Descendiendo a los Infiernos. El Lugar que Nadie Quiere.

Descendiendo a los Infiernos. El Lugar que Nadie Quiere.En este artículo vamos a hacer un recorrido de lo que significa ir descendiendo a los infiernos. El lugar que nadie quiere, y utilizaremos la información que nos pueda dar la Palabra de Dios para guiarnos en ello.

Iremos de la mano de la Palabra de Dios descendiendo a los infiernos, para conocer de su naturaleza y finalidad de éstos, y recibir la advertencia de tener como destino final este lugar.

Cual Dante, guiado por Virgilio, vamos ver la naturaleza, uso y finalidad de este sitio de castigo, a través de ir descendiendo a los infiernos de la mano de la Palabra de Dios. Empecemos el recorrido.

Índice De Contenidos()

    Definición del término Infierno

    Para empezar nuestro viaje descendiendo a los infiernos, debemos conocer al definición del término: Un término usado en las traducciones al español de la Biblia para representar la palabra hebrea “Seol” (el lugar de los muertos) y de la palabra griega “Gehena”, la cual se refiere al lugar de castigo de los malos después de la muerte.

    El valle de Hinom (del hebreo “Ge Hinnom”, de la cual se deriva “Gehenna”) al sur de Jerusalén llegó a ser un símbolo de todo lo que es odiado por Dios, debido a su uso para el sacrificio humano.

    El infierno es el estado de separación final de Dios, y por lo tanto de toda luz, amor, paz, placer y satisfacción espiritual.

    Infierno es la separación de Dios.

    El pasaje en 2 Tes 1.8-10 da unas características de lo que es el infierno. Es la paga con retribución a las acciones de aquellos que no creyeron a Dios en su evangelio y continuaron en su maldad contra Dios los hombres.

    El versículo 8 habla de "llama de fuego"  (2 Tes 1.8). Es decir, que el infierno tiene una llama para atormentar a los impíos, esta llama también la encontramos en la parábola citada por el Señor Jesucristo sobre el rico y Lázaro (Luc 16.24) donde el rico dice que está siendo atormentado por esa llama (Mat 8.12).

    Luego dice que es un sitio de "pena de eterna perdición" (2 Tes 1.9). Allí será el lloro de los que serán atormentados por sus conciencias por no haber reconocido y confesado a Jesucristo como su Salvador y aceptado el señorío de nuestro Señor, hundiéndose en sus propios pecados (Apo 21.8).

    Ya no habrá oportunidad de buscar la comunión con Dios, serán excluidos de la presencia de Dios (Mat 7.23) por no haber creído al testimonio del evangelio (2 Tes 1.10).

    Esta realidad del infierno como separación de Dios, se ve más claramente al final de los tiempos, cuando nuestro Señor Jesucristo venga en gloria y ejecute el juicio final (Mat 25.41). No podrán estar los impíos e injustos en la presencia de Dios, sino separados en el fuego eterno destinado para el Diablo y sus ángeles.

    Expresiones bíblicas para el infierno como castigo final

    La literatura bíblica está repleta de figuras para ilustrar lo que ha de ser el castigo final de los que rechazaron el amor de Dios. Empezaremos con el término La Ira de Dios que utilizó nuestro Señor para referirse al destino final de los incrédulos (Jn 3.36).

    El Señor en la parábola del rico y Lázaro lo describe como sitio de tormento (Luc 16.23-24). También utilizó la figura de la "muerte" (Jn 8.21). El salmista le llama "pozo de perdición" (Sal 55.23).  El apóstol Pablo le llama "corrupción" (Gal 6.8).

    Judas en su carta le llama "fuego eterno" (Jud 1.7) o "fuego inextinguible" , y también "oscuridad intensa" (Jud 1.13). El apóstol Juan en Apocalipsis "segunda muerte"  (Apo 20.6; 21.8).

    Debemos hacer notar la cantidad de términos tenebrosos que se usan para describir al infierno no solo son figuras poéticas del lenguaje, sino duras realidades de un sitio tenebroso y cruel donde serán atormentados en cuerpo y alma todos los incrédulos que rechazaron el amor de Dios en Jesucristo.

    Normalmente están asociadas a las personas que están destinadas a ello, como impíos, injustos, idolatras e inmorales que niegan a  Jesucristo como Señor y Salvador.

    El valle de Hinom como una figura del infierno

    Los judíos asociaban al Valle de Hinom con lo que tenían como concepto del infierno. Quizá era la figura física más cercana a la realidad que querían describir y por eso era relacionada con el lugar de los tormentos eternos. Vamos a revisar algunas de las razones por las cuales asociaban este valle cin el infierno.

    El valle de Hinom como una característica geográfica

    El Valle de Hinom no es un lugar figurado, es un valle que queda  al sur de Jerusalén, al lado sur de Jerusalén y al norte del vale de Refaim, es parte de la tierra que fue asignada por Josué a la tribu de Benjamín cuando Israel conquistó Canaán, y también era límite con la tierra que fue asignada a la tribu de Judá (Jos 15.8; 18.16). Así, era un lugar real muy conocido por los habitantes de Jerusalén.

    El valle de Hinom como un lugar para el sacrificio de niños

    La razón principal de la fama del Valle de Hinom fue que allí se hicieron sacrificios de niños en el antiguo Israel. El rey  Acaz, hijo de David, adoró a deidades paganos que Jehová abominaba e hizo pasar a sus hijos por fuego en ese monte. (2 Cro 28.3).

    En el tiempo de las reformas de Josías,  este rey hizo destruir el horno que se encontraba en Tofet, región del valle de Hinom, para que no se sacrificase mas niños allí en honor de los dioses cananeos (2 Rey 23.10).

    El rey Manasés, que practicó la invocación de espíritus, la adivinación, la magia, el espiritismo y la hechicería, también practicó allí el sacrificio de sus hijos. El profeta Jeremías compró  un terreno en este valle, y en tiempos de la invasión de a Jerusalén por parte de Nabucodonosor, Jeremías lo adquirió de su primo Hanamel, porque Dios le había dicho que después de la invasión allí se construirían nuevamente casas y viñedos, como confirmando que Jerusalén volvería renovada del cautiverio babilónico (Jer 32.35).

    El Valle de Hinom fue mencionado por el profeta Jeremías como el Valle de la Matanza, porque allí, cuando Nabucodonosor arrasara al pueblos de Israel, como juicio de Dios por sus abominaciones, los cadáveres de los israelitas servirían de comida a las aves de rapiñas y a las fieras del monte, y no habrá quien las espante.

    Un cuadro verdaderamente desolador de toda una población que moriría sin tener la posibilidad de un entierro digno. Allí Jeremías proclamó el juicio de Jehová sobre esta calamidad que le vendría a Israel por sus abominaciones ante Jehová (Jr 7.30-32; 19.1-15)

    Por estas razones, en los tiempos de Jesús, este valle era un lugar lúgubre y con una historia tenebrosa `para los judíos. De allí que el Señor Jesucristo usara su nombre como sinónimo del infierno. En Mat 10.28 el Señor Jesucristo advierte sobre el infierno (Mat 10.28), y la palabra usada para “infierno” es “Gehenna,” del hebreo “Ge Hinnom”, que significa “el valle de Hinom".

    Por otra parte, cuando vamos descendiendo a los infiernos, al conocimiento de su naturaleza, observaremos su finalidad como sitio de castigo.

    La finalidad del sitio de castigo, como el hecho de ir descendiendo a los infiernos, es que sea un sitio de confinamiento (Luc 16.26). Nadie puede salir de ese sitio. Allí residirán en el castigo eterno aquellos que conocieron y disfrutaron de los dones de Dios, y no se arrepintieron de sus malas obras, ni aceptaron el sacrifcio del Señor Jesucristo en favor de ellos (Heb 6.4-6).

    De los que perdieron su oportunidad en esta vida y se hicieron acreedores del juicio (Heb 10.26-27), y de los que siendo advertidos de diferentes formas por Dios, no dejaron de hacer el mal. Este será el sitio de reclusión eterna, de donde no podrán salir.

    El infierno, como un lugar de castigo

    El lugar de castigo eterno en fuego y oscuridad planeado para Satanás y sus ángeles, pero también para los seres humanos que eligen rechazar a Dios.

    El infierno fue originalmente creado para el Diablo y sus demonios.

    Jesús dice que el  día del juicio se apartarán sus escogidos de los que no se arrepintieron, y a éstos últimos les mandará al infierno, preparado con anterioridad, para el diablo y sus demonios (Mat 25.41), lo que quiere decir que el infierno es un lugar creado originalmente àra el diablo y sus demonios.

    Los demonios reconocen y temen en la actualidad a este lugar, porque saben que ese es su destino final, ellos le llamaron "el abismo" (Luc 8.31), donde están los otros demonios que pecaron, y quedaron en las tinieblas, encadenados para el día del juicio. (2 Ped 2.4).

    En este día del juicio, Un ángel del cielo prenderá a Satanás y lo arrojará al infierno encadenado por la eternidad (Apo 20.1-2), arrojado al lago de fuego y azufre, junto con todos los que hicieron la guerra al pueblo de Dios y a su Hijo, y allí van ser atormentados día y noche por la eternidad (Apo 20.10).

    Cuando vamos descendiendo a los infiernos en su recorrido, la evidencia bíblica nos muestra quela finalidad del infierno es ser un lugar de castigo creado originalmente para los enemigos de Dios.

    El infierno es una consecuencia de rechazar a Dios.

    El Señor Jesucristo enseña en la explicación de la parábola del trigo y la cizaña, que el infierno está reservado para aquellos que hacen el mal, y que también a los que hacen pecar a otros (Mat 13.40-42). Recalca que es un sitio de tormento, un horno encendido,  donde vendrá el lamento y la desesperación (Mat 13.42).

    Así, advierte que no se debe hacer caer en pecado a otros, y que evitemos poner nuestros miembros al servicio de la iniquidad, él dice que si nuestra mano es ocasión de caer, la cortemos, que es preferible entrar sin una mano al cielo que con las dos al infierno, el mismo principio se aplica al pie, o al ojo.es decir, ningún miembro del cuerpo debe ir presto a pecar, antes es necesario evitarlo aún en casos extremos. Y vuelve a recalcar que es un sitio de tormento espiritual y físico (Mat 9.42-48).

    El apóstol Pablo en su carta a los romanos dice que Dios castigará severamente a los rebeldes (Rom 2.8). El apóstol Pedro dice que el en el día del juicio el fuego quemará a los que rechazaron a Dios y se hicieron sus enemigos, para perdición (2 Ped 3.7).

    El apóstol Juan dice que es un sitio donde serán arrojados eternamente aquellos que no tenían su nombre escrito en el libro de la vida. (Apo 20.15), y describe quiénes son: Cobardes, incrédulos, odiosos, asesinos, los que cometen inmoralidades sexuales, los que practican brujería, los que adoran ídolos, y los mentirosos (Apo 21.8).

    Ir descendiendo a los infiernos nos muestra cómo es una consecuencia de rechazar a Dios, negando la obra de su Hijo Jesucristo y no inscribir su nombre en el libro de la vida.

    Jesucristo posee autoridad sobre el infierno

    Nuestro Señor Jesucristo también hizo su recorrido descendiendo a los infiernos. El apóstol Pedro dice que él fue en Espíritu y predicó a los espíritus encarcelados en los días de Noé. Aquí cabe la pregunta lógica ¿Porqué predicarle en el infierno a los que ya están condenados?

    Vale decir que su predicación no fue para salvación, sino para anunciar su triunfo sobre ellos y el juicio venidero definitivo que se les avecina (1 Pe 3.19-20).  El cuando ascendió a os cielos, anunció su victoria sobre la muerte y el infierno, victoria que se consumó en la cruz, con su pasión y muerte por nosotros, nos liberó de la potestad de las tinieblas (Col. 1.13).

    Nos dio vida eterna, perdonando nuestros pecados anulando la condenación que había en contra de nosotros y clavándola en la cruz, y despojando a los poderes de las tinieblas de su autoridad sobre nosotros, los humilló delante de todos al pasearlos como cautivos y prisioneros en su ascensión victoriosa a los cielos (Col 2.13-15) .

    Así, con su obra monumental y trascendente en la cruz, ha tomado el señorío sobre todas las cosas de la creación, inclusive el infierno. El ha tomado las llaves del infierno y el Hades (Apo 1.18).

    Con su obra del evangelio, Jesús ha fundado su iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella (Mat 16.18).  La palabra griega “Hades” frecuentemente sólo significa “muerte”. Sin embargo, en algunas ocasiones implica la experiencia de castigo después de la muerte.

    El tiene la autoridad para ejecutar el juicio de Dios (Jn 5.27).  El ha de ser el juez de los vivos y los muertos en su venida (Hch 10.42). Y un día juzgará el mundo con justicia (Hch 17.31). Por lo tanto él, cuando hizo su recorrido descendiendo a los infiernos y su ascensión gloriosa y victoriosa a los cielos, tomó la autoridad sobre el infierno y es quien decidirá por el futuro de los que están ahí cautivos.

    Amados, ya hemos hecho el recorrido de ir descendiendo a los infiernos y conociendo sus interioridades. Gracias a Dios por nuestro Señor Jesucristo, quien nos ha librado de las garras del mal y la tiranía satisfaciendo la pena con su preciosa sangre, para que podamos ser trasladados desde las tinieblas al reino de la luz, a su reino admirable, para que proclamemos las bondades de aquél que nos rescató y nos libró de tan grande mal. Amén.

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