El evangelio de la prosperidad - 5 Errores de su falsa doctrina

El evangelio de la prosperidad hace alusión a las falsas doctrinas que enseñan el tema de la abundancia como el centro de sus predicaciones, tergiversando la palabra del Señor y colocando en segundo lugar el evangelio del Reino que es la esencia principal del fundamento cristiano.

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    De qué se trata el evangelio de la prosperidad

    En la actualidad este tipo de evangelio falso predica diferentes mensajes con muchos nombres como “teología de la confesión positiva”, “el evangelio de la salud y las riquezas”, “de decláralo y recíbelo”, “písalo y arrebátalo”, entre muchos más.

    Este tipo de falsa doctrina se centra en el dinero, en la salud, abundancia y deja de lado el mensaje de la cruz, de la segunda venida de Cristo. No mencionan nada que pueda alejar a la audiencia porque su propósito se centra en las multitudes, en los pactos de dinero, en las ofrendas para fines específicos, entre otras cosas que son contrarias a la palabra de Dios.

    En este sentido, el evangelio de la prosperidad nos enseña que el Señor quiere que los creyentes sean ricos, que estén siempre sanos y felices. Lo cual contradice lo que plantea la biblia con respecto a los procesos por los cuales debemos enfrentarnos como hijos de Dios, donde no siempre estaremos en las mejores condiciones físicas, económicas o emocionales, ya que somos humanos.

    En la biblia podemos ver claros ejemplos de que los personajes bíblicos que eran siervos de Dios tuvieron que pasar vicisitudes y adversidades antes de obtener la victoria, tales como Job, Abraham, José, David, Moisés, Daniel, entre otros.

    Dentro de este evangelio de la prosperidad encontramos diferentes maestros que enseñan a sus seguidores a orar específicamente por las cosas materiales, de hecho le demandan a Dios tener una vida en abundancia.

    Fundamentos erróneos del evangelio de la prosperidad

    Dentro del evangelio de la prosperidad existen cinco doctrinas que están basadas en fundamentos erróneas de lo que señala la palabra, tales como:

    1.- El pacto de Abraham como un medio para el derecho de adquirir bienes materiales

    El pacto de Abraham que se observa en el libro de Génesis 12,15,17,22 es utilizado dentro del evangelio de la prosperidad, y es importante que los teólogos de este falso evangelio reconozcan que gran parte de las Sagradas Escrituras son un registro del cumplimiento del pacto con Abraham, pero no es bueno que mantengan una visión ortodoxa de este pacto, ya que visualizan de forma errada el inicio del pacto, y además ven de forma incorrecta la puesta en práctica de dicho pacto.

    El evangelio de la prosperidad enseña que el principal propósito del pacto con Abraham era la bendición material por parte del Señor. Como ahora los creyentes son hijos espirituales de Abraham, donde alegan que como cristianos hemos heredado esas bendiciones financieras.

    Los maestros de la prosperidad toman como base el libro de Gálatas 3:14 “la bendición de Abraham que viene sobre los gentiles en Cristo Jesús”. Sin embargo ellos no están tomando en cuenta lo que dice la segunda mitad del versículo: “para que recibiéramos la promesa del Espíritu mediante la fe”.

    Ciertamente en este versículo en específico, Pablo está recordando a los Gálatas las bendiciones espirituales relacionadas con la salvación y no se refiere a la bendición material de las riquezas.

    ‪2.- La expiación de Jesús se ensancha hasta el “pecado” de la pobreza material

    ‪El evangelio de la prosperidad sostiene que tanto la salud física como la prosperidad financiera, han sido dotadas en la expiación. Además se plantea que el fundamento básico de la vida cristiana es tener el conocimiento de que Dios ha puesto nuestro pecado, angustia, tristeza, enfermedad,  malestar y pobreza sobre Jesús en el momento de su sacrificio en la Cruz del Calvario.

    Esta mala interpretación acerca del alcance de la expiación surge de dos errores que cometen los defensores del evangelio de la prosperidad.

    Primeramente, muchos de los que defienden la teología de la prosperidad tienen un concepto errado con respecto a la vida de Jesús. Por ejemplo el  profesor John Avanzini señaló en un programa de TBN que Jesús vivía en una casa grande y bonita y que manejaba grandes sumas de dinero, y que incluso se ponía ropa de diseñador.

    De esta manera podemos observar que el evangelio de la prosperidad está basada en una visión deformada de la vida de Jesús, lo cual nos lleva a pensar que igualmente tienen una mala interpretación de la muerte de Cristo en la cruz.

    Otro de los errores que conducen a esta falsa doctrina a tener una visión errónea acerca de la expiación es la mala interpretación de  2 Corintios 8:9, que señala: “Porque conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que siendo rico, sin embargo por amor a ustedes se hizo pobre, para que por medio de Su pobreza ustedes llegaran a ser ricos”.

    A pesar de que esta lectura superficial de la palabra podría llevarnos a una interpretación errada, es importante conocer el contexto, ya que Pablo estaba enseñando a los corintios que debido a que Cristo hizo tanto por ellos mediante la expiación, deberían despojarse de sus riquezas en el servicio del Salvador.

    Este es el motivo por el cual Pablo señala en los versículos siguientes a dar sus riquezas por los hermanos necesitados, señalando esto: “En el momento actual la abundancia de ustedes suple la necesidad de ellos”, (2 Corintios 8:14)

    3.- Los cristianos deben dan para obtener una recompensa material del Señor

    Una de las características más relevantes de los teólogos de la prosperidad es su fijación con el hecho de dar. Se nos incita a dar de forma generosa y se nos confronta con declaraciones compasivas, donde se manipula diciendo que debemos dar para ayudar y satisfacer las necesidades de la humanidad en cualquier aspecto de la vida.

    Por otro lado también señalan que ellos están destinados o han sido llamados para para financiar el evangelio en las naciones y el mundo entero. Estas declaraciones pueden parecer favorables, pero este énfasis en el ofrendar está basado en motivos que son todo menos filantrópico.

    Esta enseñanza está basada en lo que señala el maestro de la prosperidad Robert Tilton como “Ley de la compensación”. Esta ley se basa de manera errada en el libro de Marcos 10:30, donde señalan que los cristianos deben dar de forma generosa a los demás, porque cuando lo hacen, el Señor les devuelve más a cambio. Por lo cual, esto es un ciclo donde la prosperidad nunca se detiene.

    De esta manera, el evangelio de la prosperidad está construida sobre una base de arena que tergiversa la palabra de Dios a su conveniencia y beneficios personales. Por otro lado, Jesús enseñó a sus discípulos a “dar sin esperar nada a cambio” (Lucas 10:35), pero los teólogos de la prosperidad enseñan a sus discípulos a dar porque obtendrán una gran recompensa que aumentará sus bienes materiales.

    Esto nos da a entender que utilizan la manipulación, el engaño y se aprovechan de la fe de los creyentes para que éstos crean en sus mentiras y los diezmos y ofrendas se multipliquen.

    ‪4.- La fe es una fuerza espiritual autogenerada que conlleva a la prosperidad

    Mientras que el cristianismo ortodoxo ve la fe como la confianza en la persona de Jesucristo, los maestros de la prosperidad señalan algo muy distinto donde plantean que la fe es una energía, poder y fuerza espiritual.

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    No muy lejos están los testigos de Jehová que afirman que el Espíritu Santo es una fuerza activa, ya que no creen que se refiera a la persona de Jesucristo porque no creen en la trinidad.

    El evangelio de la prosperidad se sustenta en que la es esa fuerza que hace posible que las leyes del mundo espiritual funcionen. Al respecto Copeland existen ciertas leyes que gobiernan la prosperidad manifestada en la Palabra de Dios.

    En este sentido, de acuerdo a la teología de la prosperidad, la fe no es un acto de la voluntad atribuido por el Señor y basado en él, sino que se refiere a una fuerza espiritual moldeada en lo humano y dirigida a Dios.

    Ciertamente cualquier falsa doctrina o teología que vea la fe como un medio para adquirir beneficios materiales en lugar de justificación ante el Señor, debe ser, considerada incorrecta.

    ‪5.- La oración es una herramienta para forzar al Señor a que adjudique prosperidad

    La oración es una de las herramientas poderosas que Dios nos dejó en su palabra mediante la cual podemos mantener una comunión estrecha con el Señor. A través de éste además podemos conocer más a Dios y expresarle nuestras necesidades, angustias, temores y pecados.

    Mediante la oración podemos alcanzar la misericordia de Dios y la salvación. Por lo cual resulta inaudito que este tipo de falsa doctrina utilice de forma incorrecta la oración, ya que Jesucristo nos enseña claramente la forma correcta de orar:

    “Vosotros, pues, orad de esta manera: Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo. Danos hoy el pan nuestro de cada día. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal. Porque tuyo es el reino y el poder y la gloria para siempre jamás. Amén” (Mateo 6:9-13)

    En este sentido, Jesús nos enseñó que la oración tiene como motivo principal exaltar al Señor, darle gracias por todo lo que nos da, por el alimento, por su misericordia. Nos enseña a perdonar a quienes nos ofenden, así como como el Señor lo hace.

    De igual forma nos enseña a acercarnos a Dios mediante la oración, ya que él cuando vino a esta tierra se internaba en el monte a orar por horas. Es decir que nos enseña a través de su ejemplo la importancia de orar y de relacionarnos con el Padre, que es nuestra fuente de vida y vida en abundancia.

    En ningún momento Jesús nos enseña el amor al dinero o a los bienes materiales. Tampoco hace énfasis en vanagloriarnos por aquello que tengamos. Además nos señala que en la medida en que damos recibiremos, por el contrario nos enseña a dar de forma desinteresada y que nos sujetemos a la voluntad del Padre.

    Nos habla acerca de los ricos y de las consecuencias de tener amor hacia el dinero, nos habla del plano espiritual más que del terrenal porque este último es efímero. Por lo cual el evangelio de la prosperidad está fundamentada en doctrina de hombres y falsas interpretaciones que están adecuadas a los intereses personales de los líderes, quienes buscan aumentar los miembros de sus iglesias para obtener más ingresos que les permitan ser prósperos y obtener riquezas materiales que está muy lejos de las riquezas espirituales.

    En este sentido, estas doctrinas que ponen énfasis en el amor al dinero, nos muestran que estamos en los tiempos finales donde debemos estar atentos y discernir lo que es correcto y lo que está fuera de los principios bíblicos establecidos en la palabra. Así que los predicadores del evangelio de la prosperidad hacen notar con frecuencia que “no tenemos porque no pedimos” (Santiago 4:2). Nos incitan a orar por el éxito personal en todos los aspectos de nuestra vida.

    Al respecto Creflo Dollar señala que “cuando oramos, creyendo que ya hemos recibido lo que estamos orando, Dios no tiene más remedio que hacer que nuestras oraciones se cumplan… Es una clave para conseguir resultados como cristiano”. Este señalamiento es a mi juicio una falta de respeto hacia Dios porque él es soberano, él tiene autoridad para hacer las cosas de acuerdo a su voluntad divina y no sigue órdenes de hombres.

    Dios es Todopoderoso, Majestuoso, Rey de Reyes y Señor de Señores, por lo tanto no tenemos la autoridad de mandarlo a que nos complazca nuestros caprichos ni tampoco se somete a nosotros.

    Cabe destacar que las oraciones que se hacen exponiendo nuestras peticiones, no son malas. Sin embargo cuando nos enfocamos en el evangelio de la prosperidad le estamos dando mayor importancia a lo terrenal, a las cosas de este mundo y eso no es del agrado de Dios. De esta manera, el evangelio de la prosperidad convierte a la oración en una herramienta que los creyentes pueden usar para forzar a Dios a que cumpla sus deseos.

    La teología de la prosperidad, está basada netamente en el hombre y no en Dios, porque se ha convertido en el centro de la oración. Los predicadores de la prosperidad con frecuencia ignoran la segunda mitad de la enseñanza de Santiago respecto a la oración: “Piden y no reciben, porque piden con malos propósitos, para gastarlo en sus placeres” (Santiago 4:3). Así que el Señor no responde las peticiones egoístas que no honran y glorifican su Nombre.

    En este orden de ideas, todas nuestras peticiones deben ser expuestas delante de nuestro Padre Celestial, tal como lo señala la palabra: “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (Filipenses 4:6)

    En esta cita, Dios nos demanda a que debemos orar y colocar nuestras peticiones delante de él, nos señala que debemos dejar nuestro afán y entregarle todo a él para que él nos ayude.

    Sin embargo, el evangelio de la prosperidad hace uso de esta palabra para excederse en las peticiones donde se busca complacer los deseos carnales y donde no se exalta la importancia del aspecto espiritual en nuestra relación con Dios.

    De esta manera a través de la falsa enseñanza que inculca el evangelio de la prosperidad, se puede manipular a las personas para que puedan obtener todo aquello que desean, sin pedirle dirección a Dios y sin tomar en cuanta cuál es la voluntad de Dios, la cual es perfecta. Tal como lo expresa la palabra: "Y no os conforméis a este siglo; mas transformaos por la renovación de vuestra alma, para que experimentéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta" (Romanos 12:2)

    El evangelio de la prosperidad - Errores de su falsa doctrina
    El evangelio de la prosperidad - Errores de su falsa doctrina

    En este sentido, el evangelio de la prosperidad busca restarle importancia a la voluntad de Dios y se enfoca en el hombre y sus deseos carnales. Lo cual contradice en todo sentido la doctrina sana que se fundamenta en la biblia.

    Aquí se exaltan temas como la santidad, la humildad, el perdón, la salvación, el arrepentimiento, el amor al prójimo, entre otros temas que exaltan el nombre de Dios y no busca complacer nuestra carne sino nuestro espíritu para que podamos alcanzar la salvación y poder estar en la presencia del Señor cuando Jesús venga por segunda vez a buscar a su iglesia. Este es el sentido real del evangelio del Reino, el cual está basado y fundamentado en la biblia y en su contexto, donde cada enseñanza está basada en Dios y su majestad, misericordia y amor.

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    Sandra Faría

    Hija y sierva de Dios, Profesora en el área de Lengua y Literatura, Magíster en Literatura Latinoamericana, egresada de la UPEL-Maracay. Con experiencia en la docencia, en la redacción y edición de artículos en diferentes blogs en la web.

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