La alabanza a Dios y su significado

La alabanza a Dios según la biblia es la forma en la que se  manifiesta y se exalta la grandeza de él. El término “alabanza” encierra diferentes verbos como: exaltar, festejar, adorar, enaltecer, ponderar para resaltar la relevancia de Dios en nuestra vida.

Por esta razón es muy importante alabar su nombre en todo momento. Sin embargo debemos alabar de forma sincera y dejar atrás todo lo que nos inquieta en este mundo.

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    Las alabanzas a Dios y su propósito real

    El propósito real y verdadero de las alabanzas a Dios es engrandecer su nombre con todo nuestro corazón y disposición. Así que las alabanzas a Dios tienen como centro reconocer su majestuosidad y todo lo que hace por nosotros en los momentos donde más lo necesitamos.

    En este sentido, el significado de las alabanzas a Dios tienen su raíz en reconocer quién es él y cómo es, y una de las maneras en las cuales se revela el carácter del Señor es mediante sus nombres, ya que para llegar a conocerlo debemos saber el significado de sus diversos nombres, y de esta forma podemos alabarle de acuerdo a lo que significan.

    De igual forma es importante considerar la naturaleza y la voluntad de Dios que es perfecta y que está destinada para cada uno de sus hijos. Así que para alabar a Dios debemos tomar en cuenta los siguientes aspectos:

    1.- El origen del nombre “Jehová”

    Para poder alabar a Dios de una manera correcta, debemos conocer a nuestro Padre y el origen de su nombre, ya que cada vez que lo nombremos, sabremos su significado, y este lo podemos encontrar cuando Dios le dio a Moisés la revelación en la zarza ardiente, tal como lo expresa en su palabra:

    Éxodo 3:13-15 “Dijo Moisés a Dios: -Si voy a los hijos de Israel y les digo: “Jehová, el Dios de vuestros padres, me ha enviado a vosotros”, me preguntarán: “¿Cuál es su nombre?” Entonces ¿qué les responderé? Respondió Dios a Moisés: -“Yo soy el que soy”. Y añadió: -Así dirás a los hijos de Israel: “Yo soy” “me envió a vosotros”. Además, Dios dijo a Moisés: -Así dirás a los hijos de Israel: “Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros”.  Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos.” (Éxodo 3:13-15)

    2.- Los diversos nombres atribuidos a Dios según la biblia

    Para darle nuestra total adoración y alabanza a Dios es importante conocer las sagradas escrituras y saber los diversos nombres atribuidos a él. Según la biblia, el nombre de Dios por Jehová-tsidkenu significa “Jehová nuestra justicia”.

    Tal como se revela en el libro de Jeremías 23:5-6 “Vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el cual será dichoso y actuará conforme al derecho y la justicia en la tierra. En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su “Jehová, justicia nuestra”.

    Por otro lado encontramos el nombre de Dios combinado Jehová-m’kaddesh, que significa “el Señor que santifica”. Esto se puede apreciar en la siguiente cita bíblica que está en Levítico 20:8 “Guardad mis estatutos y ponedlos por obra. Yo soy Jehová, el que os santifico.”

    Otro de los nombres de Dios combinados es Jehová-shalom que denota: “Jehová es paz”, y en la biblia lo podemos encontrar en el libro de Jueces 6:24 “Gedeón edificó allí altar a Jehová y lo llamó Jehová-shalom. Este altar permanece hasta hoy en Ofra de los abiezeritas”.

    De igual forma existe el nombre combinado, Jehová-sama, cuyo significado es: “Dios está aquí”, y se puede visualizar en el libro de Ezequiel 48:35 “Todo el contorno tendrá 18.000 cañas. Y desde aquel día el nombre de la ciudad será Jehová-sama”.

    También podemos encontrar en la biblia la combinación Jehová-rophe  que significa “Jehová sana”, y lo podemos apreciar en el libro de Isaías 53:5 “Más él fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. Por darnos la paz, cayó sobre él el castigo, y por sus llagas fuimos nosotros curados.”

    De esta forma podemos ver que existen muchas combinaciones para nombrar a Dios y cada una de ellas tiene un significado y un propósito de ser, por ello es de gran importancia tener conocimientos para alabar con conciencia de lo que estamos haciendo y agradecerle mediante la adoración todo lo que hace día a día por nosotros.

    Significado de los términos “alabanza” y “adoración”

    Los términos “alabanza” y “adoración” son usados por muchas personas en las congregaciones, lo cual resulta ser algo positivo, pero cuando se trata de una real alabanza bíblica, donde se rinda pleitesía a un único Dios verdadero.

    Sin embargo debemos reconocer que aquellas personas dedicadas a la alabanza y adoración de Dios, pocas veces han dedicado tiempo para estudiar a fondo lo que enseña la biblia acerca de estas acciones tan importantes.

    Te invito a leer: Alabanza y Adoración: Semejanzas y Diferencias

    De acuerdo a la Biblia, el adorar a Dios significa postrarse ante Él. Pero el término “adoración” como tal no aparece dentro de las sagradas escrituras, no en la versión Reina-Valera de 1960. Esto nos resulta realmente algo sorprendente, pero la palabra  “adorar”, si la podemos encontrar unas 150 veces.

    De acuerdo con la Biblia, adorar a Dios es una respuesta de gratitud por sus bendiciones, y esta respuesta debe ser con todo nuestro ser. Existen tres ejemplos bíblicos de ello:

    • Cuando Abraham subió al monte Moriah para adorar al Señor, ofreciéndole a su hijo Isaac en holocausto: “Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a vosotros” (Gn. 22:5)
    • Miqueas al decir “…hacer justicia, amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi. 6:6-8)
    • La adoración del apóstol Pablo: “…que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” (Ro. 12:1).

    ¿Cuál es el objetivo principal de las alabanzas a Dios?

    De acuerdo con las Santas Escrituras el objetivo principal de las alabanzas a Dios es agradar a Dios y darle toda la gloria y honra a su nombre, al Gran Yo Soy. Pero la verdadera alabanza y adoración no es egocéntrica, sino teocéntrica, ya que en el centro no estamos nosotros como un “yo”; está Dios.

    La alabanza a Dios
    La alabanza a Dios

    En este sentido la alabanza a Dios no se trata de nuestros gustos, sino de aquello que le agrade al Señor y esto lo podemos saber al conocer a fondo el sentido de la verdadera adoración que nos enseñan las Sagradas Escrituras, ya que en muchos casos el mensaje se puede llegar a tergiversar.

    Por lo cual debemos asegurarnos de practicar una sana doctrina que esté dentro de los principios de Cristo. Lo cual es un reto, ya que existen muchas sectas falsas en la actualidad que están rompiendo con ese mensaje de salvación que verdaderamente debe ser el centro de toda alabanza.

    Según la Biblia, cantar y alabarle a Dios son dos cosas que se relacionan pero que a la vez son muy diferentes. Por lo cual las letras de la mayoría de los himnos y canciones presentan frases como ¡grandes son tus obras!”,“¡Santo, santo, santo, Señor omnipotente!”; “¡Tu fidelidad es grande!”;  “¡Cuán grande es Él!”; “¡Grande eres tú!; entre otras.

    En este sentido, las alabanzas a Dios tienen una base bíblica y las podemos encontrar especialmente en el libro de los salmos donde podemos apreciar salmos de lamentos, de confianza, de acción de gracias, salmos mesiánicos, salmos clamando por ayuda, entre otros.

    Uno de los aspectos que hay que considerar de los salmos, es el hecho de que en estos se expresan diferentes circunstancias, tanto buenas o malas, desde la angustia hasta la plenitud.

    Por lo cual hay dos aspectos más importantes que las canciones y es la Palabra de Dios y la oración. Y los tiempos de alabanzas resultan ser muy importantes para todos en general, ya que ahí le exponemos plenamente nuestros sentimientos personales, dejando salir todo lo que hemos vivido y mostrando la gratitud por su ayuda incondicional en cada uno de las situaciones de nuestra vida.

    Dentro del Antiguo Testamento la música resulta ser muy importante, pero más lo es la Palabra de Dios y la oración. De hecho, existen libros completos que no contienen ninguna acotación acerca de la música. En los cuatro Evangelios no hay tantas referencias a la música y solo podemos encontrar una referencia cantándole al Señor.

    ¿Cómo es la alabanza a Dios en la actualidad?

    De acuerdo con la Biblia, la venida del Señor Jesucristo marcó una pauta en el tema de la adoración, tal como se puede observar en la siguiente cita cuando El Señor habló con la mujer samaritana diciéndole: “La hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre… La hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren…” (Jn. 4:21-24).

    En esta cita el Señor nos habla acerca de un cambio en cuanto a la adoración a la espera de su segunda venida, donde la verdadera adoración deben alabar al Padre en espíritu, y donde se manifiesta la obra de Jesucristo.

    La adoración antes de Jesucristo se enfocaba en su futura venida a la tierra; y la adoración luego de Cristo hace un enfoque hacia atrás, hacia su representación, su muerte y su resurrección. Por lo cual la persona y la obra del Señor Jesucristo deben estar en el centro de nuestra alabanza y  adoración.

    Sin embargo algunos creyentes hablan de Cristo, de la Cruz y del evangelio como si no tuviera relación con la alabanza y la adoración. Pero en el libro de Apocalipsis; se describe en gran parte la adoración de los creyentes y de los ángeles en el cielo, y además es uno de los libros de la biblia que más menciona a Cristo, donde empieza y termina con el Señor Jesucristo.

    En la biblia podemos hallar unos veinticuatro nombres de Jesús, de los cuales el que más se utilizaba el nombre del Cordero, donde toda la alabanza estaba basada en su sacrificio perfecto.

    “Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:11-12)

    En este sentido, la alabanza a Dios no tiene ningún valor si no existe una adoración verdadera en nuestra vida. No es fácil vivir la fe en la vida cotidiana, ya que es un reto, pero a veces cambiamos mucho cuando estamos en nuestros hogares y nos dejamos arrastrar por el viejo hombre. Por lo cual debemos vivir en rectitud si queremos adorar a Dios de corazón.

    Puedes leer: Cómo agradar a Dios y hacer su voluntad

    Incluso el Señor tuvo que reprender a su pueblo Israel en diferentes ocasiones por la incoherencia entre su adoración y sus vidas, tal como se puede apreciar en la siguiente cita bíblica:  “Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo” (Is. 1:16).

    Por otro lado, el apóstol Pablo hace referencia a nuestro “culto racional” con relación a nuestras vidas, no de aquello que hacemos dentro de la iglesia: “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta” (Ro. 12:1-2).

    En este sentido y como lo expuso el Señor Jesucristo a la mujer samaritana, el Padre requiere de verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y en verdad, ya que él nos creó con ese propósito, para que le alabemos de corazón, dándole toda la gloria que se merece por habernos dado una vida en abundancia y plenitud.

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