Las consecuencias de la soberbia según la biblia - Cómo trata Dios a los soberbios

Las consecuencias de la soberbia se pueden apreciar en nuestra vida en los diferentes ámbitos, ya que esta actitud nos puede alejar de nuestra familia, compañeros, amistades. Incluso puede destruir matrimonios y relaciones con nuestros seres queridos.

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    Las consecuencias de la soberbia

    Para saber las consecuencias que nuestra actitud soberbia nos puede traer en el aspecto personal y espiritual, es importante saber a qué se refiere este término en específico.

    Se entiende por soberbia a la falta de verdad sobre nuestra posición e importancia dentro de la sociedad. Cuando una persona es soberbia siempre va a querer resaltar ante los demás y quisiera siempre imponerse y ser el más importante en todo momento.

    Sin embargo, esto no lo puede lograr, porque el más importante siempre será Dios y si no le damos ese lugar a él, pues las cosas no resultarán nunca como queremos porque estaremos tomando decisiones basadas en nuestro ego y vanidad.

    Pero si ponemos todo en manos de Dios y nos humillamos delante de su presencia, él nos exaltará porque es una de sus promesas, tal como lo señala la palabra:  “Porque el Señor es excelso, y atiende al humilde, mas al altivo conoce de lejos” (Salmos 138: 6)

    Pero la persona soberbia puede tener la convicción de que es realmente más importante que los demás y se hace una idea errada de él mismo. Exalta sus cualidades y piensa que nadie lo supera. Traspasa los límites de la humildad y se vuelve vil porque solo se centra en él mismo.

    El soberbio quiere tener el control total de su vida y no permite ayuda de nadie porque él es autosuficiente. Puede en algún momento reconocer la influencia de sus padres pero siempre piensa que gracias a él pudo aprovechar las oportunidades que se le dieron.

    La soberbia es la causa más relevante de la incredulidad y resulta muy difícil de erradicar. Satanás, no puede negar la existencia de Dios, sin embargo lo odia, justamente porque Dios es Dios y él no.

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    La persona cuando está sumergida en su propia soberbia, es un arrogante espiritual y resulta ser un cínico religioso que trata siempre de manipular con los aspectos concernientes a Dios. Pueden incluso llegar a pensar que como ellos son hijos de Dios pueden hacer lo que quieran porque Dios siempre los va a proteger y perdonar.

    Pero no miden las consecuencias de sus actos y no se detienen a reflexionar sobre su actitud con respecto al prójimo, a quien en todo momento minoriza. Es por ello que este tipo de personas llenas de soberbia, pretenden hacer del perdón la justificación ideal para actuar de forma negativa. Ellos piensan que Dios tiene el poder para justificarlo, incluso aquellas cosas que hace mal.

    Para contrarrestar la soberbia, está la humildad que es el antídoto perfecto para este mal que puede asechar a cualquier persona, incluso a los creyentes, a los predicadores, adoradores, evangelistas, entre otros.

    En este sentido, el verdadero creyente fiel a Dios, tiene que estar atento a sus actitudes y reconocer cuando está actuando de forma soberbia, ya que esto no le agrada a Dios y puede desviarlo del propósito que el Señor tiene para su vida.

    La persona que vive en la verdad, tiene conocimiento de su valor en este mundo y como hijo de Dios, ya que él no hace acepción de persona, él nos ama a todos por igual. Sin embargo, la soberbia nos puede alejar de su presencia, dando entrada al enemigo que nunca descansa, quien puede hacernos daño.

    El trato de Dios con los soberbios – El Rey Nabucodonosor y el Rey Uzías

    Cuando se habla del término “soberbio” podemos asociarlos con palabras como altivo, orgulloso, vanidoso. De acuerdo con la Real Academia Española la soberbia se refiere a la altivez y al apetito desquiciado de ser preferido a otros.

    En la actualidad, se puede llegar a pensar que a las personas vanidosas y altivas les va bien, y hasta en la palabra encontramos que desde la antigüedad las personas  pensaban de esta manera: “Decimos, pues, ahora: Bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no sólo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon.” (Malaquías 3:15)

    Pero, en la Palabra hay diferentes casos de personajes bíblicos llenos de soberbia que no terminaron bien, y que tuvieron que cambiar y moldear su carácter, tales como los siguientes:

    1.- El Rey Nabucodonosor

    En el caso de este rey, se presenta como un personaje muy importante dentro de la biblia, ya que fue un instrumento muy útil del Señor para castigar al pueblo de Israel, tal como lo señala la palabra:

    “He aquí enviaré y tomaré a todas las tribus del norte, dice Jehová, y a Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y los traeré contra esta tierra y contra sus moradores, y contra todas estas naciones en derredor; y los destruiré, y los pondré por escarnio y por burla y en desolación perpetua.” (Jeremías 25:9)

    Cuando el Rey Nabucodonosor es llamado siervo, nos da a entender que es un instrumento de Dios, y además representa la potestad sobre su imperio, la cual es otorgada por Dios: “Y ahora yo he puesto todas estas tierras en mano de Nabucodonosor rey de Babilonia, mi siervo, y aun las bestias del campo le he dado para que le sirvan.” (Jeremías 27:6)

    De esta manera, el rey Nabucodonosor no solo iba a tener potestad sobre el pueblo de Israel sino además sobre otras naciones: “Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor; He aquí que yo doy a Nabucodonosor, rey de Babilonia, la tierra de Egipto; y él tomará sus riquezas, y recogerá sus despojos, y arrebatará botín, y habrá paga para su ejército.” (Ezequiel 29:19)

    En el libro de Daniel de la biblia, Nabucodonosor narra en primera persona la experiencia que tuvo con el Señor, de cómo, le mostró a través de un sueño lo que iba a hacer con él, usando  al profeta Daniel para que cambiara su rumbo.

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    Al respecto podemos apreciar en el siguiente pasaje el propósito del mensaje de ese sueño: “La sentencia es por decreto de los vigilantes, y por dicho de los santos la resolución, para que conozcan los vivientes que el Altísimo gobierna el reino de los hombres, y que a quien él quiere lo da, y constituye sobre él al más bajo de los hombres.” (Daniel 4:17)

    Esta cita demuestra la posición firme de Dios de gobernar delante de los hombres. El Señor le otorgó potestad al Rey Nabucodonosor y le dio tiempo para que pudiera enderezar su camino pero éste actuaba con soberbia. Por lo cual, Dios le quitó el reino, tal como lo expresó en el sueño. Ante esto el profeta Daniel expresó lo siguiente:

    “Habló el rey y dijo: ¿No es ésta la gran Babilonia que yo edifiqué para casa real con la fuerza de mi poder, y para gloria de mi majestad? Aún estaba la palabra en la boca del rey, cuando vino una voz del cielo: A ti se te dice, rey Nabucodonosor: El reino ha sido quitado de ti;” (Daniel 4:30-31)

    En este sentido, Dios le debía quitar al Rey Nabucodonosor todo lo que le había dado, tuvo que darle una enfermedad, y hacer que pasaran siete años para que éste pudiera reconocer al Señor:

    “Ahora yo Nabucodonosor alabo, engrandezco y glorifico al Rey del cielo, porque todas sus obras son verdaderas, y sus caminos justos; y él puede humillar a los que andan con soberbia.” (Daniel 4:37)

    2.- El Rey Uzías

    Otra historia relevante para tratar el tema de la soberbia es la del Rey Uzías, quien fue prosperado en gran manera porque primeramente buscó al Señor: “Y persistió en buscar a Dios en los días de Zacarías, entendido en visiones de Dios; y en estos días en que buscó a Jehová, él le prosperó.” (2 Crónicas 26:5)

    De esta manera, Dios prosperó mucho a este Rey y lo bendijo grandemente. Sin embargo, la grandeza que había alcanzado, lo hizo desviarse del verdadero propósito de Dios.  Esto puede ocurrirle a cualquier persona si no mantiene la comunión con Dios y reconoce que solo somos instrumentos de Dios.

    Debido a esta actitud se convirtió en una persona soberbia, donde se enaltecía de su poder. Pero no reconocía que ese poder solo provenía de Dios y no había sido obtenido por sus propias fuerzas. Lo cual fue un error. Esto se puede apreciar en la siguiente cita:

    “Mas cuando ya era fuerte, su corazón se enalteció para su ruina; porque se rebeló contra Jehová su Dios, entrando en el templo de Jehová para quemar incienso en el altar del incienso” 2 (Crónicas 26:16)

    Este pasaje bíblico nos muestra que a pesar de lo bendecido que había sido el Rey Uzías, su corazón se enalteció y se vanaglorió, rebelándose contra Dios, quien le había otorgado todo lo que tenía.

    Las consecuencias de la soberbia
    Las consecuencias de la soberbia

    Cuando se dispuso a quemar incienso, estaba quebrantando la ley, ya que solo los levitas podían hacer eso y fue interrumpido en su intento por el sumo sacerdote Azarías y por ochenta sacerdotes.

    Pero éste se llenó de soberbia y no quiso aceptar la amonestación y por el contrario, se llenó de ira y las consecuencias de sus actos se hicieron presente, tal como lo podemos apreciar en el siguiente pasaje bíblico:

     “Entonces Uzías, teniendo en la mano un incensario para ofrecer incienso, se llenó de ira; y en su ira contra los sacerdotes, la lepra le brotó en la frente, delante de los sacerdotes en la casa de Jehová, junto al altar del incienso.” (2 Crónicas 26:19)

    En esta cita se puede observar la potestad que tiene Dios para con sus hijos. Así como nos da, también nos puede quitar, y en este caso el Rey Uzías al mostrar una actitud soberbia, estaba manifestando su rebeldía en contra de Dios.

    Por esta razón, el Señor le mandó esa terrible enfermedad y le quitó el reino que le había otorgado, ya que su camino y propósito se había desviado y había caído en manos del enemigo.

    Este Rey Uzías no sintió ningún arrepentimiento como lo hizo el rey Nabucodonosor, sino que la ira se apoderó de él, arrebatándole las bendiciones del Señor.

    De esta manera podemos apreciar la manera en la que Dios trata a los soberbios y altivos, quitándole todo el privilegio que les había otorgado, castigándolos con enfermedades y apartándose de su lado. La biblia es muy tajante cuando se trata de personas soberbias que se rebelan contra él y se envanecen.

    Podemos encontrar diferentes versículos que nos exhortan con respecto a este tema, dentro de los cuales encontramos la siguiente cita: “Abominación es a Jehová todo altivo de corazón; Ciertamente no quedará impune… Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.” (Proverbios 16: 5, 18)

    Por qué debemos buscar la humildad

    Lo contrario a la soberbia, es la humildad, y este término tiene diferentes significados. Según la Real Academia se refiere al conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en actuar según este conocimiento.

    Esto nos quiere decir que como seres humanos tenemos muchas limitaciones y debilidades. Por lo cual debemos comprender que para lograr estar en victoria en esta vida, necesitamos de Dios, de su bondad, misericordia, amor y poder.

    Ser humilde es reconocer que no somos nada sin Dios, pero con su poder, él nos da fuerzas para avanzar y perseverar aún con nuestras limitaciones y debilidades. Por eso la palabra hace hincapié en que en nuestra debilidad, Dios nos hace fuerte:

    En este sentido, como creyentes y verdaderos hijos de Dios debemos dar el ejemplo y percatarnos cuando estamos actuando de forma soberbia, porque a veces no caemos en cuenta de que estamos actuando mal delante de los ojos de Dios y delante de nuestro prójimo.

    La humildad es lo que nos caracteriza como verdaderos hijos de nuestro Padre Celestial, tal como lo señala la palabra: “Unánimes entre vosotros; no altivos, sino asociándoos con los humildes. No seáis sabios en vuestra propia opinión.” Romanos 12:16

    Si estamos unidos como hermanos, aceptando el logro de nuestros hermanos, reconociendo nuestros errores, nuestras debilidades, podemos lograr muchas cosas, servirle al Señor, engrandecer los ministerios para su gloria y honra y proclamar el mensaje de salvación a toda criatura, que es el propósito de la obra de Dios aquí en la tierra.

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