Estudio del libro de Apocalipsis parte IX. El juicio de Dios y su Impacto en la tierra

El estudio del libro de Apocalipsis parte IX es importante porque revela el mensaje que Dios tiene para el hombre. Está relatado por el apóstol Juan y es esencial para comprender las escenas finales de la historia, tal como las conocemos, y el comienzo de la soberanía absoluta en el reinado de Dios como Nuestro Señor y Rey.

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    Estudio del libro de Apocalipsis parte IX. Análisis de los versículos

    El capítulo IX del libro del Apocalipsis contiene toda la sabiduría que se necesita para poder superar esta época tan dura que estamos viviendo. Es el último libro de la biblia y revela la certeza que necesita toda persona y esa certeza es Jesucristo.

    En este último libro se manifiesta la segunda venida de Cristo en la tierra y nos muestra las señales y la forma en que sucederán los hechos. Para una mayor comprensión del capítulo IX específicamente, lo analizaremos de la siguiente manera:

    1.- Versículos del 1 al 6 del Apocalipsis - Eventos sobrenaturales de la tierra

    En el capítulo IX, el apóstol Juan, nos relata las terribles consecuencias del juicio de Dios sobre las personas que se han negado a aceptar su poder existencia.

    En este capítulo IX de Apocalipsis se escuchará el sonido del toque de la quinta y sexta trompeta. También se revelarán los sucesos trágicos que aparecen en la Tierra, acontecimientos sobrenaturales de los últimos tiempos y que manifiestan el juicio de Dios sobre los incrédulos y malvados. Por su parte la iglesia de Cristo, no sufrirá esas consecuencias de la ira de Dios sobre la Tierra porque la Iglesia ha sido ya rescatada y llevada al cielo, y puede gozar de la presencia de Dios.

    Estos hechos que resaltan en este capítulo IX constituyen el comienzo de la parte más fuerte y dolorosa de la etapa de la Gran Tribulación, que podría referirse a los últimos tres años y medio de la septuagésima semana descrita por el profeta Daniel, que quizás constituyen los años más terribles de toda la humanidad.

    Al respecto los primeros versículos del capítulo IX constituyen pasajes de difícil, ya que no se precisan los detalles:

    “El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo.  Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo”

    Ya en los capítulos 6:13 y 8:8 se revela que caerán estrellas sobre la tierra, pero en este pasaje esta estrella es un ser angelical, quizá el mismo Satanás. El llamado "pozo del abismo" se aparece siete veces en Apocalipsis y se refiere a la prisión en la cual algunas de las cuadrillas demoníacas serán encarceladas, un sitio donde se aplica con mayor el tormento y destierro con mayor potencia. Este abismo también es llamado "pozo sin fondo", y corresponde al lugar intermedio de castigo de los demonios, falsos profetas, ángeles caídos, la bestia y a Satanás.

    Se piensa que esta estrella caída es Satanás. Algunos piensan que puede ser el propio Anticristo, lo cual argumentaría la hipótesis de que el Anticristo es el propio Satanás encarnado.

    Estudio del libro de Apocalipsis parte IX
    Estudio del libro de Apocalipsis parte IX

    Sin embargo, el Anticristo es un personaje que manifiesta la conducta, pensamientos, valores y la voluntad opuesta a la de Cristo. Es decir es todo lo contrario a Jesucristo. Y está motivado y protegido por Satanás. Pero no el Anticristo no es Satanás, sin duda alguna, esto se puede apreciar en el siguiente pasaje bíblico:

    "¡Cómo caíste del cielo, oh Lucero, hijo de la mañana! Cortado fuiste por tierra, tú que debilitabas a las naciones". (Isaías 14:12)

    Retomando el análisis de los primeros versículos del capítulo IX del Apocalipsis, la estrella representa a Satanás, a quien le es entregada una llave, de lo cual se puede inferir  Dios está permitiéndole que ejecute su propósito.

    Esta llave le proporciona cierto poder y autoridad, y es otorgada por el propio Dios, ya que él es quien tiene el control de todo.

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    Luego de que Satanás tiene esa llave, comienzan a aparecer langostas, escorpiones, destinados a atacar solamente a las personas que no tuvieran el sello en sus frentes. Esto lo podemos apreciar en los versículos 3 y 4 del capítulo IX del Apocalipsis:

    “Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes”

    Estas langostas puedes causar grandes devastaciones y horror en la humanidad. Éstas se reproducen en lugares desiertos y pueden invadir y destruir cultivos. Las langostas que aparecen en este pasaje son distintas y tienen un aguijón como un escorpión.

    Así que estos demonios que tienen forma de langostas tienen la capacidad de causar daño físico y probablemente daño espiritual, así como los escorpiones. Su ataque va a durar cinco meses, tal y como se aprecia en el versículo 5 y 6 del capítulo IX del Apocalipsis:

    “Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. Y en aquellos días los hombres buscarán la muerte, pero no la hallarán; y ansiarán morir, pero la muerte huirá de ellos”

    En este sentido, el sufrimiento que estas langostas le causarán a las personas que no fueron selladas, será tal que van a querer morirse, pero no podrán. Los atormentados no encontrarán alivio durante esos cinco meses establecidos. Incluso sus intentos por suicidarse serán fallidos.

    Ciertamente, Satanás no quiere que esas personas mueran, y pasen al Seol o Hades, ya que perdería ya toda autoridad sobre ellos, y ya no les serían útiles en esta batalla espiritual entre la luz y las tinieblas.

    2.- Versículos de 7 al 21 - Las plagas atacan a la humanidad

    Como se mencionó anteriormente ya la quinta trompeta ha sonado y las dos trompetas que restan son llamadas por el apóstol Juan "las trompetas de los ayes". Cuando se tocó la quinta trompeta, salieron las langostas procedentes del humo, las cuales atacaban a las personas que no fueron selladas en la frente.

    En el capítulo IX del Apocalipsis, el apóstol Juan describe a estas langostas en los versículos del 7 al 10:

    “El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la guerra; en las cabezas tenían como coronas de oro; sus caras eran como caras humanas; 8 tenían cabello como cabello de mujer; sus dientes eran como de leones; tenían corazas como corazas de hierro; el ruido de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos corriendo a la batalla; tenían colas como de escorpiones, y también aguijones; y en sus colas tenían poder para dañar a los hombres durante cinco meses”

    En este pasaje se describe detalladamente el aspecto de estas terribles langostas, las cuales tenían la orden de atacar a las personas pero no de matarlas. Estas características son muy diferentes a las langostas comunes, y además tienen un rey sobre ellas.

    Este rey representa uno de los ángeles caídos; lo que nos hace pensar que es el seguidor principal de Satanás, y a él se le ha permitido dirigir esta invasión de la Tierra. Lo cual es algo muy terrible para la humanidad que negó al Señor. Esto se puede apreciar en el siguiente pasaje:

     “Y tienen por rey sobre ellos al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en griego, Apolión” (Apocalipsis 9:11)

    Luego, una vez que el sexto ángel tocó la trompeta, se escuchó una voz de mando procedente de los cuernos del altar de oro, el cual tiene relación con el juicio que viene después. De igual forma este ángel recibe la orden de desatar a los cuatro ángeles que se encontraban encadenados en el río Éufrates.

    Esta voz proviene de Jesucristo, quien es el que da las órdenes. Y quien ha abierto el séptimo sello, el cual da  comienzo a las 7 trompetas, que nos conducirá a otros grupos de símbolos y representaciones como lo son las siete personalidades, y las siete copas de la ira.

    Los ángeles que han sido desatados son perversos, demoníacos y al dejarlos en libertad causarán gran destrucción en la Tierra.  Esto se puede apreciar en el siguiente pasaje:

    “El sexto ángel tocó la trompeta, y oí una voz de entre los cuatro cuernos del altar de oro que estaba delante de Dios, diciendo al sexto ángel que tenía la trompeta: Desata a los cuatro ángeles que están atados junto al gran río Éufrates” (Apocalipsis. 9:13-14)

    Cuando se toca la sexta trompeta, una tercera parte de la población del mundo será eliminada, y debemos considerar esta afirmación como algo literal, ya que la hora exacta ha sido señalada, tal como lo revela la palabra:

    “Y fueron desatados los cuatro ángeles que estaban preparados para la hora, día, mes y año, a fin de matar a la tercera parte de los hombres. Y el número de los ejércitos de los jinetes era doscientos millones. Yo oí su número” (Apocalipsis. 9:15-16)

    En este pasaje se puede apreciar que el tamaño del ejército es realmente grande, el apóstol Juan resalta que él escuchó de forma clara el número de doscientos millones. Así que estamos hablando de toda una invasión de demonios en forma de langostas. Al respecto la palabra nos detalla los hechos:

    “Así vi en visión los caballos y a sus jinetes, los cuales tenían corazas de fuego, de zafiro y de azufre. Y las cabezas de los caballos eran como cabezas de leones; y de su boca salían fuego, humo y azufre. Por estas tres plagas fue muerta la tercera parte de los hombres; por el fuego, el humo y el azufre que salían de su boca” (Apocalipsis 9:17-18)

    En este pasaje, el apóstol Juan describe el caballo como el animal principal de esta guerra, donde el sub mundo de los demonios está batallando contra la humanidad que no fue sellada.  En cuanto a las tres plagas que aparecen en el pasaje, se refiere plagas reales, al igual que el fuego, el humo y el azufre.

    Así que debido a estas tres plagas fue eliminada la tercera parte de las personas, y una tercera parte del medio ambiente, ha sido afectada por los juicios que analizamos anteriormente. Sin embargo, la humanidad no había sido herida con juicios de esta magnitud.

    Además debemos recordar que ya una cuarta parte de la humanidad, había muerto bajo el juicio del cuarto sello. Esto parecía un hecho imposible y difícil de aceptar, pero cuando cayó la primera bomba atómica sobre Hiroshima, lo cual fue un suceso trágico y terrible, las personas han comenzado han creer en la maldad, crueldad y en los hechos repulsivos del hombre. Así que ya es algo común hablar sobre la existencia real de armas que podrían aniquilar a la humanidad.

    Al respecto, en el versículo 19 de este capítulo IX de Apocalipsis, apreciamos lo siguiente: “Pues el poder de los caballos estaba en su boca y en sus colas; porque sus colas, semejantes a serpientes, tenían cabezas, y con ellas dañaban” (Apocalipsis. 9:19)

    En este pasaje podemos apreciar que la descripción de estos caballos no se trata de los animales que conocemos comúnmente, sino que se presentan totalmente distintos, así como las langostas.

    Estos caballos son capaces de matar con sus bocas, de las cuales salían fuego, humo y azufre. Estas son las tres plagas  que darán muerte a la tercera parte de los hombres. Además pueden herir con sus colas en forma de serpiente.

    Por otro lado, ya finalizando el capítulo IX del Apocalipsis, podemos apreciar en los versículos 20 y 21 como la humanidad a pesar de haber presenciado la ira de Dios no se arrepintieron y continuaron adorando a otros dioses y demonios:

    “Y los otros hombres que no fueron muertos con estas plagas, ni aun así se arrepintieron de las obras de sus manos, ni dejaron de adorar a los demonios, y a las imágenes de oro, de plata, de bronce, de piedra y de madera, las cuales no pueden ver, ni oír, ni andar; y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechicerías, ni de su fornicación, ni de sus hurtos”.

    En este sentido, el capítulo IX finaliza resaltando el hecho de que la humanidad aún cuando presenció lo más terrible que se pueda imaginar, no pudieron arrepentirse ni dejar sus deseos carnales. Cuando se habla de hechicería, se debe aclarar que proviene del término griego "farmakeia" y se relaciona con el uso incontrolado de las drogas. Lo cual sucederá y será un hecho terrible.

    Por esta razón como cristianos debemos llevar el mensaje de salvación a toda criatura y revelar esta profecía porque el tiempo está cerca y solo hay una oportunidad para el verdadero arrepentimiento.

    El camino, la verdad y la vida es Jesucristo, y debemos aceptarlo como nuestro único y verdadero Señor, nuestro único salvador, quien nos puede justificar ante el Padre Celestial, borrar nuestros pecados y escribir nuestro nombre en el libro de la vida.

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