El Cristiano y sus Problemas. Parte 1. La Actitud Correcta Para Enfrentarlos.

El Cristiano y sus Problemas: ¿Quién no los tiene? Vivimos enfrentando situaciones en nuestras vidas que nos causan aflicciones, y no nos dejan vivir la vida plena y abundante que Dios quiere para nosotros.

Queremos tener las actitudes correctas ante ellos, pero no sabemos cómo. Y eso nos produce desánimo en la vida cristiana, porque vivimos derrotados. En este estudio, el cristiano y sus problemas, vamos a conocer algunos aspectos de su naturaleza y la actitud correcta para vencerlos. Sigamos:

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    ¿Qué son los problemas?

    Para poder afrontar el tema que atañe a El Cristiano y sus Problemas, debemos conocer la naturaleza del mismo. Veamos:

    El Diccionario de la Real Academia Española tiene varias acepciones para definir lo que es un problema. Para nosotros los cristianos, hemos tomado la referente al tema que estamos planteando.

    Un problema es un conjunto de hechos o circunstancias que dificultan la consecución de algún fin. Para un cristiano, entonces, un los problemas son aquellos obstáculos que impiden los propósitos de Dios para nuestras vidas, es decir, el crecimiento hacia la madurez espiritual, a un varón maduro a la imagen de Jesucristo.

    De tal manera que los  problemas del cristiano son diferentes a los problemas del mundo y su sociedad. Constantemente oímos a personas decir: "Mi problema es que no tengo un buen carro, una buena casa, no soy famoso,  no tengo admiradores" entre otras cosas. Estos son problemas para las personas de nuestra sociedad que no tienen la mirada puesta en Dios.

    Para el cristiano estos no deberían ser problemas, porque no representan ningún obstáculo en su crecimiento hacia la imagen de Cristo. Los que representan obstáculos para su crecimiento en Cristo si son las cosas que debe tratar el cristiano y sus problemas.

    ¿Cómo se presentan los problemas del cristiano?

    El Cristiano y sus problemas. Parte 1

    A través de pruebas, tribulaciones y tentaciones, pero a diferencia de las tentaciones, las pruebas y tribulaciones pueden provenir de Dios para buscar un fruto del Espíritu en nosotros (Pro 17.3), mientras que las tentaciones nacen de nuestras propias concupiscencia o deseo carnales y pasiones dentro del  ser para inducirnos a pecar (Stg 1.14) , por eso dice la palabra que Dios no puede ser tentado ni él tienta a nadie  (Stg 1.13), debido a que Dios es santo.

    De tal manera que  en este caso, vamos a obviar las tentaciones para no perder la esencia de lo que es el cristiano y sus problemas.  Veamos como Dios permite que enfrentemos los problemas a través de pruebas y tribulaciones.

    Las pruebas en el cristiano y sus problemas,  Las pruebas son los medios o argumentos con que se pretenden mostrar la verdad o falsedad de algo.

    Dios utiliza diversas pruebas para que demos frutos del Espíritu Santo y mostrarnos así como verdaderos creyentes. El jamás nos va a probar para desecharnos, sino para confirmar nuestra fe.

    Puede utilizar, nuestras penas, congojas, tormentos, aflicciones morales y persecuciones para probarnos.  Abraham fue probado mediante la petición del sacrificio de su hijo por parte de Dios. El pueblo de Israel fue probado en el desierto. Jesús fue probado pocas horas antes de su crucifixión en el huerto de Getsemaní.

    Hoy somos probados de diferentes maneras: La muerte de un familiar, la quiebra financiera, las enfermedades, soportar la tiranía y crueldad de los gobiernos  y las persecuciones sociales por causa  de nuestra fe son algunas de las maneras como Dios normalmente nos prueba, él espera resultados positivos de nosotros en las diferentes maneras en que las enfrenta el cristiano y sus problemas.

    ¿Cómo le afectan?

    El cristiano y sus problemas no escapan de ser humanos. Es de esperar que las pruebas nos afecten de alguna manera, no podemos escapar a ser humanos y reaccionar con diferentes emociones a la hora de ser probados.

    Podemos imaginar los sentimientos de pesar que invadirían a Abraham cuando iba a sacrificar a su hijo, confiando aún en que Dios haría alguna provisión alterna para el sacrificio. David clamaba con angustia a Dios cuando era perseguido por los enemigos que intentaban quitarle  vida, Y el mismo Señor Jesucristo lloró de impotencia y compasión al ver el dolor de los familiares de Lázaro cuando yacía en su tumba, aún sabiendo que él era la resurrección y la vida de los hombres.

    Es inevitable que expresemos emociones cuando enfrentamos las pruebas, porque ellas son parte de nuestra naturaleza. Así vemos dos maneras básicas que nos muestra la Biblia de cómo las pruebas afectan a El Cristiano y sus Problemas.

    Los problemas pueden sembrar dudas en nuestra fe.

    Los problemas llegan a afectar nuestras emociones e intelecto de tal manera que producen dudas en nuestra fe. La gravedad de los mismos nos llevan a pensar cosas negativas con respecto a Dios.

    Cuando hemos rogado tanto por un amigo o familiar enfermo para que escape de la muerte, y este muere, la pregunta natural es:  ¿Dónde estaba Dios en ese momento? ¿Será que Dios existe? y si existe ¿Estará lejos de mi? ¿O  yo no soy parte de sus bendiciones, y por tanto, no soy de sus elegidos?.

    La primera reacción ante las pruebas y tribulaciones es que nos invade la duda y surgen de manera natural los cuestionamientos hacia Dios y hacia nosotros mismos. Nos lleva al desánimo,  frustración y la depresión.

    Pueden producir tropiezos en la vida del cristiano (Mr 4.17). (CD Cap. V)

    Cuando el cristiano y sus problemas sigue  la línea carnal de reacción ante la prueba y las emociones que experimenta en ellas sin buscar las respuestas en Dios, cae en tropiezos (Mr 4.17) y empieza a actuar conforme a la corriente del mundo.

    Así empiezan a ofender a Dios con sus actos, acarreando juicio de Dios, caen miseria espiritual, destruyen el ejercicio de la fe y pierden el sentimiento de la misericordia y la gracia de Dios en ellos. Solamente por las misericordias de Dios, estas virtudes al tiempo que Dios considere, son restauradas de nuevo a través de que El Espíritu Santo les haga comprender el propósito de esta situación.

    Así que, el cristiano y sus problemas, deben ver el propósito de Dios en cada problema, prueba o tribulación que le presente.

    ¿Cuál es el propósito de los problemas del cristiano?

    Para reconocer a Dios en nuestras vidas.

    La tendencia del cristiano que se deja conducir por el Espíritu Santo, es reconocer a Dios en la prueba. Él dice que hemos de ser probado a fuego, como el oro refinado, por diversas aflicciones. Mediante la prueba Dios nos está reconociendo como hijos, y por lo tanto, en esa misma situación, nosotros debemos reconocerle como Dios, él  no nos abandona, ni siquiera en ese momento, el nos proveerá de consuelo necesario y nos dará la salida, por que no nos probará mas de lo que podamos resistir. Él está en ese momento con nosotros.

    Para clamar por su presencia y su socorro.

    Si ya reconocemos que la prueba es de Dios, una consecuencia lógica es que clamemos a Dios por la solución a nuestra prueba. Hemos de pedirle que actúe rápidamente conforme a su misericordia para resolver nuestras pruebas en cualquier aspecto: sean pruebas del cuerpo, como enfermedades físicas, del alma, como enfermedades espirituales o por peligros reales que amenacen nuestra integridad como lo hacía David (Sal 6.1-3 y Sal 142.1-2). Ya que los cristianos tenemos entrada al trono de la gracia, debemos pedir ante él misericordia para el oportuno socorro (Heb 4.16)

    Para producir frutos del Espíritu, avanzando hacia nuestra madurez en Cristo.

    Cuando estudiamos el cristiano y sus problemas, abordamos el punto crucial de las pruebas en el resultado que Dios espera de nosotros, dando frutos en el Espíritu Santo. En los textos que vamos a mencionar,  reconoceremos  brevemente 4 frutos básicos del Espíritu Santo que deben abundar en nuestra persona a través de los problemas, a saber:

     Paciencia.

    El apóstol Santiago dice en su carta que la prueba produce paciencia (Stg 1.3), y el apóstol Pablo dice en su carta a los Romanos, que la paciencia produce prueba (Rom 5.4). Entre los apóstoles no hay ninguna contradicción, sencillamente nos muestran que la prueba y la paciencia arman un ciclo prueba-paciencia-prueba que redunda en el crecimiento del cristiano.

    Paciencia no es aguante. Como la persona que dijo: "¡No lo aguanté mas, se me olvidó mi cristianismo y le metí su puñetazo!". Paciencia consiste en funcionar en medio de la prueba, dar fruto de apacibilidad en medio de ella y resolver el problema con ponderación y serenidad.  Así debemos mostrar el fruto de paz que se espera de los cristianos que actúan pacientemente.

    Obediencia.

    Esto consiste en hacer caso a la voluntad de Dios, aunque no nos parezca a veces lógica ni agradable. Debemos hacer la voluntad de Dios que es la única buena, y la que nos ha de llevar a mostrar respeto a nuestros superiores. (2 Co 2.9). No nos sirve cuestionar la voluntad de Dios, ni actuar en función de nuestro propios pareceres sin hacer caso a las demandas de nuestro Creador.

    Generosidad.

    Se trata de lo que podemos dar a otros que están padeciendo de necesidad. Significa da conforme a nuestras fuerzas, y aún mas allá de nuestras fuerzas. Desprendernos de las cosas materiales y dar con alegría. Buscando siempre la oportunidad de que otros sean bendecidos con nuestra generosidad, mayormente los de la familia de la fe (2 Co 8.2-4)

    Amor.

    Se trata del amor cristiano, el que se separa de la lujuria, el erotismo y el placer, y se muestra en los actos en los cuales ponemos nuestros dones, talentos y recursos al servicio del prójimo, para su beneficio en las pruebas, sin esperar nada a cambio o de retribución que nos haga la persona beneficiada. El apóstol Pablo habla a la iglesia de Corinto para probar su amor por medio de dar para la obra misionera (2 Co 8.8, 24).

    Cuando mostramos estos frutos en la prueba, estamos alimentando la esperanza de gloria en nosotros, que se nos tiene reservada en los cielos y preparada para aquellos a quienes  Dios ama y prueba para presentárselos  a sí mismo como hijos dignos. Así, los problemas nos afirman en el amor de Dios (Ro 8.35)

    ¿Cuál es la actitud que debemos tener ante ellos ?

    .- Debemos ser objetivos.

    Significa que debemos identificar las situaciones de verdaderos problemas de los que no lo son, debemos separarlos de las tentaciones (Stg 1.21). A veces tomamos como problemas la vanagloria de los ojos, los deseos de la carne y la vanagloria de la vida. Esos no son problemas.

    Un problema no es no tener un buen vehículo. Eso es vanagloria. Un problema real es cómo lidiar con las enfermedad, sea en nosotros o en nuestro prójimo, y cómo crecer a través de ellas. Identificar los verdaderos problemas nos va a ahorrar tiempo y molestias, ya que nos enfocaremos en nuestras vidas cristianas en lo que realmente importa, dejando las vanidades a un lado.

    .- Debemos ser valientes y decididos.

    No debemos temer a los problemas, porque Dios nos guardará en medio de ellos( Apc 2.10), debemos tomar una actitud valiente y decidida, confiando en la promesa y dirección de Dios y en el objetivo a alcanzar, cumplir las instrucciones de Dios con valentía y decisión, porque así sus propósitos serán mas inmediatos en nosotros (Jo 1.9). Dios nos dará la victoria.

    .- Debemos ser solidarios.

    La Biblia dice en Rom 12, que como producto de las misericordias de Dios para con nosotros en medio de su plan de salvación, nosotros debemos ser solidarios con los que sufren problemas (Ro 12.12 ) . De esta manera, otros serán testigos de del amor y la misericordia con que Dios trata nuestras vidas (Fil 4.14). La solidaridad es un distintivo de la marca del amor cristiano que debemos mostrar ante el mundo.

    .- Debemos ser optimistas.

    En medio de los problemas, nuestra mirada debe estar puesta en las glorias futuras y no en las tribulaciones momentáneas que se nos presentan (2 Co 4.17). Su promesa es que los que pasamos por tribulaciones y pruebas vamos a disfrutar en la eternidad de la comunión con Dios directamente en su presencia para disfrutar de su gloria. Así, adquirimos en las tribulaciones este razonamiento que debe darnos las suficientes fuerzas para ser optimistas y aguardar en las promesas de Dios.

    Amado lector, considera estas verdades y aprópiate de ellas, identifica correctamente los problemas que llegan a tu vida, no caigas en desesperos y ni depresiones e identifica correctamente cual es el plan de Dios para tu vida en medio de esa situación, clama a Dios por la solución del mismo, y actúa con decisión y valentía en tal situación, Y Dios guardará tu corazón por medio de Jesucristo, para que puedas resistir la prueba. Dios nos bendiga.

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