3 Maneras en las que Jesús Controla Tus Tempestades

3 Maneras en las Jesús Controla Tus Tempestades¿Porqué reflexionar en las 3 maneras en las que Jesús Controla Tus Tempestades?  Porque constantemente vemos a personas de nuestro entorno luchando con sus problemas por sí mismo.

Desorientados y si un parámetro que les ayude a cómo enfrentarlos. Están llenas de estrés, depresión, desánimo, ira, enojo o frustración, Viven de una manera miserable por esta causa.

En este artículo vamos a desglosar los tipos de tribulaciones por las cuales padece el no creyente y el creyente y las 3 maneras en que Jesús Controla tus tempestades.

Índice De Contenidos()

    ¿Qué son las tempestades?

    En este contexto trataremos las tempestades como perturbaciones o agitaciones del ánimo. Una persona tempestuosa es una persona de ánimo agitado.

    Esto puede ser producido por varios factores externos que le influyen y que pueden tener varios tipos de motivos, tomaremos algunos ejemplos de la Palabra de Dios para empezar a comprender las maneras en Jesús Controla Tus Tempestades,  e ilustrarlo mejor:

    Motivos que producen tempestades en los los seres humanos:

    Empezamos a encontrar las maneras en que Jesús controla tus tempestades en los motivos que las producen, de acuerdo a  algunos ejemplos que nos muestran las Escrituras Son motivos comunes a todos los humanos, sean creyentes o no, podemos enumerar algunos:

    a.- Porque viven en un entorno de maldad.

    Las personas pueden sufrir tempestad o alteración de ánimo por los hechos inicuos del entorno, ese entorno social donde se ven actos delictivos, violentos o reñidos con la moral que siempre tienen consecuencias que lamentar, puede producir tempestad en la persona, por la constante amenaza a su propia integridad a la de los suyos, ya sea de tipo físico o moral (2 Pe 2.7-8).

    b.- Porque las situaciones de pecado en su vida les deprime y desmoraliza

    Las situaciones de pecados encubiertas no dejan paz interior en las persona. Producen depresión, peso de conciencia y miseria en quienes viven en pecado y lo ocultan. Mucho peor si se hacen esclavos de esos hábitos. Mientras no busque aceptar su situación y tratar de mejorarla su conciencia no les dejará tranquilos (Sal 32.3-54, Ro 7.23-24)

    c.- Por causa de las enfermedades

    Las enfermedades que sufrimos o que sufren los nuestros son motivo frecuente de agitación de ánimo. No hay manera de evitarlo (Jn 4.47).

    d.- Por causa de  conflictos entre parejas.

    Esta es una de las agitaciones de ánimo mas comunes que encontramos en la sociedad. El 90% de las parejas que tratamos tiene un conflicto matrimonial, y un estado de angustia manifiesto, la mayoría de las veces son inevitables  (1 Co 7.28).

    e.- Tempestades que nos llevan al arrepentimiento

    Las desgracias y situaciones lamentables generalmente son usadas por Dios para llevar a sus escogidos al arrepentimiento. Es muy común que en estas situaciones las personas sean instadas a arrepentirse para no pasar por tales situaciones y sufrir las mismas consecuencias (Lc 13.1-5).

    g.- Sufrir por causa de las tentaciones.

    Las tentaciones mal enfrentadas hace al hombre sujetos a esclavitud por el temor que generan. La lucha interior se produce por una conciencia atormentada por causa del castigo si la persona llegase a ceder en una tentación. Es una situación muy difícil para enfrentar.(Heb 2.15)

    i.- Tempestades causadas por las bajas pasiones.

    Las bajas pasiones se riñen con la espiritualidad en las personas, y crean un conflicto interno que les confunde y agita. Las personas llegan a hacerse esclavas de estas bajas pasiones, tales como las borracheras, las orgías, la pornografía, las drogas alucinógenas, el cigarrillo y otras inherentes a la correcta adoración a Dios (idolatría, hechicerías), o al trato con el prójimo (celos, iras, contiendas y discusiones) (Ga 5.19-21).

    j.- Tempestades por tener amargura.

    Las personas amargadas no solo sufren internamente, sino que también intoxican el entorno que les rodea. Son agresivas y al momento vomitan su ira ante cualquiera, sin importarles lo que puedan sufrir los demás. Es terrible estar cerca de ellos. (Heb 12.15)

    k.- Tempestades causadas por el diablo.

    El diablo nos ataca como león rugiente, al que se teme nada más al escuchar el rugido. Atormenta a las personas que no tienen fe o una fe muy débil, y aunque no pueda dañarles físicamente, les crea temor y zozobra (1 Pe 5.8-9).

    m.-  Tempestades causadas por el infierno (por rechazar a Cristo)

    El infierno es una realidad, y la persona no arrepentida tiende a ese destino al final de sus días en la tierra. Hay personas que tienen terror del infierno pero no hacen nada por evitarlo. Viven atormentadas en su conciencia y saben que si no se arrepienten es su mas seguro destino, pero no hacen nada por evitarlo. ¡Qué contradicción! (2 Tes 1.8-9).

    Si puedes reconocer estas tribulaciones, comprenderás mejor como Jesús Controla Tus tempestades.

    Motivos que producen tempestades en los creyentes.

    Además de las ya precitadas en el párrafo anterior, hay tempestades que son inherentes solo a los creyentes, y que Dios utiliza para nuestro crecimiento y madurez espiritual, fortaleciendo el carácter. A saber:

    a.- Las tempestades vienen a ser parte de nuestras vidas.

    No podemos escapar de las tribulaciones, van a suceder inminentemente. Y de hecho, esas tribulaciones y tempestades nos van a agitar constantemente nuestro estado de ánimo (1 Tes 3.3-4).

    b.- Así entramos al reino de Dios

    Las tempestades son necesarias porque están el camino al reino de Dios. Siempre nos las vamos a encontrar (Hch 14.22)

    c.- Las tempestades se presentan  a quienes quieren tener una vida piadosa, santa y justa.

    El creyente que quiera vivir piadosamente siempre recibirá oposición del mundo, ya que sus valores contrastan con los de la sociedad que les rodea.(2 Ti 3.12)

    d.- Por causa de Cristo y conocerlo.

    El creyente debe enfrentar muchas tempestades internas y externas por causa de Cristo, a lo interno el choque de sus propios valores y a lo externo la persecución social cuando ya no acompañe a su entorno en las cosas pecaminosas que practicaba con ellos, esto en el proceso de despojarse a si mismo para seguir a Cristo (Fil 1.29).

    e.- Por la cruz de Cristo

    Cumplir la voluntad de Dios no es la norma del mundo, por eso, y por tratar de hacerlo el creyente es perseguido sufriendo la presión social de estos. Es conminado por los otros a dejar de cumplir la voluntad de Dios, lo que le causa padecimientos y agitaciones de ánimo. (Ga 6.12)

    f.- Por la disciplina de Dios.

    Dios, como padre, nos disciplina. Y nos reprende y azota cuando escapamos de la línea del carácter que él quiere formar en nosotros. El nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Pero nosotros, cuando llegamos a él, traemos muchas fallas y estamos lejos de tener el carácter que él quiere imprimir en nosotros, para disciplinarnos, llegan las tempestades a nosotros.(Heb 12.5-7)

    Si eres creyente, reconocerás que estas situaciones ocurren en tu vida y aprenderás como Jesús Controla tus Tempestades en ti, como hombre de fe.

    Las 3 maneras básicas como Jesús controla tus tempestades.

    Ahora, veamos en acción como Jesús controla tus tempestades

    .- Te conmina al arrepentimiento arrepentimiento y al cambio de actitud.

    La Escritura es clara y diáfana a este respecto. Nos muestra muchos casos de tempestades y cómo fueron controladas en base al arrepentimiento y cambio de actitud:

    Vemos personas con tempestades causadas por la salud, como un ciego de nacimiento es sanado por Jesús, e inmediatamente le confiesa como Señor y Salvador (Jn 9.1-41). Tempestades causadas por sus propios pecados. Una mujer adúltera es salvada de la muerte y conminada a no pecar más (Jn 8.4-11), y podríamos llenar la web de estos ejemplos.

    El punto es  que en todos estos casos las personas son llamadas al arrepentimiento como un primer paso y requisito universal para poder alcanzar la paz que da Jesús en medio de las tormentas. Arrepentimiento es cambio de conductas. Es confesar nuestro pecado y apartarse (Prov. 28.13).

    Debemos arrepentirnos de nuestros pecados ante Dios y confesar que Jesús es nuestro único Salvador para librarnos de esa conducta pecaminosa que arrastramos y que es causa de todos nuestras tormentas. Jesús dijo ser el camino para ello (Jn 14.6).

    Si no empezamos en Jesús, moriremos en nuestros pecados y miserias. Debemos despojarnos del viejo hombre y empezar a vivir una vida nueva para nuestro Señor (Rom 6.4-6) confiando en su perdón (1 Jn 1.9)  y en su protección y guía en el futuro.

    .- Te guía con Su Palabra.

    La Biblia es el parámetro justo para corregir las conductas que nos producen tempestades, ella es la norma de fe y conducta para el creyente, ha sido inspirada por el Espíritu Santo para eso enseñarnos sobre nuestra salvación,  para cambiar nuestra estructura de pensamiento y por ende, nuestra conducta en cada situación de tal manera que resolvamos actuar según la voluntad de Dios.

    Para corregirnos en lo que estemos haciendo mal y para instruirnos dándonos nuevas conductas que antes no practicábamos, para que podamos estar preparados a enfrentar las inevitables tempestades puesto los ojos en Jesús, quien nos guiará y no s protegerá a través de ellas, y para que crezcamos hacia la perfección espiritual, a una persona madura, con paz interior y perfecta en Cristo (2 Ti 3.16-17)

    .- Te da el consuelo necesario a través de sus promesas.

    Consuelo es un proceso de razonamiento mediante el cual sacamos de una mala situación una cosa buena, y mediante esa cosa buena, buscar la fortaleza para seguir adelante en nuestras vidas (Is. 40.1-2).

    Nuestro mayor consuelo es estar bajo el señorío de Cristo, y través de esto, la promesa de una vida eterna, y vivir a través de las tempestades una vida pronta y diligente para afrontarla de acuerdo a su palabra, nuestro Señor dice que no nos dejará ni desamparará, que promete no dejarnos en la tempestad mas de lo necesario, perdonarnos cuándo nos equivoquemos y guiarnos en el camino de la vida eterna, la cual nos garantiza por creer en él. Así, Jesús Controla Tus Tempestades.

    Jesús dijo: "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Jn 16.33).

    La realidad del mundo es que vive en aflicción, esta aflicción producto de las tormentas y tempestades espirituales que enfrenta, y que no resuelve correctamente: tratan de evadirlas con drogas o terapias, pero al final, en el fondo, siempre es el mismo problema que causa las mismas consecuencias, en este caso, aflicciones. Jesús dice que abandonemos nuestros propios parámetros errados en los que ponemos nuestras fuerzas para resolver el drama de nuestra aflicción, y que tengamos confianza en él, que él ha vencido al mundo,  y que Jesús Controla Nuestras Tempestades.

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