Análisis del versículo "Mas buscad primeramente el reino de Dios"

El versículo “Mas buscad primero el reino de Dios” del libro de Mateo 6:33 de la biblia,  nos señala que tenemos que tener como prioridad a nuestro Señor sobre las cosas del mundo. Lo cual significa que debemos tener presente primeramente la salvación que nos permitirá acceder al reino de los cielos, y esto tiene más valor que cualquier riqueza material.

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En este sentido, debemos tener presente las cosas espirituales referentes a Dios como nuestro propósito fundamental, siguiendo la voluntad de nuestro Padre Celestial y proclamando su palabra en todas las naciones y a toda criatura. Esto lo podemos apreciar en la palabra:

No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:31-34)

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    Análisis del versículo “Mas buscad primeramente el reino de Dios”

    Para comprender este versículo debemos primeramente conocer e contexto del nominado Sermón del Monte donde el Señor Jesucristo proclama esta enseñanza tan llena de sabiduría. Aquí nos hablaba acerca del afán y la ansiedad que sienten las personas el día a día, especialmente os relacionados a la comida y la vestimenta, ya que son necesidades primordiales en la vida de los hombres. El afán por tener estas cosas, nos puede llegar a enfermar si no se controlan, y si no confiamos plenamente en Dios.

    Sobre todo, del vestido y de la comida. Necesidades básicas que preocupan a cualquiera, mucho más en estos días. Esos dos elementos son factores que si no se controlan pueden enfermar a cualquiera.  Ante lo cual la palabra nos dice: “¿no es la vida más que el alimento y el cuerpo más que el vestido?” (Mateo 6:25)

    De esta manera debemos poner todo bajo el control de Dios y confiar que él nunca nos va a desamparar. Si lo buscamos primeramente a él podemos tener la certeza de que nada nos faltara porque él tiene cuidado de nosotros.

    Por otro lado la figura del profeta Juan Bautista es clave para comprender esta enseñanza, ya que luego de un silencio profético de más de 400 años, se nos presenta en el desierto hablando acerca del Reino de Dios. Tal como se puede apreciar en la palabra:

    “En aquellos días vino Juan el Bautista predicando en el desierto de Judea, y diciendo: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 3:1-2)

    Aquí el profeta da a conocer las buenas nuevas sobre el propósito de Jesús en la tierra y que debemos buscar el arrepentimiento para poder alcanzar el reino de los cielos, el cual se lleva a cabo a través del pacto divino mediante el sacrificio perfecto de Cristo.

    En este sentido, cuando el profeta Juan proclamaba que el Reino de los cielos estaba cerca, nos estaba afirmando que ya el Mesías existía y tenía un plan divino para nuestra salvación, y éste se estaba manifestando a través de sus acciones, las cuales se basaban en la sanación de los enfermos, en dar la vista a los ciegos, dar las buenas nuevas a los pobres y proclamar la libertad a los cautivos. Así que Juan comenzaba a anunciar el acceso al Reino de los cielos, a la vida eterna.

    En este sentido, Dios nos ha prometido suplir todas nuestras necesidades y tener cuidado de nosotros, pero para ello debemos buscarlo primeramente a él y dejar a un lado el afán y la ansiedad que nos hace daño. Sin embargo debemos comprender que en algunos momentos podemos ver nuestras necesidades desde el punto de vista material.

    Lo cual es un error, ya que Dios ve de forma distinta lo que realmente necesitamos y obra conforme a eso. Por eso es importante entender que Dios trabaja de forma diferente a lo que nosotros, carnalmente, pensamos. De allí a que debamos afianzas los aspectos espirituales y centrarnos en hacer la voluntad de Dios que es perfecta.

    Por otro lado, Dios sabe perfectamente lo que necesitamos en un momento determinado, y quizás necesitamos pasar tiempos difíciles, de escasez para valorar lo que tenemos, tal como le pasó a Job que lo perdió todo. Pero este personaje bíblico estaba pasando por una prueba muy difícil donde Dios tenía un plan específico para él. Así que debemos solamente pedirle dirección a Dios, dejarle todo en sus manos.

    Por qué debemos primeramente buscar el Reino de Dios

    Este es uno de los interrogantes que se nos puede presentar para descifrar el propósito de Dios en nuestra vida. La respuesta es sencilla, y es que el hombre no puede gobernar de forma efectiva, y esto se demuestra a lo largo de la historia, ya que al final todos fracasan.

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    Por eso necesitamos alcanzar el reino de los cielos que es eterno. Esto se puede evidenciar en el libro de proverbios 14:12, donde Salomón escribió lo siguiente: “hay camino que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino de muerte”

    De esta manera, los humanos han demostrado toda forma de gobierno, pero todas llegan a su fin. Cuando se hace referencia a los sucesos que nos llevarán al fin de la era, en la cual, el hombre se gobierna a sí mismo y el inicio del gobierno de Dios sobre este mundo, nuestro Señor Jesucristo afirmó: “Porque habrá entonces gran tribulación, cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá. Y si aquellos días no fuesen acortados, nadie sería salvo” (Mateo 24:21-22).

    Al respecto se puede afirmar que el hombre requiere de un mejor gobierno que tenga la capacidad de generar paz y prosperidad por siempre. La Biblia nos hace la promesa de que habrá un gobierno mejorado que  vendrá a esta tierra para sustituir a todos los gobiernos humanos:

     “Y en los días de estos reyes el Dios del cielo levantará un reino que no será jamás destruido, ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos, pero él permanecerá para siempre” (Daniel 2:44).

    Cómo podemos buscar el Reino y la justicia de Dios

    Jesucristo nos enseñó en sus evangelios sobre la forma en la que podemos buscar el reino de Dios, donde él dijo: “El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio” (Marcos 1:15). El arrepentimiento y la fe son dos aspectos esenciales para poder acceder al Reino de los cielos, donde debemos acceder sin mancha alguna.

    Mas buscad primeramente el reino de Dios
    Mas buscad primeramente el reino de Dios

    Y el motivo principal por el cual nosotros debemos arrepentirnos y demostrar nuestra devoción a Dios es porque todos somos pecadores. En el libro de Romanos 6:23 podemos observarlo en la siguiente cita: “la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.

    En este sentido, cuando nos arrepentimos debemos cambiar nuestra forma natural de pensar, la cual es contradictoria a las enseñanzas de Dios. Al respecto la biblia señala: “los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden” (Romanos 8:7).

    Por esta razón, nosotros requerimos hacer un cambio verdadero en nuestra forma de pensar y de actuar, y obedecer la voluntad de Dios, ya que si no lo hacemos no podremos alcanzar la salvación: “Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos” (Mateo 19:17).

    El plan del Señor para nosotros en el Reino de los cielos

    Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, le dio habilidades inferiores para así poder adiestrarlo para que gobierne con él en la eternidad. El propósito del Señor cuando dice “ Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia” es exhortarnos para que podamos desarrollar un carácter santo y justo y capacitarnos para gobernar como reyes y sacerdotes sobre esta tierra. Tal como se revela en su palabra:

    “y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra. Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono, y de los seres vivientes, y de los ancianos; y su número era millones de millones, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado es digno de tomar el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, la honra, la gloria y la alabanza” (Apocalipsis 5:10-12).

    En este sentido es importante considerar la fe y el arrepentimiento para poder tener acceso a la vida eterna para gobernar junto con nuestro Señor en el reino de los cielos. Para ello es importante reconocer que debemos hacer un cambio significativo en nuestro estilo de vida, y no vivir según las cosas de la carne sino vivir para Cristo, quien a través del sacrificio perfecto somos justificados delante de Dios para la abolición de los pecados.

    También se debe considerar que todos somos pecadores y que para poder limpiar nuestras vestiduras tenemos que nacer de nuevo y tener una vida conforme a la voluntad de Dios. Dejar atrás el pasado y comenzar los caminos de Cristo. Tal como lo muestra la palabra:

    “Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3: 3-6)

    Aquí Jesús nos exhorta que para alcanzar la Gloria de Dios debemos nacer de nuevo como una criatura nueva y bajo la gracia de Dios. Por esta razón debemos morir para el mundo y vivir para Cristo, tener una vida agradable a Dios, donde glorifiquemos a nuestro Señor con nuestras acciones, siendo bondadosos como Jesús lo fue aquí en la tierra, ayudando al prójimo en todo momento y amándonos unos a otros, obedeciendo este mandato con sinceridad y entrega. De lo contrario nuestro nombre no estará escrito en el libro de la vida.

    Cómo combatir el afán y la ansiedad para alcanzar el Reino de Dios

    Para poder buscar el Reino de los cielos y la justicia de Dios, debemos dejar atrás el afán y hacer la voluntad de Dios. Cuando leemos la palabra y oramos constantemente estamos abriendo las puertas a las bendiciones que Dios tiene para cada uno de nosotros, no dejándonos amedrentar por el mañana, ya que Dios está al tanto de nuestras necesidades.

    De igual forma debemos procurar ser semejantes a nuestro Padre, haciendo lo que el Mesías nos enseñó aquí en la tierra, sintiendo compasión por el prójimo y orando y liberándolos, ya que Dios nos enseña que haremos cosas mayores a las que él hizo:  ”De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago también él las hará; y mayores que éstas hará; porque yo voy al Padre” (Juan 14:12)

    Jesucristo nos enseña que las personas que no han conocido al Padre, sienten afán por las necesidades básicas como la vestimenta, el alimento, el techo, entre otras. Pero aquellas personas que centran su vida en buscar el reino de los cielos, no tienen que preocuparse de nada porque su vida está en las manos de Dios y todas las cargas son aligeradas, sus lágrimas enjugadas y sus necesidades materiales son cubiertas de forma sobrenatural y abundante.

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    Tal como nos exhorta la palabra: “Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:34). Así que cuando buscamos a Dios primeramente y le damos el primer lugar en nuestra vida, hacemos su voluntad, ayudamos al prójimo, reconocemos nuestros pecados, rectificamos, somos diligentes y adoramos a Dios en espíritu y en verdad, nada nos faltará y seremos guiados siempre por su espíritu para alcanzar la salvación, la cual es una promesa de vida eterna.

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