Eclesiastés 3: Todo Tiene Su Tiempo. Explicacion

Todo tiene su tiempo
Todo tiene su tiempo

En el capítulo 3 del libro de Eclesiastés, podemos encontrar una frase muy llamativa y conocida por muchas personas, pero ignorada por la mayoría: “Todo tiene su tiempo”.

Muchas veces intentamos acelerar el ritmo de las cosas, y ejecutamos acciones en el momento que no les corresponde, viéndonos afectados luego por consecuencias negativas que causa el mal uso del tiempo.

Dios es un ser sabio “El más sabio de todos los tiempos” “el único que conoce el pasado, el presente y el futuro”. Si Él quiso expresarnos esta frase a través de las escrituras, es porque sabe qué es lo que va a suceder si alteramos el ciclo de la vida, y de cada una de las eventualidades que la conforman.

Hay dos cosas fundamentales que debes entender para poder tener éxito, la primera es que el tiempo de Dios es perfecto, y la segunda que todas las cosas tienen su momento.

Para ayudarte en esto, te enseñaremos cómo ir con la corriente sin alterar las realidades, y entender que cada momento bueno o malo es un regalo para tu crecimiento.

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    Todo tiene su tiempo

    “Todo tiene su tiempo, para cada asunto bajo el cielo existe un periodo preciso”:

    • Para nacer y para morir.
    • De plantar y de arrancar lo plantado.
    • Para matar y tiempo para curar.
    • De llorar y tiempo de reír.
    • Para lanzar piedras y para juntarlas.
    • Existen momentos para abrazar y para abstenerse de hacerlo.
    • De buscar y de perder.
    • Para rasgar y para coser.
    • De callar y de hablar.
    • Para amar y para odiar.
    • Para la guerra y para la paz.

    Esta lista sagrada de Eclesiastés 3: 1-8 representa todas las estaciones y los cambios importantes de nuestras vidas. Algunos son tiempos felices, otros tristes; algunos son productivos mientras que otros parecen derrochadores; algunos inspiran paz y otros traen dolor.

    Todos ellos son necesarios para que podamos aprender, crecer y evolucionar como seres espirituales. Su aparición no es accidental. Si miramos lo suficientemente de cerca, cada experiencia revela un propósito amoroso y divino en el que podemos aprender a confiar.

    Cada momento es un regalo

    Cada transición importante en nuestras vidas requiere nuestro tiempo y atención indivisos para un pasaje exitoso. Cada uno también presenta un regalo si estamos abiertos a recibirlo.

    Algunos de estos regalos son fáciles de identificar: los momentos primaverales de nuevos comienzos; los momentos de verano de una vida fácil y sin preocupaciones; y los momentos otoñales de abundante cosecha.

    Otros regalos no son tan fáciles de identificar, como las tormentas de transición que a menudo marcan el comienzo de una nueva temporada, el calor opresivo del verano o el frío amargo del invierno. Estos otros dones requieren que miremos más allá de las apariencias y observemos mucho más profundamente su significado.

    Importancia de entender que todo tiene su tiempo

    Aunque los nuevos comienzos generalmente se prefieren por encima de los finales, debemos recordar que todo tiene su tiempo, y que cada nuevo comienzo requiere un final, a veces incluso la triste y desgarradora muerte.

    Del mismo modo, recoger una cosecha puede ser preferible al trabajo de preparar, plantar y cuidar un cultivo o jardín, pero no podemos disfrutar uno sin el otro.

    Incluso las tormentas de transición de nuestras vidas son necesarias para limpiar la atmósfera de las viejas formas de pensar que nos impiden experimentar plenamente las próximas temporadas de nuestras vidas.

    El calor opresivo del verano y el frío amargo del invierno nos hacen retirarnos dentro de nosotros mismos para descansar, renovarnos y ser creativos.

    ¿Cómo ir con la corriente?

    Debemos aprender a aceptar el flujo de cambio que caracteriza la vida de cada ser humano. No hay forma de detenerlo de todos modos. A veces, los desafíos que enfrentamos parecen túneles oscuros, pero cada túnel tiene una luz al final.

    Mientras andamos a tientas en la oscuridad, podemos enfocarnos en la tenue luz que vemos en la distancia. Esta luz representa el don, sea lo que sea que debemos aprender, sanar o cambiar. La oscuridad pasará a medida que avanzamos hacia la luz, mientras recibimos con gratitud la luz al final del tunel.

    Nada en la vida es estático por mucho tiempo. A menudo, el proceso de la vida es "crecer y marcharse". Tan pronto como crezcamos al siguiente nivel más alto en nuestra conciencia evolutiva, es hora de irnos al siguiente nivel. Y seguimos creciendo y avanzando, a menos que nos resistamos.

    Cuando llega la crisis, la resistencia es la primera respuesta normal. Es autoprotector, pero a la larga se vuelve autodestructivo. Con cada crisis viene una elección: resistir o aceptar, responder con miedo o con fe, decir sí o no.

    Si recordamos que hay un don en cada crisis o desafío, en cada transición de la vida, podremos seguir la corriente más fácilmente. A medida que descubrimos que todo tiene su tiempo, y que hay un regalo en cada estación, aprendemos a confiar en ese amoroso y divino propósito detrás de él.

    Entonces, la corriente de la vida puede llevarnos a nuevas aventuras, más gratificantes y emocionantes que cualquiera que hayamos elegido en un estado mental resistente.

    Uso apropiado o inapropiado del tiempo

    ¿Qué ganancia tiene el trabajador de su trabajo si se afana? Más que una premisa en el capítulo, esta parece ser la pregunta que Salomón está tratando de responder (o al menos una de ellas) ¿Qué ganamos?

    “Percibí que todo lo que Dios hace perdura para siempre; no se le puede agregar nada, ni se le puede quitar nada. Dios lo ha hecho, para que la gente tema ante Él”. (Eclesiastés 3: 14)

    En contraste con la naturaleza cíclica del tiempo en el que Salomón se obsesiona, reconoce aquí la constancia de Dios y sus obras. Esto va junto con el contraste con la visión del tiempo expresada en el capítulo 1, y expresa un cambio sutil en el análisis de Salomón. Quizás la constancia de Dios tiene aplicaciones prácticas para nosotros.

    "Además, vi bajo el sol que en vez de justicia había maldad, y en vez de juicio existía impiedad". (Eclesiastés 3: 16)

    Justo cuando parecía que teníamos un capítulo que iba a ser positivo de principio a fin, Solomon se deprime nuevamente. Pero esto va hacia el punto final más grande. Parte de lo que genera maldad e injusticia es el uso indebido del tiempo, un recurso muy preciado malversado para el beneficio de los poderosos en lugar del beneficio de la mayoría.

    El hecho de entender que todo tiene su tiempo es muy importante. No es solo un ciclo de auges y caídas que se repite indefinidamente en la eternidad. Mientras que las generaciones futuras pueden no recordar lo que sucedió antes que ellos, Dios sí.

    ¿Qué es lo que trae ganancias del trabajo? ¿Qué es lo que define si hay maldad en lugar de justicia y rectitud? Es el uso apropiado (o inadecuado) del tiempo.

    La tarea de hacer las cosas cuando corresponde no es solo una cuestión de hábito, sino que es la base de las consecuencias. El orden adecuado del tiempo no es solo una protección segura, sino que también conduce a la verdadera felicidad y satisfacción.

    El tiempo de Dios es perfecto

    Entender que todo tiene su tiempo te ayudará a tener una vida tranquila
    Entender que todo tiene su tiempo te ayudará a tener una vida tranquila

    Incluso las cosas dolorosas son establecidas por Dios. Todo tiene su propósito, incluso las tormentas frías de invierno que traen lluvia. Debes esperar con paciencia la plena revelación de la misteriosa providencia de Dios.

    Lo único que puedes ver es el centro de la obra de Dios, no su final. Él conoce el principio desde el final y te tiene donde te quiere.

    Pero también, reserva un lugar en tu corazón, en el que está esperando que confíes en su poder para satisfacer todas tus necesidades porque Él te ama grandemente.

    Entender que todo tiene su tiempo te ayuda a superar las crisis

    • La forma más rápida de atravesar el vacío es aceptar cada experiencia por completo, entender que todo es parte del ciclo de la vida, y luego dejarla ir.
    • Evitar tomar decisiones importantes o compromisos a largo plazo y muy por encima de tus capacidades te ayudará a no tener frustración en un futuro.

    Todos preferimos que nuestros cambios en la vida ocurran sin problemas y de forma natural. Pero cuando nos atacan con toda la fuerza de una tormenta perfecta, podemos recordar que estas son oportunidades intensas para la transformación espiritual.

    Si respondemos a cada tormenta desde el "ojo" de la presencia de Dios en el interior, donde mora la paz y la sabiduría perfecta, emergeremos aún más fuertes, más sabios y más libres que antes. Seremos transformados.

    Recomendaciones para llevar una vida feliz y placentera

    • No intentes apresurar tu proceso ni forzar que suceda nada. Recuerda ¡Todo tiene su tiempo! Acepta cada día como viene.
    • Ora y medita por períodos regulares cada día.
    • Confía en Dios, es importante que recuerdes que todas las cosas las puedes lograr en Cristo.
    • Cuídate físicamente “Tu cuerpo es templo y morada del Espíritu Santo, y mientras Él viva en ti, nadie podrá dañarte. Cumple con esto, y espera el tiempo que Dios tiene para ti.
    • Registra pensamientos positivos en tu mente.
    • Establece una relación con dios a través de la palabra, y aprende a esperar en Él.

    Si logras entender que todo tiene su tiempo, y aprendes a dejar fluir las cosas, verás que las consecuencias serán mucho mejores de las que quizás has tenido por querer alterar el ciclo perfecto. Es importante que aprendas a esperar, ya que al querer ir más rápido, te estás perdiendo de los regalos que están presentes en cada una de las estaciones.

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