Sometido A La Conciencia Y Ligado A La Palabra

Sometido A La Conciencia Y Ligado A La Palabra
Sometido A La Conciencia Y Ligado A La Palabra

Tal vez para muchos, esta frase “sometido a la conciencia y ligado a la palabra” es algo complejo de entender. Entendamos primero que es la conciencia.

La conciencia o (conocimiento compartido) es aquello cuando la persona tiene conocimiento de su entorno y de sí mismo. Esto también aplica a la moral, la cultura o la educación que se nos ha inculcado desde muy temprana edad.

Ahora, ¿Qué pasa cuando somos ligados a la palabra? ¿Qué quiere decir eso? Como cristianos, conocedores de la palabra de Dios, es una lucha constante que tenemos todos los días, entre lo que queremos, lo que pensamos y lo que Dios quiere que hagamos y de esto se tratará este tema, conectar nuestra conciencia a la palabra de Dios.

Índice De Contenidos

    Que nos pide Dios de estar ligado a la palabra (no debes colocar los títulos y sub-títulos en mayúscula)

    Estar ligado a la palabra es tener una identidad en Cristo, como seres humanos no somos diferentes del resto del mundo, tendemos a estar sometidos a nuestra conciencia por el mundo en que nos rodeamos a diario, en el mundo en el que vivimos nos preocupamos más por encajar en la sociedad ¿a qué me dedico? ¿Qué profesión tengo? ¿Tengo sobrepeso? Entre muchas cosas más, que la gente siempre pregunta para ver que eres en la vida.

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    Pero más allá de eso cuando tenemos una identidad en Cristo, dejamos nuestra propia conciencia, nuestros prejuicios a un lado y decimos: “Dios que sea tu voluntad y no la mía”.

    Comenzamos a tener los siguientes (falta el conector) pensamientos como: ¿qué quiere Dios para mi vida? ¿Hacia dónde me dirijo? Dejamos de querer agradar al mundo y solo pensamos en agradar a Dios, aunque muchas veces parezca difícil, debemos tener fortaleza y firmeza entre lo que queremos y debemos.

    ¿Por qué es tan importante que la conciencia este arraigada a la palabra de Dios?

    Como dice en un pasaje Bíblico, en todo el primer capítulo del Génesis “Dios vio, que era bueno” todo estaba lleno de vida, todo cuanto El creo, Dios lo amo, y lo más maravilloso es que cuando hizo al hombre, fue a su imagen y semejanza. Génesis 1:27 dice “Y creo Dios al ser humano a su imagen; a imagen de Dios lo creo; hombre y mujer los creo”. Esto nos da a entender que Dios nos amó tanto desde un principio, que nuestro propósito va más allá de los estereotipos de la sociedad.

    Es cierto que Dios nos da libre albedrio, no nos obliga a nada que no queramos, mas, sin embargo, nos deja su Palabra y nos da a entender que nuestras decisiones nos lleva a caminos diferentes, podemos elegir el camino del bien o el camino del mal.

    Como conocedores de la palabra; nuestra mente y corazón, tiene que estar puesto en Dios, para que así, nuestro Padre pueda obrar en nuestras vidas y nos ayude a tomar decisiones que Él sabe que es mejor para nosotros.

    Nadie nos conoce tan bien como Dios, ni siquiera nosotros mismo nos conocemos, somos incapaces de escudriñarnos a fondo, pero nuestro Padre nos conoce de tal manera, incluso hay un pasaje bíblico muy bonito que dice: “Tu creaste mis entrañas, en el seno de mi madre me tejiste. Te alabo, pues me asombran tus portentos, son tus obras prodigiosas: lo sé bien. Tu nada desconocías de mí, que fui creado en lo oculto, tejido en los abismos de la tierra. Veían tus ojos como me formaba, en tu libro estaba todo escrito; estaba ya trazado mis días cuando aún no existía ni uno de ellos” Salmo 139:13-16.

    Aunque Dios nos conoce antes de haber nacido, no quiere decir que nuestro destino este grabado en piedra, ni vivimos el día a día como una película ya grabada, tenemos la libertad de decidir, de tomar decisiones y si incluimos a Dios en nuestra vida, Él nos dará las herramientas necesarias para seguir un camino de bien y agradable a su Palabra.

    A todo esto, que hemos aprendido, podemos darnos cuenta que nuestra conciencia, no tiene que estar sometida a lo malo si llevamos de la mano la palabra, porque mediante de ella, sabremos tomar buenas decisiones, y le abriremos las puertas de nuestras vidas a Dios, para que sea su voluntad y no la nuestra.

    No somos perfectos, no debemos tener como currículo haber nacido en una iglesia para tener una comunión con Dios. La Biblia nos muestra muchas historias, de personas corrientes que estaban sometidos a su propia conciencia, hasta que conocieron a Cristo y su Palabra y la incluyeron en sus vidas.

    Moisés, paso de ser pastor en fuga, a liberar a los esclavos de Egipto, por medio de Dios, los profetas en aquellos tiempos eran granjeros, y pastores de ovejas, María era una joven virgen y entregada a Dios, quien obro en ella para que diera a luz a Jesús, Pablo era judío y perseguía a los creyentes y Dios lo confronto lo cual hizo que volviera su corazón a Él.

    Así podemos seguir poniendo más ejemplos como Dios trasforma las vidas de las personas, no importa la edad, el lugar de tu nacimiento, el tipo de familia. Dios está ahí, esperando a que abras las puertas de tu corazón y de tu vida.

    Recuerda nuestra historia no está sellada todavía, pero como hijos de Dios, tenemos una identidad marcada por medio de él, podemos estar tranquilos de que a pesar que las cosas no siempre son fáciles, tenemos un Padre que nos ama y no nos desamparará. Como dice en su palabra: “él es nuestro refugio y fortaleza”.

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    Y para finalizar que te pareceré hacerte esta pregunta, ya con todo lo que hemos aprendido en este contenido, la cuales son: ¿Quién soy? ¿Cuál es mi destino? ¿Vale la pena ligar la palabra con mi conciencia? ¿Estoy en el camino correcto? Analiza estas preguntas y revisa tu yo interno, si estas donde quieres estar, si estas conforme con tu conciencia o te hace falta algo más, Dios espera por ti, para cambiar hoy tu vida y tu corazón. Nos vemos.

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