Protestas En La Familia: 6 Claves Para Manejar Los Pleitos Familiares

Aquí te mostraremos cómo manejar las protestas en la familia. Los suegros dominantes, los adolescentes rebeldes o los hijastros celosos pueden convertir cualquier hogar feliz en una zona de guerra. Sin embargo, no hay nada que Dios no pueda resolver. El enemigo está buscando destruir tu núcleo familiar, pero no debes darle ninguna oportunidad.

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    Las 6 claves para resolver los conflictos familiares:

    Estas son las 6 claves para lograr que exista la paz en tu familia:

    Protestas en la familia

    1. Sé duro con el problema, no con las personas

    Cambia la naturaleza de la pelea y cambiarás la dinámica. Deja de tirar piedras en las discusiones. Usar la culpa y la vergüenza para lograr que tu cónyuge u otro familiar haga algo se volverá menos efectivo a medida que termine la relación, porque cada uno dejará de hacer las pequeñas cosas que alguna vez hicieron el uno al otro en la relación.

    En cambio, aborda el problema en lugar de culpar a los demás. Por ejemplo, “Vender o no nuestra casa es una decisión difícil; Ambos tenemos mucho trabajo que hacer, y me gustaría trabajar juntos para resolver esto” funciona mucho mejor que “Si solo hubieras ganado más dinero mientras estábamos casados, no tendríamos que pensar en vender nuestro casa”.

    Si no mantienes el problema separado de tu relación, corres el riesgo de que las protestas en la familia terminen por destruirla (especialmente después de un divorcio).

    Cuando dos personas que son partes interesadas en una relación están en desacuerdo, a veces dicen y hacen todo tipo de cosas irracionales, proyectan, niegan y culpan.

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    Todo este drama no tiene nada que ver con resolver tu problema. Pero hay cosas que puedes hacer para concentrarte mucho en el inconveniente, no en la persona. El objetivo es trabajar con los miembros afectados, en lugar elegir adversarios.

    2. Escucha y mantén la paciencia

    Muérdete la lengua y piensa antes de responder. Esos pocos segundos de morderte la lengua pueden ahorrarte muchos problemas a largo plazo. Recuerda que el inconveniente es de varios, no solo tuyo. Necesitas a los demás miembros para resolverlo y llegar a un acuerdo.

    Atraparás más moscas con miel que con vinagre. Se necesitan dos o más para tener una discusión. Si te niegas a morder el anzuelo para una pelea, esta no podrá comenzar.

    La mayoría de las veces queremos solamente hablar y no escuchar, tanto así que terminamos convirtiéndonos en verdaderas dinamitas andantes. Es muy importante que tomemos en cuenta que los demás tienen sus propias opiniones y que de mala manera no vamos a influir en ellas. Si escuchas, la otra persona te dará la oportunidad de hablar y llegarán a un acuerdo conveniente para los dos.

    3. Piensa en los demás

    Replantea tu problema como algo mutuo y utiliza el lenguaje de “nosotros”. "Necesitamos decidir qué hacer con la deuda de la tarjeta de crédito" recibe una recepción diferente a la de "Necesitas lidiar con la deuda de tu tarjeta de crédito o nunca llegaremos a un acuerdo".

    Piensa en la situación desde el punto de vista de los otros miembros, incluso si crees que están equivocados. Recuerda, necesitas que estas personas firmen tu acuerdo con complacencia. Si solo piensas en tu propia perspectiva, nunca resolverás lograrás resolver las protestas en tu familia.

    No interpretes lo que está sucediendo basándote únicamente en tus miedos. Resiste la tentación de convertir todo en una catástrofe y superarás esto. No culpes; la culpa no te lleva a ninguna parte, especialmente ahora.

    Deja que tu cónyuge o familiar se desahogue y no se lo tome como algo personal. No todo es una invitación a pelear, y aunque lo sea, no te metas en esa fiesta que el enemigo está preparando para ti. Reconoce los sentimientos de tu cónyuge sin ser condescendiente. Sé directo; no juegues. Ten tus propias prioridades claras.

    Aunque muchos de estos puntos son de sentido común, cuando la relación familiar se enreda en el problema, las cosas pueden volverse volátiles rápidamente y el sentido común se pierde. Cuando eres duro con las personas, ya no están abiertas ni disponibles para ayudarte con el problema.

    Terminas con un inconveniente más un argumento que resolver. Cuando tu cónyuge sepa que está a salvo de que se le culpa automáticamente en una situación, podrá pensar estratégicamente en lugar de a la defensiva. Entonces, será posible trabajar de forma cooperativa y colaborativa en lugar de enfrentarse entre sí.

    4. Da el beneficio de la duda

    Antes, durante y después de tu divorcio (si es el caso), tendrás muchas oportunidades para poner a prueba tu capacidad para darle a tu cónyuge el beneficio de la duda. Esta puede ser una agradable oportunidad para evitar una separación, porque eso no es lo que Dios desea. Aquí hay un ejemplo: tu cónyuge llega tarde a una reunión con el banco para ver si puede refinanciar su casa.

    Tu primera inclinación es tomártelo como algo personal. “¡Cómo se atreve a llegar tarde otra vez! ¡Ella hace esto solo para volverme loco!" Pero también hay miles de otras explicaciones posibles que no tienen nada que ver contigo:

    La fila en la tienda de comestibles era larga y el comprobador era nuevo; el hámster salió de la jaula y hubo que encontrarlo antes de salir de la casa; una llamada telefónica importante vino de un miembro de la familia en un momento inoportuno y ella no tuvo el corazón para rechazar la llamada.

    Quizás estas explicaciones sean ciertas o quizás no lo sean. Si este no es un comportamiento habitual, entonces búscalo en tu interior para extender el beneficio de la duda. Si es solo de vez en cuando, en última instancia, es más fácil para todos no tomárselo como algo personal. Tu presión arterial te lo agradecerá.

    Cada vez que te sientas frustrado, molesto o levemente irritado, recuerda que tu cónyuge es humano y tú también. Todos tenemos nuestros días malos. Además, es posible que algún día seas tú el que pida el beneficio de la duda, y eso te ayudará a pagarlo.

    Ofrecer el beneficio de la duda te ayuda a ver lo mejor de tu cónyuge. Quizás no lo has considerado durante mucho tiempo. Tal vez sea porque has estado buscando lo peor. Los dos son buenas personas que están pasando por un momento muy difícil que puede tomar una reversa. Permite que tu esposo (a) guarde las apariencias, y cuando sea tu turno de pedir el mismo favor, será una solicitud más fácil de aprobar.

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    5. Ten conversaciones incómodas en tiempo real

    Muchas personas dejan pasar las cosas desagradables que suceden y se las guardan en su corazón para sacarlas en el peor momento. Por esta razón, muchas protestas en las familias terminan en un verdadero desastre que difícilmente se puede resolver.

    En los apartados anteriores hablamos especialmente de los problemas específicamente en la familia, sin embargo, estos se pueden dar con papá, mamá, hermanos, suegros, hijos, entre otros.

    Una de las situaciones que más suelen ocasionar protestas en la familia son los funerales, es decir, la muerte de uno de los miembros. Esto es porque hay dinero y propiedades involucradas y las riquezas muchas veces son la causa de la discordia. Hoy en día ya no se suele notar en gran manera la tristeza por el fallecimiento o la felicidad por la partida con Cristo, sino que se ve y se siente cierta tensión por “Quién se queda con qué”.

    Lo peor de todo es que sueles escuchar cosas como “Yo me merezco más porque fui quién cuidó a papá o a mamá”, “Tú eras un vago que solo le dabas problemas”, “la otra vez mi madre te pidió dinero y tú se lo negaste” “tú no tienes derecho a la herencia por esto o aquello”, entre otras frases. Es muy triste escuchar o darse cuenta de que una relación familiar se está deteriorando simplemente por una herencia.

    Sin embargo, tú puedes cambiar esto. Sí, quizás este era un vago o a aquel no le gustaba cuidar a tu madre, pero debes decírselo en el momento, ojo, sin discutir. Es mejor decir “¡Oye! Nos gustaría que nos ayudes más con mamá para descansar un poco” que “¡¡Eres un vago que no sirve para nada!!” o “No ayudas en nada, cuando mamá muera no te quiero ver buscando nada de la herencia”. ¿Te suena? Pues a mí sí, y en muchas familias que conozco.

    Es triste, pero se toman a los familiares como si fueran un trofeo y sus cuidados como si estuvieran haciendo una competencia para obtener algún beneficio. De hecho, muchas familias supuestamente unidas suelen tener disputas cuando se trata de herencias. Estoy contando esto desde muy cerca; sucedió en mi familia paterna y materna. Sin embargo, con la ayuda de Dios todo se pudo resolver.

    Una de las cosas más importantes en estos momentos (aparte de no sacar los trapitos al sol) es “el amor hacia el prójimo”. Muchos hablan de este amor y piensan que se trata simplemente decir te amo, pero no es así. La mayoría de las personas emiten palabras, pero a la hora de materializarlas se les olvida lo que dijeron, algunos hasta suelen negarlo para no quedar mal. Esto crea agujeros de dolor y destrucción de cualquier núcleo.

    6. Ora a Dios

    La oración debe ser lo primero a lo que recurras cuando hay protestas en tu familia. Sin embargo, lo coloco de último, porque si oras pero no sigues los consejos anteriores, no estarás haciendo nada. Recuerda que la biblia dice que la fe sin obras es muerta,  y tiene mucho que ver con esto. No puedes venir a pedirle a Dios que sane tu familia y ser el foco del problema.

    Es necesario que establezcas una verdadera comunión con Dios y seas tú el primero en cambiar. No son los demás los que deben dar un giro; eres tú. Sé que quizás puede ser un poco difícil porque algunos miembros pueden ser verdaderamente “insoportables”.

    Pero, si te topas con alguno de estos, aspira y expira el aire lentamente, cultiva la paciencia y sigue orando para que Dios haga la transformación que tanto deseas.

    La oración es algo vital para la estabilidad de cualquier relación, porque a través de ella involucras a tu Creador. Sin embargo, debes ser constante; no me refiero a que vas a pedir a Dios las cosas diez mil veces como un niño malcriado (recuerda que todo se hará en su tiempo) sino a que debes llevarla contigo todos los días. Esto te ayudará a estar en su presencia y disfrutar de una verdadera paz mental.

    ¿Qué dice la Biblia sobre los conflictos familiares?

    El conflicto familiar es casi tan antiguo como la humanidad. La rivalidad entre hermanos existió en la primera familia y culminó cuando Caín mató a su hermano Abel (Génesis 4: 3-8). Si bien otros ejemplos pueden no ser tan extremos, el conflicto familiar es un tema recurrente en la Biblia.

    Desde Atalía matando a todos sus hijos y nietos para poder tomar el trono (2 Reyes 11: 1) hasta la propia madre y hermanos de Jesús avergonzados por Su predicación (Marcos 3:21), ejemplos de conflictos familiares ilustran lo que sucede cuando los miembros de la familia no están de acuerdo con alguna cosa en específico.

    Algunos conflictos familiares son inevitables. En nuestro mundo de pecado, algunos rechazarán a Cristo mientras que otros lo aceptarán como Señor, y esto sucede dentro de las familias. Jesús, el mismo Príncipe de Paz, en Mateo 10: 34-36 y cf. Miqueas 7: 6 nos advierte sobre una de las cosas que causaría protestas en la familia; la fe en cristo.

    Vemos evidencia de esto en todas partes: cuando un miembro de la familia abraza a Cristo y otro rechaza el camino de la santidad, el resultado es a menudo conflictos familiares y embrollos domésticos. Debido a que algunas relaciones familiares tienen un potencial de conflicto aún mayor que el de otras, Dios dio algunos mandamientos claros para cada miembro de la familia. Cuando desafiamos esos mandatos, estallará el conflicto familiar.

    La Biblia detalla instrucciones específicas:

    • Los esposos deben amar a sus esposas como aman sus propios cuerpos (Efesios 5: 25-29).
    • Las esposas deben respetar la posición de liderazgo de sus esposos (Efesios 5: 22-24).
    • Los hijos deben obedecer a sus padres en todo (Efesios 6: 1), y esos padres deben criar a sus hijos en el Señor (Efesios 6: 4).
    • En cuanto a los abuelos, deben deleitarse en los nietos y compartir su sabiduría con ellos (Proverbios 17: 6).
    • No debe haber contacto sexual de ningún tipo entre miembros de la familia inmediata (Levítico 18: 6–18 ; 1 Timoteo 5: 2).
    • Cuando las familias alinean su hogar y sus prácticas con las Escrituras, las ocasiones de conflicto familiar disminuyen.

    Nuestra familia en Cristo

    Dios compara su iglesia con una familia, por lo que las reglas de la misma sobre relaciones interpersonales también se aplican a familias individuales.

    • Todo hijo de Dios debe responder a otros cristianos como hermanos y hermanas (Romanos 12:10; 1 Pedro 3: 8).
    • La iglesia debe evitar “la discordia, los celos, los ataques de ira, la ambición egoísta, la calumnia, el chisme, la arrogancia y el desorden” (2 Corintios 12:20), y también deben hacerlo las familias.
    • Santiago 4:11 dice: "Hermanos, no se calumnien unos a otros". Una regla general es que si no tratamos a un amigo muy respetado de cierta manera, entonces tampoco lo hacemos con los miembros de la familia de esa manera.

    Las familias saludables brindan un lugar seguro para que todos los miembros expresen sus sentimientos, pensamientos, opiniones y deseos. Las familias no tienen que estar de acuerdo en todo para mantener la armonía. La ausencia de protestas en la familia no es necesariamente el signo de la verdadera sanidad. Algunas familias se rigen por un rigor autoritario; otros se niegan a permitir cualquier tipo de discusión.

    Dios diseñó la familia para ser un lugar donde cada miembro se sienta amado y valorado, donde las diferencias puedan ser reconocidas y respetadas, y donde los problemas inevitables se resuelvan pacíficamente. Al lidiar con los conflictos familiares, podemos aprender la humildad, la bondad, la paciencia y el amor desinteresado (Gálatas 5:22), rasgos que nos beneficiarán al interactuar con nuestros hermanos y hermanas en la familia de Dios.

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    Las protestas en la familia ocurren con más frecuencia de la que se cree. A veces ves a los miembros tomados de la mano y riendo en la calle “supuestamente felices” pero en la casa es otra cosa. Así que no te aflijas si en la tuya existen problemas de cualquier tipo.

    Además, tienes a tu mejor aliado para la resolución de los mismos; Dios. Es sumamente importante que no te hagas parte del inconveniente sino de la solución.

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