Análisis de la frase "Instruye al niño en su camino" según la biblia

“Instruye al niño en su camino” es una frase que se encuentra en el libro de proverbios 22:6 y que nos muestra una de las enseñanzas más importantes de la biblia, ya que desde pequeños se les debe dar a conocer la palabra para que en su adultez y vejes no se desvíen del camino correcto. Tal como lo dice la palabra: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6)

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En este pasaje bíblico encontramos palabras llenas de sabiduría que nos exhorta a educar a los niños desde temprana edad para que tengan conocimientos de Dios y las Sagradas Escrituras. Ser padres es un ministerio muy importante y una labor invaluable, y se debe tomar enserio la gran responsabilidad que representa.

En este sentido, de la formación que le demos a nuestros hijos, dependerá su futuro y su vida espiritual. Por ello es importante inculcarles valores y darles una formación acorde a la palabra de Dios y su voluntad.

De esta manera no podríamos ser padres sin la ayuda sabia, amorosa y piadosa de nuestro Señor. Y la palabra en uno de los salmos nos señala lo siguiente: “Si Jehová no edificare la casa, En vano trabajan los que la edifican…” (Salmo 127:1).

Por esta razón, los que tenemos la responsabilidad de ser padres, debemos mantener una relación espiritual con Dios donde prevalezca el amor y la entrega total a él, dando testimonio del gran poder de Nuestro Señor.

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    Análisis de la frase “Instruye al niño en su camino” según la biblia. 5 Aspectos fundamentales

    El estudio que se dedica a la biblia y la Oración son muy importantes para la capacitación de nuestros hijos, ya que con esto le estamos proporcionando las herramientas para forjar un futuro mejor lleno de la presencia del Espíritu Santo y de las enseñanzas de la palabra.

    En el libro de proverbios 22:6 citado anteriormente podemos encontrar aspectos de suma relevancia que debemos tomar en cuenta dentro de nuestro Ministerio como padres y madres que somos o que seremos en el futuro, ya que es importante tener estos conocimientos aún cuando no tengamos hijos.

    El ministerio de padres y madres constituye el primer ministerio que el Señor postula en el evangelio, ya que de acuerdo a la sana formación que le proporciones a tus hijos, ellos serán parte de la nueva generación de los últimos tiempos, y es fundamental comenzar por otorgarles una buena educación basada en la sana doctrina y en los consejos bíblicos.

    Los hijos son la herencia divina de Dios, son un tesoro que debemos cuidar y proteger. Pero también forman parte de un ministerio y por eso debemos instruirlos en la palabra y en las buenas costumbres. Por eso es importante que consideres los siguientes aspectos:

    1.-Diligencia

    La frase “Instruye al niño en su camino…” nos dice la importancia de educar a los niños en temprana edad en el ámbito espiritual y natural. Es importante inculcarles con diligencia la palabra de Dios, leerle los versículos desde pequeños, hablarles del Señor y orar siempre en familia.

    Esto no solamente nutre al niño, sino que edifica la relación padre-madre-hijo y consolida los valores de la unión, respeto, amor, que debe existir dentro del núcleo familiar.

    No se trata de obligar a los niños a obedecer la palabra, ni hacerlo de una manera radical. Todo se debe hacer con amor para que ellos mismos tengan el deseo de conocer más de Dios, de estar en su presencia y así tendrán la necesidad de hacerlo.

    Instruye al niño en su camino
    Instruye al niño en su camino

    Nada es obligado, todo debe hacerse de corazón en lo que a mi respecta. Sin embargo como padres tenemos una gran responsabilidad y hay cosas que se nos pueden salir de control. Por lo cual la crianza de nuestros hijos debe ir a acompañada de la presencia de Dios, quien nos guiará en todo momento.

    El término hebreo “chanak” significa “instruye” y solo aparece cuatro veces en el Antiguo Testamento y se refiere a la idea de dedicar o santificar. Lo cual nos indica que la instrucción que se le da a los niños requiere de mucha dedicación y diligencia en cuanto a las actitudes, habilidades, virtudes, capacidades y sobre todo requiere de tiempo.

    La mayoría de los padres fallan en el tiempo que les dedican a sus hijos para su formación, argumentando que deben realizar otras tareas referentes al trabajo o al hogar. Por lo cual no le dan el tiempo necesario a sus hijos para instruirlos como debe ser.

    Al respecto, Moisés le enfatizó a su pueblo la importancia de enseñar a sus hijos acerca del Señor, en cuanto a las leyes y mandamientos: "y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas" (Deuteronomio 6:7-9).

    En este sentido, en todo momento se debe inculcar la palabra de Dios, sus mandamientos, enseñanzas y hablar siempre del mensaje de salvación. Este tiempo es necesario para la instrucción de nuestros hijos para garantizar su protección divina y que pueda en el futuro tomar decisiones sabias, guiadas por Dios.

    2.- Educación y formación

     Instruir a nuestros hijos no significa tratar de cambiar su personalidad, ya que ésta es algo innato que forma parte de él desde el nacimiento. , es decir, se trae desde el nacimiento. Ésta permanece en la persona incluso cuando llega a los pies de Cristo.

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    De acuerdo a expertos en la materia, la personalidad de una persona se puede dar en diferentes clases: La melancólica (Personas tristes y soñadoras); la flemática (personas apáticas y lentas); Sanguíneo (personas con un humor muy cambiante) y Colérico (personas impulsivas y de voluntad muy fuerte).

    De esta manera, nuestro deber como padres no es ir contra la corriente y pretender cambiar la personalidad de nuestros hijos, sino pedirle dirección y  sabiduría a Dios para educarlos de forma correcta.

    Si se da el caso de que su hijo tiende mucho a enojarse y reniega de todo cuando se le dan órdenes, hágale ver las cosas en las que está actuando mal, pero no solo debe mencionarlas sino explicarlas detalladamente para que el niño o niña vea en dónde está su falla.

    3.-Ejemplificación

    Instruir al niño además depende mucho del testimonio que le podamos dar como padres y creyentes fieles a Dios, ya que si actuamos de mala manera, el niño lo puede usar para justificarse.

    No olvidemos que nuestro ejemplo es de gran valor para nuestros hijos. Ellos deben tener un buen testimonio de la persona que lo instruye, educa y forma. Siendo de esta manera un ejemplo a seguir, así como lo es Jesucristo.

     Sin embargo, esto no es tan fácil como parece, ya que la nueva generación está sumergida en costumbres y deseos carnales que lo atan sin duda al pecado. Por eso como padres es importante la instrucción constante y el buen ejemplo que como padres le podamos dar.

    Satanás no descansa y espera siempre la oportunidad de perturbar a los Hijos de Dios para que se desvíen del camino correcto. Así que debemos resguardarnos a través de la oración y lectura de la palabra, ya que estas son dos herramientas poderosas para derribar al enemigo que nos quiere dañar.

    Con frecuencia se puede escuchar las quejas que tiene los padres con la rebeldía de sus hijos, quienes en algunos casos toman decisiones erróneas, se molestan sin razón alguna y desafían a sus padres, incluso usando palabras hirientes y destructivas.

    Sin embargo, estas acciones muchas veces son producto del mal ejemplo de los padres, y es algo que debemos mejorar y procurar evitar. Ciertamente los padres creyentes en el Señor queremos lo mejor para nuestros hijos, pero hay cosas que se nos escapan y por eso no debemos perder la comunión con Dios, quien nos guiará en esta labor tan importante de ser padres.

    En este sentido, no hay una enseñanza tan verídica que el testimonio que le podamos mostrar a nuestros hijos. Así que las palabras no hablan tan fuerte como tu ejemplo, como tu testimonio como Hijo de Dios. Así que procura siempre actuar con sabiduría, demostrando siempre que eres un verdadero cristiano.

    4.- Explicación, argumentación

    Para que nuestros hijos puedan entender el mensaje que le queremos dar, debemos explicarle detalladamente de qué se trata. No debemos intuir que ya lo saben. Siempre es importante dar las razones por las cuales se les está exhortando y corrigiendo, ya que en la biblia nos muestran la manera en la que Jesucristo enseñó a sus discípulos mediante la explicación, diciendo siempre la verdad.

    De esta manera que no solo debemos basarnos en hacer correcciones, sino que debemos explicar en detalle el por qué está mal lo que ellos hicieron. Es importante también controlar nuestro carácter, ya que a veces la rutina del trabajo nos puede estresar, y cuando llegamos a la casa, simplemente nos descargamos con nuestros hijos.

    Antes de instruir a nuestros hijos, debemos dejarnos instruir por Dios mediante su palabra y sus enseñanzas, aplicándolo en nuestra vida diaria, dando siempre el ejemplo de que somos hijos de Dios.

    También es importante que nuestros hijos se críen en un ambiente sereno y tranquilo, donde reine el Espíritu Santo y donde prevalezca ante todo el respeto. No debemos abusar de nuestra autoridad y dar órdenes sin explicaciones, ya que lo que podemos hacer es crear resentimientos y causar heridas difíciles de sanar, ya que la niñez es una etapa muy vulnerable, y debemos ser muy cuidadosos.

    Por esta razón para instruir a nuestros hijos y fortalecerlos espiritualmente, de tal manera de que construyan vallados para su protección, debemos abrirles las puertas del entendimiento, la razón, el amor, la compasión, la sabiduría, entre otras, para así formar verdaderos hijos de Dios que enaltezcan al Señor en todo momento con su testimonio.

    5.- La disciplina

    La disciplina es una parte esencial de la crianza de nuestros hijos para que sean piadosos, ya que el "Señor al que ama castiga" (Proverbios 3:12). Por esta razón, no debemos menospreciar la importancia que tiene la disciplina, porque ésta ayudará a la formación y crecimiento personal y espiritual de nuestros hijos.

    Además la disciplina nos hace partícipes de la santidad, ya que el que actúa con disciplina y diligencia es digno de ser llamado hijo de Dios porque respeta la voluntad del Señor.

    Así que cuando disciplinamos a nuestros hijos, ellos están recibiendo sabiduría y eso nos dará descanso. Incluso los niños a temprana edad pueden aprender que la disciplina está basada en el amor.

    En este sentido, los niños que son criados en hogares sin disciplina, por lo general no se sienten amados y tienden más a desobedecer la autoridad cuando crecen. Un hogar sólido, disciplinado, con un ambiente lleno del Espíritu Santo es propicio para formar e instruir a verdaderos cristianos.

    De esta manera, a los padres se les ha atribuido el privilegio de tener el Ministerio poderoso de ser padres, cuya enseñanza y formación que les dan a sus hijos es por un corto tiempo, pero les servirá para alcanzar la eternidad. Así que un niño que es entrenado y formado con disciplina, permanecerá fiel en el camino de la luz y cosechará muchos frutos en su vida.

    La biblia nos muestra de forma clara que instruir a los niños para amar, conocer y obedecer al Señor, es la base para agradarle y poder vivir en Su gracia. Cuando conocemos a Dios y su santa palabra, debemos comprender que el niño debe saber que no es perfecto y que puede pecar porque es humano. Por ello necesita de un Salvador que lo libere de las ataduras.

    Así que nosotros como padres amorosos que debemos ser, debemos presentarle a un Dios lleno de misericordia que no solamente perdona, sino que nos ofrece el sacrificio perfecto mediante Jesucristo. Instruir a nuestros hijos es mostrarles el camino de salvación que deben seguir para que nada los desvíe de ese propósito nunca.

    En este sentido, la frase “instruye al niño en su camino” nos ofrece muchas interpretaciones y enseñanzas que nos servirán de base en la formación de nuestros hijos, lo cual es una tarea que requiere de mucha responsabilidad y de la cual daremos cuenta al Señor.

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