Qué significa tener refugio en Dios en mi vida como creyente según la biblia

Refugio en Dios significa el resguardo tenemos de parte de él, y aceptamos y recibimos en nuestro corazón como nuestro único Señor verdadero, comenzamos a recibir sus bendiciones, su respaldo absoluto, su divina protección, tal como lo revela la palabra:

“En Dios solamente está acallada mi alma; De él viene mi salvación. El solamente es mi roca y mi salvación; Es mi refugio, no resbalaré mucho” (Salmos 62)

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En esta cita, Dios nos revela que es nuestra salvación, que es la roca donde debemos afirmarnos para no resbalar y es nuestro refugio donde podemos sentirnos seguros. Así que debemos tener la certeza de estas palabras y conservarlas en nuestro corazón como una de sus promesas.

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    Qué significa tener refugio en Dios

    Cuando se habla de refugio podemos pensar en un lugar de protección que tenga la firmeza para que ahí no nos pases nada, que tenga paredes gruesas, cerraduras, un techo, es decir, que tenga elementos que nos generen confianza para permanecer ahí adentro.

    Cualquier imagen que se te ocurra que asemeje a un refugio, debe ser un lugar seguro donde te gustaría estar. En la biblia se nos muestra a Dios como nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestro respaldo:

    “Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza. Selah Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, El santuario de las moradas del Altísimo.Dios está en medio de ella; no será conmovida. Dios la ayudará al clarear la mañana” (Salmos 46: 1-5)

    En este sentido, nuestro Señor representa nuestro escudo ante la adversidad, nuestro refugio donde podemos permanecer tranquilos a la espera de su respuesta.

    Por esta razón como creyentes debemos caminar con pasos firmes y certeros porque tenemos un Dios vivo que acampa en torno a los que creen en él y le temen: “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, Y los defiende” (Salmos 34:7)

    Conocer al Señor como nuestro refugio nos permite confiar libremente en Él, así que no debemos temer a las situaciones o personas que quieran dañar nuestro bienestar, bien sea en el aspecto físico o espiritual.

    De este modo, no existe ninguna situación a la cual nos enfrentemos que esté fuera del control de nuestro Padre, por eso el mejor lugar para estar es cerca de Él: "Torre fuerte es el nombre del Señor; a él correrá el justo, y será levantado" (Proverbios 18:10).

    Ejemplos bíblicos de lo que significa el Refugio en Dios en la vida de sus hijos

    En la biblia podemos encontrar diferentes ejemplos del significado que tiene el hecho de tener a Dios como nuestro refugio. David es uno de estos personajes que puso comprender y conocer a Dios como su único refugio verdadero.

    En diferentes momentos de su vida, David se encontraba escapando de las personas de forma literal, ya que querían asesinarlo, pero siempre encontró su refugio y resguardo en Dios. Tal como lo afirma su palabra: "En Dios está mi salvación y mi gloria; en Dios está mi roca fuerte, y mi refugio. Esperad en él en todo tiempo, oh pueblos; derramad delante de él vuestro corazón; Dios es nuestro refugio" (Salmo 62:7-8).

    En este sentido, una de las formas en las que podemos hacer que Dios sea nuestro refugio es pedírselo con fervor y fe, tal como lo hizo David, donde él derramó su corazón respecto a lo que estaba sucediendo en su vida y le pidió a Dios que lo auxiliara en medio de su tribulación.

    Así que cuando buscamos a Dios de corazón, comenzaremos a conocer cuál es nuestro verdadero refugio, ya que muchas veces buscamos llenar vacíos con cosas materiales o con personas. Pero debemos entender que solo Dios nos ofrece la mayor seguridad en nuestra vida.

    Por otro encontramos a los líderes de Israel en los días de Isaías, quienes trataron de encontrar seguridad en otras cosas que no fueran el Señor. Tal como se puede observar en el libro de Isaías 28:15, el Señor los reprende por decir: "hemos puesto nuestro refugio en la mentira, y en la falsedad nos esconderemos".

    Ciertamente podemos estar tentados a buscar la seguridad en otras cosas que no sean Dios, pero estas cosas sólo pueden darnos una falsa sensación de seguridad que es efímera, ya que el único que nos puede dar la verdadera protección es nuestro Dios, quien nos ofrece un refugio donde descansar.

    Sin embargo, es importante resaltar que en este mundo tendremos que pasar por situaciones difíciles que pueden causarnos angustia, tristeza y pueden hacer flaquear nuestra fe. Pero Dios no nos pondrá en situaciones que no podamos superar.

    De igual forma encontramos a Jesús, quien  condujo a los discípulos a una barca, sabiendo muy bien que se acercaba una gran tormenta. Los discípulos estaban aterrorizados, pero Jesús, quien era su refugio, pudo calmar la tormenta, tal como se aprecia en el siguiente pasaje:

    “Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: !!Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza” (Mateo 8:23-26).

    Esta cita es un claro ejemplo de lo que significa tener a Dios como nuestro refugio, ya que podemos descansar en su presencia y esperar a que él tome el control de todas las cosas. Cuando hablamos de refugio, hablamos de que Jesús debe ser nuestra casa en la cual habitamos, en la cual permanecemos confiados.

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    Asimismo podemos ver como en muchas ocasiones, Dios condujo a los israelitas a batallas contra ejércitos mucho más poderosos que ellos. Pero cuando éstos confiaron en Dios y le obedecieron, lograron obtener la victoria, tal como se puede visualizar en el siguiente pasaje:

    “Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía. Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra salieron victoriosos” (Josué capítulos 6: 1-2).

    En este sentido, Dios nos respalda cuando nos encomienda una misión, por eso debemos obedecer la voluntad del Padre porque siempre habrá una victoria en medio del cumplimiento de sus designios.

    Por lo cual, aunque tengamos aflicciones y luchas que vencer, siempre nuestro refugio será Dios, ya que él nos ofrece además las herramientas para defendernos del maligno y si oramos y mantenemos la comunión con Dios, estaremos siempre bajo la cobertura del Omnipotente porque somos sus hijos y bajo sus las estaremos seguros: “No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

    Refugio en Dios en tiempos de angustia

    Ser hijos de Dios no implica estar aliviados de todos los problemas, de tener una vida intacta, de estar siempre sanos y Fuertes. Esto es totalmente falso porque somos seres humanos y vivimos en un mundo hostil lleno de adversidades, enfermedades y caos.

    Sin embargo cuando tenemos la certeza de que nuestro Padre está con nosotros, nuestra vida es diferente y se comienza a manifestar la gloria de Dios y el Espíritu Santo impregna y perfuma las áreas de tu vida, aún en medio de los problemas.

    Refugio en Dios
    Refugio en Dios

    Esto lo podemos ver claramente en la biblia, donde el  profeta Nahúm señala lo siguiente: “Bueno es el Señor; es refugio en el día de la angustia, y protector de los que en él confían” (Nahúm 1:7).

    Esta cita nos muestra que en medio de nuestras debilidades, podemos hallar refugio en nuestro Dios porque él nos da la seguridad en nuestro caminar y nos da las herramientas para enfrentar las adversidades aunque no tengamos fuerzas para continuar.

    Las pruebas de la vida son parte de un proceso que debemos atravesar para manifestar mediante nuestro testimonio, el poder sobrenatural que tiene Dios para levantarnos y glorificarse en nuestra vida.

    Es decir que él obrará en todos los ámbitos, en el hogar, en la iglesia, en el trabajo, en nuestras relaciones interpersonales y en todo momento. De esta manera que como creyentes podemos fallar y nuestra fe puede flaquear porque nuestra parte carnal siempre va a interferir en nuestra vida.

    Así que estaremos batallando el resto de nuestra vida, sin embargo cuando entendemos que Dios es nuestro refugio y él pelea por nosotros, encontraremos la paz que sobre pasa todo entendimiento:

    “Con él está solo un brazo de carne, pero con nosotros está el Señor nuestro Dios para ayudarnos y pelear nuestras batallas. Y el pueblo confió en las palabras de Ezequías, rey de Judá” (2 Crónicas 32:8)

    En esta cita, se nos muestra que como creyentes tendremos pruebas y adversidades, pero nuestra lucha no es contra las personas, sino que es una lucha espiritual, en la cual tenemos a nuestra disposición la armadura de Cristo, quien representa nuestro absoluto refugio en medio de las dificultades.

    Esto lo podemos observar en la biblia: “Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios” (Efesios 6:13-17)

    Ante todos los problemas que se nos puedan presentar encontramos en la palabra todas las respuestas. El libro de los Salmos nos ofrece un modelo en el cual podemos expresar lo que sentimos de corazón, así como lo hizo el rey David que expuso todas sus cargas ante el Señor, y él le escuchó:

    “Defiéndeme, Señor, de los que me atacan; combate a los que me combaten. Toma tu adarga, tu escudo, y acude en mi ayuda. Empuña la lanza y el hacha, y haz frente a los que me persiguen. Quiero oírte decir: «Yo soy tu salvación»” (Salmos 35: 1-3)

    En este sentido, estos salmos de lamento comienza siempre con un llamado de confianza y fe en el Señor manifestado como una petición de nuestro corazón. Así que la parte central de los salmos de lamento es revelar nuestro ser, desahogarnos, exponer nuestros sentimientos y manifestarle a él nuestras debilidades.

    De esta manera, este modelo que encontramos en los salmos, nos da una idea de la manera en la que debemos recurrir a Dios como nuestro refugio y pronto auxilio en medio de nuestra angustia y dolor. Comprende que él no nos va a rechazar cuando estemos tribulados.

    No es malo sentirse de esta manera, lo malo está en esconderlo o no manifestárselo a Dios porque estaríamos siendo hipócritas con Dios, al decir que todo está bien cuando realmente no lo está.

    Muchas veces, estar triste al parecer se ve como un pecado, como falta de fe, pero sentimos tristeza simplemente porque somos seres humanos con debilidades, pero en medio de nuestra debilidad Dios nos fortalece en la medida en que nos sinceramos con él y le decimos todo lo que sentimos.

    Recuerda que solo a él le debes explicaciones, solo él es quien tiene la autoridad para juzgarte. No permitas que nadie te etiquete o te quiera avergonzar porque eres un hijo de Dios ante todo.

    En este sentido, nuestra fe en nuestro Padre no nos exenta de los problemas y necesitamos reconocer nuestras debilidades y vulnerabilidad delante de Dios porque él es nuestro refugio. Así que junto con Asaf al final de uno de sus salmos de lamento: “Restáuranos, Señor Dios Todopoderoso; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos” (Salmo 80:19)

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    Sandra Faría

    Hija y sierva de Dios, Profesora en el área de Lengua y Literatura, Magíster en Literatura Latinoamericana, egresada de la UPEL-Maracay. Con experiencia en la docencia, en la redacción y edición de artículos en diferentes blogs en la web.

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