Cuidado con los Chismosos. 3 Razones por las Cuales Debemos Evitarlos.

Hay que tener cuidado con los chismosos. El chisme es un veneno que entra como suave bocado por la boca pero envenena el alma. Martín Lutero decía que para destruir el testimonio de alguien solo bastaba unos pocos segundos, pero para volverlo a restaurar podrían pasar incluso siglos.

Cuántos matrimonios, familias e iglesias se ven devastadas por causa de un mal comentario o rumor que se ha desatado en ellas. La Palabra de Dios nos ayuda y orienta en 3 razones por las cuales hay que tener cuidado con los chismosos. Veamos:

Índice De Contenidos()

    La naturaleza del chisme

    Podemos definir como chisme el hablar vano que necia o maliciosamente propaga rumores o hechos. Así vemos que un chisme puede ser verdad o mentira, pero el punto principal es cómo se dice, de manera maliciosa o necia.

    Alguien puede decir. “Vi a María pasar frente al bar de la esquina”  y otra cosa es decir “¡Yo no sé qué andaba haciendo María frente al bar de la esquina! Hay un hecho que es real: María pasó frente al bar, la cuestión es la manera como se dice.

    Cuidado con los Chismosos. 3 Razones por las Cuales Debemos Evitarlos.

    Si definimos el chisme como  el hablar vano que necia o maliciosamente propaga rumores o hechos, entonces un chismoso es alguien que se dedica a propagar de manera necia o maliciosa rumores o hechos.

    El chismoso es de ojos altaneros y corazón vanidoso (Sal 101.5). Es una persona calumniadora y deshonesta ( 1 Ti 3.11), que hablan lo que no deben y que su chisme es producto del ocio (1 Ti 5.13). ). Las calumnias proceden del corazón (Mr. 7.21–22) del hombre natural (Ro. 1.30), excluyen de la presencia de Dios (Sal. 15.3).

    El Antiguo Testamento nos muestra un ejemplo claro de chismear en Nehemías 6:5-8 y que ahora vamos a revisar:

    Aquí vemos en la historia de la reconstrucción del muro de Israel por parte de Nehemías,  Como tres de los enemigos del pueblo,  Sanbalat, Tobías Y Gesem el árabe ( Neh 6.1) que no querían que Israel volviese a ser nación, intentaron hacer daño de alguna manera a Nehemías: Por cuatro oportunidades lo invitaron a reunirse con ellos (Neh 6.4) y Nehemías se negó, porque sabía que querían hacerle daño.

    A la quinta vez, cambiaron la estrategia invitándolo a reunirse a través de un criado que llevaba una carta en la mano, que decía mentiras y calumnias de Nehemías y los judíos, que iba a ser dirigida al rey Artajerjes. Esta carta decía tres cuestiones claves (Neh 6.6-7):

    1.- Que Nehemías y los judíos pensaban rebelarse al Rey. Jerusalén había sido sometida por Babilonia y su pueblo era cautivo allá. Y el castigo de los esclavos que se rebelaban, era la muerte.

    2.- Que Nehemías construía el muro de Jerusalén para hacerse Rey. Hacerse rey por encima de Artajerjes era considerado una blasfemia, ya que Artajerjes era considerado como un Dios en el pueblo babilónico.

    3.- Que había puesto profetas para que profetizaran y proclamaran su reinado. En Jerusalén, los profetas eran considerados personas de respeto y honra porque enseñaban la palabra de dios y predecían eventos del futuro por la Palabra revelada de Dios a ellos.

    Nehemías fue firme y dijo que eso eran mentiras inventadas desde el corazón Sanbalat.

     Lo importante es que de aquí podemos sacar algunas conclusiones de la actitud de una persona chismosa:

    Los chismosos intentan manipular con su calumnia, para lograr los objetivos egoístas que se han propuesto.  Los chismosos utilizan la mentira y la malicia con el objetivo de  amedrentar, crear miedo o desánimo, y para difamar a otro. Y las consecuencias de la acción de los chismosos pueden ser nefastas: En este caso, la difamación y la muerte podían ser serias consecuencias si el rey consideraba las palabras de estos chismosos.

    Hay que tener cuidado con los chismosos, y ser firme y objetivo ante sus mentiras.

    El chismoso es malicioso,  y habla del otro con perversidad. El salmista en su ruego hacia Dios en el salmo 41. 5-8 hace una descripción de aquellos chismosos que se expresaban mal de él cuando estaba enfermo en una cama.

    Se decían ¿Cuándo se morirá? (Sal 41.5). Esto es una actitud contraria a quien desea que un enfermo recupere la salud. Magnificaban su enfermedad y decían que mas nunca se iba a levantar de esa cama (Sal 41.8) y que su enfermedad era una cosa pestilente (Sal 41.8).

    Es como entrar a visitar a un amigo o familiar enfermo y salir hablando pestes de él. Es una actitud perversa y que cambia la verdad de los hechos.

    Ya en el Nuevo Testamento, se ve la actitud del chismoso queriendo ser de los principales y líderes de la iglesia, pero no a través de su trabajo de servir a los demás, sino destruyendo a quienes puedan ejercer este liderazgo, entendiendo mal el liderazgo espiritual, pues un líder espiritual es uno que sirve a los demás, mientras que los líderes del mundo gozan mandando (3 Jn 1.10).

    Hay que tener cuidado con los chismosos porque sus chismes acarrean peligros.

    El chismoso habla por demás. Existe el peligro de pecar con las muchas palabras, recordemos que chisme es el hablar necia y vanamente. Cuando el chismoso habla  por demás seguramente tergiversa o malinterpreta las cosas. La prudencia es cosa de sabios, es sabios acostumbrarnos a hablar comunicando con precisión lo que queremos decir porque hablar por demás es dar rienda suelta a la tendencia del corazón (Pro 10.19).

    Por eso, hay que tener cuidados con los chismosos y la tendencia natural de caer en chismes con ellos.

    El chismoso con sus chismes causa contiendas y su boca incita a la riña (Pro 18.6). Cuántos conflictos se han creado entre amigos, familias e inclusive en la misma iglesia por causa de un rumor o hecho en boca de chismosos.

    La Palabra dice que quien tiene cuidado de lo que dice, nunca se mete en problemas (Pro 21.23). Por eso no debemos apresurarnos a proferir palabras delante de Dios, porque de las múltiples palabras se oye la voz del necio (Ecl 5.2-3).

    Hay que tener cuidado con los chismosos porque si actuamos como ellos, hemos de dar cuenta de toda palabra ociosa mencionada por nuestra boca en el día del juicio. (Mat 12.36-37).

    Hay que tener cuidado con los chismosos porque sus chismes producen efectos desastrosos.

    El chismoso provoca contiendas y divide a los buenos amigos (Pro 16.28). Un chisme puede ser la causa de la separación de amistades de muchos años, y a veces hasta de generaciones. La cizaña sembrada por el diablo en la intención del hombre perverso no quiere que exista armonía entre los humanos, él destruye las buenas relaciones con Dios y con los hombres.

    Como decían los abuelos: El diablo no quiere ojos bonitos en cara ajena. El chismoso no puede guardar un secreto, no es confiable (Pro 11.13), no se le puede decir nada confidencial.

    Esto es terrible cuando alguien que le confió un secreto se siente desnudado y traicionado por el chismoso.  La Palabra dice que la gente confiable tiene discreción. No podemos confiar secreto a los chismosos, ni de ninguna de nuestras faltas.  El chismoso divulga la falta, hace público tus secretos y aparta a tus amigos de ti, pero el hombre prudente que encubre la falta busca que la amistad se mantenga (pro 17.9).

    Por eso, trata tu circunstancia con tu compañero en completa discrecionalidad,  no lo digas a los demás (Pro 25.9),  Ten cuidado con el chismoso y no dejes que el chisme que hayas oído se expanda por tu causa, porque sin leña se apaga el fuego, y sin chismosos no hay contienda (Pro 26.20).

    Hay que tener cuidado con los chismosos porque chismear es condenado y prohibido

    Dios condena en su Ley el cisme, y por lo tanto, al chismoso. Ya al pueblo de Israel, antes de entrar en la tierra prometida, se le instaba a no practicar esa costumbre de los pueblos paganos con quien iba a convivir el pueblo (Ex 20.16); es tan mala dicha costumbre que Dios la condenó en la ley del pueblo.

    El chismoso, cuando riega su veneno, atenta aún contra la vida de su prójimo, puede meterlo en problemas con los demás bien sea por chisme o calumnia (Lev 19.16). El chismoso nunca toma la actitud correcta: miente encubriendo el odia y propaga neciamente la calumnia (Pro 10.18).

    Ya en el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo en la carta a los romanos dice que tales personas son dignos del juicio de Dios, les dice que son personas llenas de contiendas, engaños y malignidades;  detractores, murmuradores, aborrecedores de Dios, injuriosos, inventores de males (Ro 1.29-30)  y que no solo ellos son merecedores del juicio de Dios, sino quienes también se complacen de acompañarlos (Ro 1.32).

    Nuestro Señor no soporta la infamia, ni tolera al de ojos altaneros y corazón vanidoso  (Sal 101.5).

    Por eso, nos conmina a tener cuidado con los chismosos, a no admitir el chisme, ni a actuar en complicidad con el chismoso para perjudicar a tu prójimo (Éxo 23.1).

    Consejos para evitar el chisme y tener cuidado con los chismosos.

    Para evitar el chisme y tener cuidado con los chismosos y caer en sus costumbres, debemos orar como el salmista, que dice:

    Pon en la boca mía un centinela, un vigilante que cuide de que yo no abra mis labios (Sal 141.3).

    Pon al Espíritu Santo de guía de mis palabras, para hablar palabras que edifiquen y no palabras de muerte y destrucción. Que diga yo el consejo del apóstol Pablo, sea mi hablar con gracia, que manifieste la gracia de Dios con cada uno de nosotros. Ayúdame a tener cuidado con el chismoso, porque traiciona mi confianza cuando suelta la lengua, y habla demás.  Dios nos bendiga y nos cuide de tener cuidado con los chismosos.

    Anuncios

    Deja una respuesta

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

    Subir