Solo confía en Dios - 5 maneras de manifestar nuestra confianza en él

Solo confía en Dios y en su palabra, ya que él sin duda alguna tiene un propósito en tu vida en el que tendrás que pasar por desiertos, por pruebas difíciles. Pero cuando tienes la certeza de quién es tu Padre y de quién eres tú en él, estarás confiado.

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Al respecto la palabra nos exhorta de la siguiente manera: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas” (Proverbios 3:5-6) Así que debemos dejarnos guiar siempre por Dios en lugar de hacer nuestra propia voluntad porque ciertamente erraremos en nuestro proceder.

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    Solo confía en Dios y sigue sus caminos

    Cuando decimos que confiamos en Dios debemos estar conscientes de que seremos probados y que en medio de la prueba debemos permanecer firmes como la palmera en la tempestad. No se trata de confiar en el Señor cuando estamos bien, cuando somos prósperos, saludables y todo nos sale excelente. Confiar en Dios implica permaneces a pesar de las circunstancias, tener fe en todo momento de que él obrará siempre aunque no veamos resultados pronto.

    Nuestro tiempo no es el mismo que el tiempo de Dios, su voluntad es perfecta pero está llena de misterios y a veces no comprendemos porque somos humanos y nuestra mente es finita. Para poder comprender los caminos de Dios, debemos pedir sabiduría de lo Alto, escudriñar las escrituras, orar constantemente, ayunar y ser obedientes.

    En este sentido cuando la humanidad entera está en pánico, es cuando los creyentes deben estar gozosos en el Señor y confiados en que él tiene el control de todo porque nada pasa sin que él lo permita, tal como lo señala su palabra: “Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible” (Hebreos 11:27)

    De esta manera, la fe es lo que nos mueve y al mismo tiempo nos sostiene, y esta certeza que tenemos del Dios invisible y Omnipresente es la misma que debemos tener en medio de adversidad.

    Cómo podemos confiar en Dios

    Para confiar en Dios debemos disponer nuestro corazón completamente a él y caminar en sus caminos siendo obedientes a su palabra porque cuando confiamos en Dios buscamos ser agradables ante sus hijos.

    De esta manera, para afianzar nuestra confianza en nuestro Padre Celestial, no podemos renunciar a nuestra fe que es lo que nos une a su presencia y nos permite permanecer firmes. Al respecto existen diferentes maneras en las que podemos mantener nuestra confianza en el Señor, dentro de las cuales encontramos:

    1.- Dar para la obra de Dios

    Una de las formas en las que podemos mantener nuestra confianza en Dios es dando financieramente al servicio del Señor, ya que si creemos de verdad en su palabra, comprenderemos que en la medida en que damos, en esa misma medida recibiremos.

    Cuando confiamos en Dios, sabemos que todo lo que tenemos le pertenece solo a él y que es por su misericordia que estamos aquí en este mundo con un propósito para nuestra vida.

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     De igual forma, como cristianos debemos saber que cuando damos de corazón, sabiendo que estamos contribuyendo al Reino de los cielos, que estamos obrando en favor del Ministerio de nuestro Padre para que se proclame su evangelio a toda criatura, a todas las naciones, en cualquier rincón del mundo.

    Este es el llamado de todos los hijos de Dios que le aman con todo el corazón y con toda su alma. Por esta razón para que podamos reprender al devorador de dinero debemos dar sin egoísmo, cumpliendo la voluntad del Padre que demanda nuestros diezmos, ofrendas y premisas. Esto lo podemos ver claramente en su palabra:

    “Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2 Corintios 9:6-7)

    La palabra es clara al señalar la importancia de dar y de sembrar de forma abundante con amor, con buena disposición, sabiendo que todo proviene del Señor.

    De la misma forma en la que la viuda dio todo lo que tenía y tuvo la confianza de que Dios la cuidaría y le daría todo lo que ella necesitaba, de esa misma manera debemos dar. La confianza debe permanecer en tiempos de abundancia y en tiempos de escasez, tal como lo anuncia y demanda su palabra:

    “Estando Jesús sentado delante del arca de la ofrenda, miraba cómo el pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho. Y vino una viuda pobre, y echó dos blancas, o sea un cuadrante. Entonces llamando a sus discípulos, les dijo: De cierto os digo que esta viuda pobre echó más que todos los que han echado en el arca; porque todos han echado de lo que les sobra; pero ésta, de su pobreza echó todo lo que tenía, todo su sustento” (Marcos 12:41-44).

    Cuando confiamos en Dios, tenemos la certeza de que él tiene cuidado de nosotros, de nuestras necesidades porque él conoce todo de nosotros, por lo cual vamos a dar con todo el corazón estando en escasez o en abundancia, ya que no se trata de dar de aquello que nos sobra, se trata de dar conforme a lo que queremos cosechar porque ciertamente cuando sembramos y somos obedientes a su palabra, recibiremos de forma sobreabundante y de forma sobrenatural.

    2.-Estar al servicio del necesitado

    En la actualidad, en un mundo tan congestionado y sumergido en la rutina y el afán, estamos enfocados únicamente en nosotros, en nuestra familia y en nuestro núcleo social más cercano.

    Rara vez tenemos el deseo de ayudar al que más lo necesita porque pensamos primeramente en nosotros mismos o en nuestros allegados. Pero cuando Jesucristo vino a este mundo nos enseñó que el amor al prójimo es el segundo mandamiento más importante y que simplifica a todos los demás mandamientos, tal como lo revela su palabra:

    “Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley? Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Este es el primero y grande mandamiento. Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas” (Mateo 22: 36-40)

    De esta manera, Jesús es claro en revelar que si no sentimos amor por el prójimo y somos indiferentes ante sus necesidades, estamos siendo desobedientes y Dios no se agrada con nuestra actitud, ya que él rechaza toda altivez, tal como lo indica su palabra:  “Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos” (Salmos 138:6)

    De esta manera, el pueblo del Señor debe sentir esa disposición de servir al prójimo porque es una manera de manifestar el amor de Dios en nosotros, además representa un buen testimonio de lo que Dios ha hecho en nuestra vida.

    Esto lo podemos apreciar en el siguiente pasaje: “Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe” (Gálatas 6:10)

    En esta palabra el Señor nos exhorta a hacer el bien, a servir a nuestro prójimo y hace énfasis en que debemos ayudar aún más a nuestros hermanos en Cristo.

    Así que es importante no solo enfocarnos en nuestros propios problemas ni intereses, ya que Dios ve los corazones y ciertamente recibiremos nuestra recompensa.

    3.- Estar seguros del porvenir

    Cuando estamos en Cristo Jesús tenemos dueño y nuestro porvenir está asegurado por él, así que vamos caminando confiadamente con la luz admirable de su presencia en nuestra vida.

    Solo confía en Dios
    Solo confía en Dios

    Aunque no podemos saber precisamente cuál será nuestro futuro, podemos sentirnos seguros de que debajo de sus alas estaremos seguros porque el ángel de Jehová siempre estará con nosotros y guardará nuestros caminos.

    En la biblia podemos encontrar muchos ejemplos de grandes siervos de Dios que estuvieron en situaciones muy difíciles, estuvieron presos, sufrieron golpes, fueron encadenados, perseguidos, entre muchas cosas.

    Pero no perdieron su fe y confianza en Dios porque él es el único que nos proporciona nuestra liberación: “Porque sé que por vuestra oración y la suministración del Espíritu de Jesucristo, esto resultará en mi liberación” (Filipenses 1:19).

    De esta manera, debemos mostrarnos siempre llenos de esperanza a pesar de las pruebas que estemos pasando, sabiendo que tenemos un Dios Poderosos que tiene un propósito para cada situación de nuestra vida, solo debemos descansar en su presencia y esperar confiadamente.

    Al respecto la palabra nos exhorta de la siguiente manera: “En lugar de lo cual deberíais decir: Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello” (Santiago 4:15). En esta cita se nos enseña que siempre debemos vivir confiados en la voluntad de Dios, sabiendo que lo que él quiere para nosotros es lo mejor para nuestra vida y es parte de su propósito.

    4.- Valorar lo que Dios ha hecho en tu vida

    Una vez que somos convertidos tenemos una nueva vida y hemos sido transformados de forma sobrenatural. Sin embargo no podemos olvidar de dónde nos sacó el Señor y valorar todas las maravillas que ha manifestado y que sigue manifestando en nuestro diario vivir.

    Esto nos lo demanda su palabra: “No te vuelvas orgulloso ni olvides al Señor tu Dios, quien te sacó de Egipto, la tierra donde viviste como esclavo” (Deuteronomio 8:14)

    De esta forma, podemos estar confiados en el Señor cuando vemos lo que ha hecho Dios en el pasado y tener la certeza de que igual estará con nosotros en nuestro presente y en nuestro porvenir, porque la misericordia de Dios es para siempre:

    “Pero tuvimos en nosotros mismos sentencia de muerte, para que no confiásemos en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos; el cual nos libró, y nos libra, y en quien esperamos que aún nos librará, de tan gran muerte” (2 Corintios 1:9-11)

    En este sentido, en la biblia podemos encontrar a un Dios que muestra su Poder, misericordia, amor y majestad en todas las historias que ahí se narran donde hombres fieles y creyentes tuvieron que pasar por muchas pruebas y ser procesados para obtener la victoria.

    Ciertamente todos estos hombres y mujeres de Dios tuvieron momentos de debilidad, pero todos se fortalecieron cuando confiaron plenamente en su Señor y se dejaron guiar por su perfecta voluntad, siendo esto un grane ejemplo para cada uno de sus hijos que en la actualidad pueden estar pasando por adversidades o pueden haber perdido la fe.

    Por esta razón debemos entender en nuestro corazón que todas las cosas nos ayudan para bien y que el Altísimo tiene un propósito hermoso en tu vida, solo debes creer y confiar y debajo de sus alas estarás seguro.

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    Sandra Faría

    Hija y sierva de Dios, Profesora en el área de Lengua y Literatura, Magíster en Literatura Latinoamericana, egresada de la UPEL-Maracay. Con experiencia en la docencia, en la redacción y edición de artículos en diferentes blogs en la web.

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