Cómo romper las cadenas espirituales. 10 Aspectos Importantes

Romper las ataduras espirituales nos liberan del pecado, del miedo, de la esclavitud y nos da la paz que solo Cristo nos puede dar. Por lo cual es importante buscar cada día de Dios y mantener la comunión para que nada nos atormente ni nos perturbe.

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Cuando llegamos a los pies de Cristo podemos hallar lo que necesitamos, alcanzando la paz que no conocíamos antes, liberándonos internamente y fortaleciéndonos cada día con nuestras habilidades para enaltecer el nombre de Nuestro Señor Jesucristo. Tal como lo expresa la palabra:

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1)

Es por ello que Dios debe ser el centro de nuestra vida para poder liberarnos de todo aquello que nos ata y no nos deja vivir una vida en plenitud de gozo. Sin embargo, no todo es tan fácil como parece, ya que debemos luchar constantemente con el enemigo, y para eso debemos estar fortalecidos en el Señor para no flaquear.

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    Cómo romper las cadenas espirituales. 10 Aspectos importantes

    Romper las cadenas o ataduras espirituales es un proceso que se lleva a cabo únicamente si tenemos a Cristo en nuestro corazón, ya que a través de él es que alcanzamos el perdón y la liberación de todo yugo que nos ate y nos perturbe.

    En muchas iglesias en la actualidad se puede notar la apatía que existe en las ovejas porque el pastor no atiende sus necesidades como corresponde, por esa razón la obra de Dios en la tierra se ha visto entorpecida. Pero la razón real es que primeramente se deben atacar o romper las cadenas que no permiten que los creyentes tengan paz. Por lo cual es importante tomar en cuenta los siguientes aspectos:

    1.- Las cadenas espirituales que atan al pasado

    Muchos cristianos luchan con conflictos que les truncan su crecimiento espiritual. Estas cadenas los mantienen atados al pasado, en una zona de debilidad en la cual nuestros antepasados, que posiblemente no eran creyentes, eran débiles y vulnerables.

    Esta herencia espiritual es negativa y se manifiesta porque le dejamos alguna entrada, dándole el derecho legal al diablo de entrar. Estas ataduras por lo general afectan nuestra voluntad, mente y emociones y tienen gran impacto en nuestro comportamiento con explosiones de enojo, rabia, depresión, mentiras, entre otros. Al respecto la palabra nos exhorta de la siguiente manera:

     “Que no haya entre vosotros contiendas, envidias, iras, divisiones, maledicencias, murmuraciones, soberbias, desórdenes; que cuando vuelva, me humille Dios entre vosotros, y quizás tenga que llorar por muchos de los que antes han pecado, y no se han arrepentido de la inmundicia y fornicación y lascivia que han cometido” (2 Corintios 12: 20-21)

    En este sentido, para poder romper con las cadenas espirituales que nos atan y nos impiden tener al Espíritu Santo en nuestra vida, debemos dejar atrás el pasado que nos atormenta y nacer de nuevo, ser una nueva criatura en Cristo Jesús, quien nos liberó definitivamente de todo pecado a través del pacto divino.

    Solo debemos arrepentirnos de corazón, perdonar a aquellos que nos hicieron daño en el pasado y darle entrada al Espíritu Santo, para recibir las bendiciones de lo Alto.

    2.- La falta de perdón

    Otra de las cadenas espirituales que nos atan y nos esclavizan es sin duda, la falta de perdón, ya que esto nos consume y no nos deja vivir en paz con nosotros mismos y con los demás.

    A la primera persona que debemos perdonar es a nosotros mismos, ya que primero debemos liberarnos de la culpa, ya que cuando recibimos a Jesucristo como nuestro único y verdadero Dios, estamos siendo limpiados de todo pecado, estamos renaciendo en otra persona nueva y transformada, así que Dios a través de nuestro arrepentimiento borra de nosotros el pecado y ya no se acuerda más de él.

    Sin embargo, también debemos perdonar a nuestros agresores, quitarnos de una vez esa atadura y dejar salir de nosotros todo reconcomio y resentimiento que nos impide caminar en paz con Dios.

    De esta manera que si queremos obtener el perdón de Dios, debemos perdonar, y lo que nos ayuda a perdonar a quienes nos agreden es la gratitud hacia Dios por su misericordia para con nosotros, y el obedecer su palabra. Tal como lo expresa su palabra:

    “Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como también Dios os perdonó en Cristo” (Efesios 4: 31-32)

    3.- El orgullo

    La falta de perdón genera una atadura entre la persona que ha sufrido la agresión y la persona que la causó. Esto se elimina con el perdón, ya que las dos partes se liberan y el Espíritu Santo puede restaurar y sanar las heridas del corazón. De esta manera, el nuevo vínculo con Dios llena de amor a los que perdonan con sinceridad.

    Debemos comprender que la provisión y el amor de Dios son aún mayores que todo lo que tú puedes lograr, por lo cual debemos dejar el orgullo a un lado y perdonar y pedir perdón cuando cometamos un error. Reconocer un error nos libera de las cadenas.

    4.- La aflicción es un proceso

    La aflicción es provocada por diferentes factores que pueden ser una decepción amorosa, la pérdida de un ser querido o del trabajo, por sueños que no se realizan. Además puede ser producto de un aborto o por esterilidad. De igual forma se pueden presentar malos entendidos con otras personas o descontentos por situaciones personales. Pero a pesar de todas nuestras aflicciones podemos confiar en Dios porque él nunca nos deja.

    La aflicción se refiere a un proceso natural que se da debido a una situación difícil y se extiende por un periodo de tiempo dependiendo de cada caso en particular. Este proceso de aflicción por lo general puede durar de uno a tres años, pero si no se resuelve puede causar problemas más profundos a nivel espiritual, físico y emocional. Lo cual es un gran obstáculo para nuestro crecimiento espiritual.

    Para poder liberarnos de esta situación, la persona debe mantener la comunión con Dios y expresarle lo que siente, ya que Dios no rechaza a un corazón contrito y humillado.

    5.- Las adicciones nos esclavizan

    Todo lo que genere una dependencia física o psicológica es una adicción y es dañina porque logra dominarla voluntad de la persona. Muchas adicciones incluso podrían causar la muerte y deben ser tratadas con prontitud a nivel médico.

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    Según el diccionario la adicción es rendir la voluntad a algo, de forma obsesiva. El gran peligro radica en el hecho de rendirse, de entregarse a otro poder permitiendo que la voluntad se vuelva pasiva. Por lo cual la palabra nos exhorta de la siguiente forma: “Os ruego que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma” (1 Pedro 2:11)

    En la mayoría de los casos, los adictos niegan su dependencia y afirman que lo pueden dejar en cualquier momento. Pero las cadenas solo se pueden romper a través del Espíritu Santo.

    6.- Rechazo y autoimagen negativa

    Las palabras tienen poder, así sean nuestras o de otros, pueden edificar, sanar o lastimar el espíritu. Por lo cual puede generar desconfianza, baja autoestima y causar heridas profundas que nos pueden hacer sucumbir y de esta forma podríamos incluso perder la salvación.

    Sin embargo en la palabra podemos conseguir las promesas hermosas de nuestro Dios, quien nos libera de toda opresión y tiene el poder de romper las cadenas espirituales del desánimo, baja autoestima, autoimagen negativa, entre otras ataduras que nos perturban. Por lo cual debemos encomendarnos a Dios y protegernos con su santo Espíritu de toda maldad, tal como lo afirma su palabra: “Ninguna arma forjada contra ti prosperará y condenarás toda lengua que se levante contra ti en juicio. Esta es la herencia de los siervos de Jehová” (Isaías 54: 17)

    7.- Relaciones sexuales ilícitas

    La palabra de Dios nos dice que todo me es lícito pero no todo nos conviene, no todo nos hace bien, no todo nos enriquece espiritualmente. Por lo cual debemos cuidar nuestro cuerpo al igual que nuestra mente, alma y espíritu porque nuestro cuerpo es templo y morada del espíritu santo, por lo cual si cometemos algún tipo de relaciones ilícitas estamos atentando directamente contra Dios porque somos su creación más preciada. Tal como lo dice la palabra:

    “Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría” (Colosenses 3:5)

    Esta es una cadena que solo Dios puede romper con su infinita misericordia y amor, pero debemos abrirle las puertas al Espíritu Santo y arrepentirnos de corazón.

    En el caso de una violación o incesto, la persona sigue atada a su agresor de tal forma en que eso la consume y no le deja vivir plenamente y en paz.  Esto puede afectarle en su relación con Dios, crearle inseguridad, desconfianza, temor. Pero a través del perdón puede romper las cadenas espirituales que no la dejan vivir en paz y ser feliz.

    Romper las cadenas espirituales
    Romper las cadenas espirituales

    El perdonar al agresor es lo que puede liberarla, pero debido a que es una situación muy delicada requiere de un intenso tratamiento de consejería, lo cual podría ser necesario y muy positivo.

    Lamentablemente, las consecuencias más frecuentes de este pecado sexual, conlleva a otros pecados como el aborto, el suicidio, el homicidio, aunque sea en defensa propia. Al respecto, los defensores de la vida señala en que esto conlleva serios conflictos espirituales, tanto a las mujeres que toman la decisión de abortar como a quienes lo autoriza.

    8.- Espíritu de muerte

    Una de las cadenas que se deben romper son las del espíritu de muerte que persigue a aquellas personas débiles que han pasado por situaciones muy difíciles o que tienen problemas familiares, de autoestima, problemas alimenticios, de depresión, entre otros.

    Satanás oprime a estas personas y les inyecta pensamientos de muerte en la mente. Las bombardea con sentimientos de culpa, resentimientos, condenación, remordimientos, auto-justificación, angustia, odio a sí mismas y hasta las perturba con ideas de suicidio. Los demonios entran cuando dejan puertas abiertas, cuando la persona se encuentra en un momento crucial de su vida, don de la sucumbe la tristeza y desolación.

    Por esta razón esa persona debe ser liberada de esos espíritus que quieren oprimirla e incluso quieren su muerte. La única manera de romper con estas fuertes ataduras es mediante la sangre de Cristo, quien nos limpia de todo pecado y nos lleva a su luz admirable.

    9.- Las mentiras

    Satanás es el rey de la mentira y el engaño. Por lo cual va a tratar de persuadir a las almas para que desconozcan el Poder de Dios, los va a tentar a hablar mentiras y a practicarlas en su diario vivir. Pero para poder romper las cadenas de las mentiras debemos encomendarnos a Cristo que es el camino, la verdad y la vida.

    La obra perfecta de Dios es que ningún alma se pierda y pueda tener acceso al reino de los cielos. Lamentablemente el diablo busca desviar el propósito que el Señor tiene para cada uno de nosotros y para ello usa como arma la mentira, haciéndole creer en falsas enseñanzas, falsas doctrinas, haciéndoles participar en actos ilícitos y que son condenados por la palabra de Dios.

    10.- Actividades en el ocultismo

    El libro de Deuteronomio 18: 9-14 nos señala que las prácticas ocultas son abominación a Dios. Esto se trata de  la Astrología (Tarot, brujería, hechicería, lectura de horóscopos, magia, lectura de las manos, tabla Guija, adivinación del futuro, juego de la copa, sociedades secretas, entre otras prácticas que atentan contra Dios y sus principios bíblicos.

     En la actualidad, aunque parezca difícil de creer, una gran cantidad de creyentes, se exponen constantemente a la actividad demoníaca asistiendo a adivinos solo por curiosidad. Esto lo condena la palabra:

     “Y cuando os digan: Consultad a los médium y a los adivinos que susurran y murmuran, decid: ¿No debe un pueblo consultar a su Dios? ¿Acaso consultará a los muertos por los vivos? ¿A la ley y al testimonio! Si no hablan conforme a esta palabra, es porque no hay para ellos amanecer” (Isaías 8:19-20)

    Por otro lado, muchos creyentes hasta compran ingenuamente o aceptan como regalos objetos que tienen algún significado en el mundo del ocultismo. Ejemplo: Símbolos zodiacales,  artesanía hindúes, libros sobre la nueva era y ocultismo, máscaras indígenas, souvenir de Grecia con dioses míticos y adornos alusivos a diferentes deidades orientales.

    Esto puede parecer algo inocente o que no amerite gran problema, sin embargo el enemigo busca cualquier puerta abierta que le permita el acceso a tu vida espiritual para desviarte del propósito que Dios tiene contigo. Por eso es importante que te instruyas con la palabra y te protejas mediante la oración. De esta forma evitarás ser atado por las cadenas del enemigo y podrás vivir en plena libertad en Cristo Jesús.

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