Análisis del libro de Mateo 4 de la Biblia

El libro de Mateo 4 nos habla acerca de la importancia de alimentarnos espiritualmente, ya que como dice el versículo “no solo de pan vive el hombre”. Este pasaje nos indica que el ser humano tiene otras necesidades a parte de la alimentación que son primordiales en nuestra vida. Además esta cita también hace alusión a la vida sexual del hombre.

Sin embargo, esta cita bíblica no hace alusión a las necesidades físicas de las personas sino que se tiene que ver con la parte espiritual de la persona, debido a que la expresión es de un pasaje del Evangelio Mateo 4 en el cual se manifiesta el momento en el que Jesucristo es llevado al desierto (por el Espíritu Santo personificado en paloma) donde fue manipulado por el diablo.

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Después de cuarenta días y noches de ayuno, éste retó a Jesús a que convirtiera las piedras en pan si de verdad era el Hijo de Dios, tal como se proclamaba. Ante esto el Mesías responde lo siguiente: “No de solo pan vive el hombre, sino de toda palabra o disposición que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:4)

En este sentido, Jesucristo deja en claro que el diablo no puede tentar a Dios ni manipular con la palabra, ya que la sabiduría de Jesús iba más allá de las intenciones perversas del diablo, quien pretendía tergiversas la escritura. Cuando Jesús nos habla acerca de que debemos nutrirnos de la palabra es para poder combatir al enemigo en el momento de gran adversidad.

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    Análisis de Mateo 4 y los aspectos más importantes de este pasaje bíblico

    Esta cita bíblica nos muestra la manera en la que Jesús fue tentado por el diablo y la manera como de forma precisa y sabia le respondió, dejando en claro que existen otras cosas más importantes que el alimento. Pero para poder analizar este pasaje, debemos estudiar diferentes aspectos relevantes que nos proporcionan una enseñanza:

    1.- Jesús es tentado en el desierto

    En el libro de Mateo 4:1-2 podemos observar cómo Jesús fue puesto en un lugar de tentación: “Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto, para ser tentado por el diablo” Así que Jesús estuvo en el desierto por el Espíritu con la intención de que fuera tentado luego de haberse bautizado y santificado.

    Lo cual era necesario para la formación de su Ministerio. Lo cual significaba un contraste enfático con respecto a la gloria del bautizo de Jesús y el reto de ser tentado por el enemigo que es Satanás.

    En este sentido, su bautizo se dio en las aguas del Jordán y su prueba, su tentación fue en un lugar muy distinto, un desierto árido, cuyas condiciones eran muy adversas, ya que tenía calor, hambre, cansancio y sed. En su bautizo hubo mucha gente y el Espíritu reposaba como una paloma, pero en este desierto, llevado por el Espíritu, solo había silencio y soledad.

    Jesús no debía ser tentado para crecer, sino que soportó la tentación para identificarse con nosotros y dejar ver su carácter santo y sin pecado. Tal como lo podemos observar en el siguiente pasaje:  “Pues en cuanto él mismo padeció siendo tentado, es poderoso para socorrer a los que son tentados” (Hebreos 2:18)

    En este sentido, el Espíritu Santo no puede tentarnos, sin embargo puede conducirnos a un lugar en el cual seremos tentados. Lo cual se nos presenta para probarnos a nosotros mismos que podemos superar las tentaciones y que confiamos plenamente en Dios, no debemos mostrarle nada a Dios porque ya él conoce todas las cosas.

    Tal como nos muestra la siguiente cita: “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie” (Santiago 1:13)

    2.- La concupiscencia de la carne

    Una de las tentaciones que tuvo Jesús fue con respecto a las necesidades carnales, tal como nos muestra este pasaje: “Y vino a él el tentador, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan. El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios” (Mateo 4:3-4)

    Esta tentación no se refería a las riquezas, lujos, dinero, solo se refería al pan, al alimento. La biblia por su parte, posee muchos sucesos donde se dan las provisiones de forma milagrosa, donde Jesús multiplicó los panes para alimentar al pueblo.

    Pero en esta oportunidad, Jesús no convirtió esas piedras en pan, ya que no se iba a dejar instigar por el enemigo, porque él hace lo que desea hacer, de acuerdo a su propia voluntad. Así que Satanás no tiene la Potestad de mandarlo ni de tentarlo, ni tampoco usar la palabra para tal fin.

    Jesús utilizó las Escrituras para combatir contra la tentación del diablo, no hizo uso de ningún poder sobrenatural para pelear con el enemigo, solo empleó la palabra de Dios con autoridad y sabiduría. Sin embargo tenía el Poder para hacer exaltar su Gloria delante de satanás, pero no lo hizo porque le quiso mostrar al hombre que el arma más poderosa es su palabra, la cual es un arma de dos filos.

    De esta forma, nosotros podemos resistir las tentaciones contrarrestando las mentiras del enemigo mediante la palabra de Dios, que representa la verdad misma. Pero si no tenemos conocimientos de esta palabra, estaremos indefensos ante Satanás. Por lo cual es importante nutrirnos de su verdad, orar con fervor y obedecer su palabra.

    3.- El orgullo de la vida

    Satanás quiso poner a prueba el orgullo de Jesús a pretender que él usara su poder sobrenatural para salvar su vida. Pero en la palabra de Dios, está la verdadera salvación. Esto lo podemos apreciar en Mateo 4:5-7 “ Entonces el diablo le llevó a la santa ciudad, y le puso sobre el pináculo del templo, y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; porque escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti, y, en sus manos te sostendrán, para que no tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios”

    En este pasaje, el diablo tienta a Jesús para desear ser aprobado por Dios y  tener ese consentimiento expuesto públicamente. Además el enemigo hace uso de la palabra de Dios para engañar y tentar al Hijo de Dios a que haga lo que a él le plazca. Pero Dios es soberano.

    En este sentido, este pasaje bíblico nos muestra que Dios no necesita probar nada, ya que la mejor prueba de amor y la más contundente era su sacrificio perfecto en la cruz del calvario, y esto lo sabía Satanás, por lo cual estaba tentando a Jesús para que descartara el plan divino de Dios. Lo cual resultó un fracaso total, porque la Victoria de Jesús ya estaba hecha.

    4.- El deseo de los ojos

    Jesucristo además fue tentado a tener lo que un hombre podría desear en este mundo, poder y riquezas. Tal como se puede apreciar en esta cita:  “Otra vez le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:8-10)

    En este pasaje podemos observar cómo Satanás tienta a Jesús, pero él no puede ser tentado porque es el Hijo de Dios, y a través de su sacrificio, obtendrá la Victoria ante la esclavitud del pecado, liberando al hombre del pecado.

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    De esta manera, la palabra de Dios es poderosa para alejar las tentaciones de Satanás, pero debemos saber que cuando somos tentados no estamos pecando si resistimos ante éstas. Así como Jesús fue tentado también nosotros lo somos diariamente, pero a través de la palabra podemos defendernos de los planes del maligno, así como el propio Jesucristo lo venció. Por lo cual esta palabra nos enseña el poder que tiene la Palabra, ya que revela la verdad.

    5.- El diablo se aleja y los ángeles llegan

    Finalmente el diablo no pudo combatir con Jesucristo y sus tentaciones se vieron fracasadas, ya que él le mostró la palabra y le reveló que él es verdaderamente el Hijo de Dios, y tiene poder para hacer su voluntad y no se deja tentar por nadie. Por lo cual Satanás se alejó y llegaron los ángeles a Jesús, tal como lo revela Mateo 4 :11: “El diablo entonces le dejó; y he aquí vinieron ángeles y le servían”

    Cuando satanás deja a Jesús, significa que Jesús ganó ante él, y lo hizo porque reconoció los engaños y las mentiras que lo caracterizan.  Pero para los que viven en la luz de la cruz, el engaño puede ser la única arma, ya que “los poderes demoníacos han sido desarmados en la cruz de sus armas “reales” y poder” tal como lo dice Colosenses 2:15. Sin embargo el engaño puede resultar muy efectivo y llevarnos al pecado, dándonos una vida llena de temores e incredulidad.

    6.- La verdad de Dios

    La verdad de Dios está reflejada en la palabra, donde podemos encontrar todas las respuestas a nuestros interrogantes. Primeramente debemos visualizar la tentación como una mentira del diablo, para así combatirla con la verdad.

    De esta manera en cada pasaje que Jesús citó a Satanás en el libro de Deuteronomio, se muestra que Jesucristo meditaba y peleaba con Satanás con el pan fresco con el cual se acababa de alimentar. Por lo cual debemos estar seguros siempre de tener ese pan para poder responderle de forma firme y con autoridad al enemigo cuando trate de tentarnos, así como el maestro Jesús nos enseñó.

    Mateo 4
    Mateo 4

    Él pensó que esto era muy relevante para que pudiéramos saber lo que aconteció cuando él fue tentado en el desierto de Judea. Por lo cual debemos comprender esto e internalizarlo, para así tener las herramientas para vencer las tentaciones de la vida, pero resulta todavía más relevante ver cómo Jesús pudo vencer la tentación de nuestra parte y obtuvo la victoria siendo el Hijo de Dios sin pecado, donde Adán y Moisés y todos los demás personajes de la biblia no lo pudieron lograr.

    7.- Jesucristo comenzó a predicar el evangelio

    Jesucristo venció a Satanás desde el momento de su nacimiento, ya que su destino era implacable para el maligno, quien siempre estaba acechando.

    Al vencer la tentación, venció en engaño y mostró el camino para poder hacerlo, y ese camino es la verdad reflejada en la palabra que simboliza el pan fresco. Por lo cual debemos nutrirnos de las Sagradas Escrituras y estar listos para derrotar todas las tentaciones que se nos presenten en la vida.

    De esta manera que la prioridad del ministerio de Nuestro Señor Jesucristo, era la de enseñar, sanar y vencer toda tentación y maldad, tal como se refleja en su palabra:

    “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23)

    El evangelio que Jesús proclamaba se inició en el mismo lugar en el que Juan comenzó a predicarlo. Pero Jesús fue más allá porque Juan anunciaba la venida del Mesías, y él era el Mesías. Por lo cual se hizo verdad, camino y vida. Además su sacrificó significó el fin del mal, del pecado y representó la libertad y el umbral para la vida eterna.

    8.- El reino de los cielos se ha aproximado

    A Jesucristo lo siguió mucha gente, recibiendo sus enseñanzas y recibiendo sanación física y espiritual. Jesucristo tenía un propósito claro por el cual permitía tantos milagros que atraían a muchas personas, ya que él pretendía enseñar a las multitudes, no solo impresionarlas con milagros. Cada enseñanza les abriría cabida al reino de los cielos, ya que podemos entrar solo si creemos fielmente a él: “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado” (Mateo 4:17)

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