucristo no quiere que tengamos una vida cristiana individual. En los Evangelios Jesús envió a los discípulos a proclamar el evangelio de dos en dos, no lo hizo de uno en uno.

    Esta práctica de llevar el mensaje en compañía lo podemos presenciar en todo el libro de Hechos, donde los discípulos viajaban y predicaban juntos. En el caso de Pablo y Silas se puede observar el compañerismo cristiano.

    Ellos en la cárcel, en medio de su dolor, angustia, cansancio y desesperación, se apoyaban y cantaban y alababan al Señor: “Hacia la medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos de alabanza a Dios; y los presos los oían. Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron”. (Hechos 16: 25-26)

    En este pasaje se puede observar el poder que tiene la unión porque cuando ambos alabaron a Dios, se manifestó con poder el Espíritu Santo, liberando a los presos y causando gran estruendo. Este compañerismo cristiano, brindó muchos frutos e hizo que el carcelero y toda su familia fuera salva:

    “El carcelero pidió luz, entró precipitadamente y se echó temblando a los pies de Pablo y de Silas. Luego los sacó y les preguntó: —Señores, ¿qué tengo que hacer para ser salvo? —Cree en el Señor Jesús; así tú y tu familia serán salvos —le contestaron. Luego les expusieron la palabra de Dios a él y a todos los demás que estaban en su casa. A esas horas de la noche, el carcelero se los llevó y les lavó las heridas; en seguida fueron bautizados él y toda su familia” (Hechos 16: 29-33)

    De eso se trata la unión, el compañerismo y la amistad, que juntos como hermanos, logren rescatar almas, llevar el mensaje de salvación, dar testimonio del poder de Dios, sanar a los enfermos en su nombre, echar fuera demonios, edificar hogares, entre muchas otras cosas que los hermanos en Cristo pueden lograr.

    Así estarán glorificando el nombre de Nuestro Señor Jesucristo y estarán cumpliendo su voluntad perfecta que tiene que ver con la proclamación del mensaje de la cruz. Y es muy importante resaltar el hecho de que ese es el mensaje más importante que se debe anunciar.

    En la actualidad los predicadores buscan atraer multitudes con otros fines mercantilistas que nada tienen que ver con el propósito que tiene Dios con cada uno de sus hijos. Y podemos ver grandes ministerios, que están bien organizados, que realizan eventos, hacen conciertos, entre muchas otras actividades, pero se desvían del tema principal que es Jesucristo Crucificado.

    Retomando la cita bíblica que hace referencia a la historia de Pablo y Silas, vemos a dos siervos de Dios acusado por algo injusto, tan esperanzados, tan serenos, cantando con amor, alabando a nuestro Señor de corazón, en medio de un lugar hostil.

    Ese es el mejor concierto, el mejor evento, el que se hace con el alma, en lugares humildes donde hay tanta necesidad. De eso se trata el compañerismo cristiano, de hacer juntos cosas maravillosas y sobrenaturales en el Nombre del Señor, sin condiciones, sin esperar nada a cambio, sin obtener recompensas materiales. Pero con la convicción de alcanzar la salvación y estar en la presencia del Señor en el reino de los cielos.

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