Los 6 pecados contra el Espíritu Santo

Los 6 pecados contra el Espíritu Santo revelan las maneras en las que podemos blasfemarlo. Lo cual es condenado por la biblia y tiene consecuencias espirituales y físicas. Por eso es importante conocerlas y evitar contristar al Espíritu Divino de Dios a toda costa. Tal como lo asevera la palabra:

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Mateo 12.31–32)

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    Los 6 pecados contra el Espíritu Santo

    Uno de los temas más enfáticos que encontraremos en las Sagradas Escrituras es el referente a los pecados realizados contra la Tercera Persona de la Trinidad, el Espíritu Santo. Los creyentes cristianos, al igual que los incrédulos, pueden de igual forma pecar contra él y así lo hacen. Pero cuál es la naturaleza de estos pecados y cómo podemos evitarlos. Dentro de los pecados contra el Espíritu Divino de Dios encontramos:

    1.- La blasfemia contra el Espíritu Santo

    De todos los pecados que existen, los hombres pueden blasfemar contra el Espíritu Santo, y este es el peor de todos. La razón queda expuesta porque es el único pecado que Dios no perdona y condena.

    Todos los otros pecados que se cometen contra el Espíritu Santo son hechos por los creyentes. Podemos pedir perdón por ellos, ser perdonados si nos arrepentimos de corazón y comenzar de nuevo.

    Sin embargo no paso de igual forma cuando blasfemamos contra el Espíritu Divino de Dios porque este pecado es denominado como “el pecado imperdonable”. Además fue realizado por los enemigos de Jesucristo cuando lo acusaron de echar fuera los demonios por el poder de Satanás después que Jesús afirmó firmemente que lo hacía solo por el poder que el “Espíritu de Dios” le daba. Seguidamente les dijo:

     “Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada. A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero el que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero” (Marcos 3: 28-30)

    Lo que se entiende por pecado imperdonable que nadie que se encuentre bajo el rebelde, decisivo y eficaz poder del Espíritu Santo ha llevado a cabo este pecado. Pero cuando una resiste a tal grado al Espíritu Santo que ya no se esfuerza para obtener o recibir su favor, ahí si hay un peligro inminente.

    Los 6 pecados contra el Espíritu Santo
    Los 6 pecados contra el Espíritu Santo

    Es decir que el pecado imperdonable encierra totalmente el  rechazo irrevocable de Nuestro Señor Jesucristo. En la palabra Esteban hace mención de este hecho cuando predicaba su sermón antes de su martirio: “¡Duros de cerviz, e incircuncisos de corazón y de oídos! Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo; como vuestros padres, así también vosotros¡” (Hechos 7:51)

    En este sentido, ciertamente Esteban señalaba, que de igual forma que los padres de sus oyentes se rehusaron a tomar en serio la proclamación de los profetas y mensajeros de Dios, o de creerles, así también éstos tenían la culpa de los pecados semejantes.

     En el Antiguo Testamento muchos se resistieron, hicieron difamaciones, persiguieron y buscaron siempre poner en ridículo a los profetas. Y como estos estaban inspirados por el Espíritu de Dios, estas personas realmente estaban resistiendo al Espíritu Santo.

    De modo que cuando Esteban decía que la gente a la que predicaba se rehusaba a escuchar a los apóstoles de Cristo y a sus escogidos, que hablaban por el Espíritu Divino de Dios, en realidad lo que hacía era resistir al Espíritu Santo.

    Así que las mentes malvadas siempre irán en contra del Espíritu Santo , y cuando este tipo de personas actúan de ese modo, no podrán recibir la palabra de Dios en toda su potencia al menos que el Espíritu Santo logre la victoria sobre ellas y puedan arrepentirse con tiempo.

    En este sentido, la única forma en la que un pecador puede ser perdonado por resistir al Espíritu Santo es dejando de hacerlo y entregarse de corazón al Señor Jesucristo. Este tipo de personas que se ha resistido solo tiene esperanza de ser salvo si se arrepiente inmediatamente y le permite al Espíritu que entre en su corazón.

    2.- Contristar al Espíritu

    Otro de los pecados contra el Espíritu santo es contristarlo y este pecado lo puede cometer un cristiano. Pablo nos exhorta y nos dice lo siguiente: “No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención” (Efesios 4:30).

    Es de suma importancia estar atentos y tomar la palabra de Pablo que nos afirma que estamos sellados para el día de la redención. Lo cual significa que somos cristianos y seguiremos siéndolo. Así que Pablo hace referencia es a las cosas que nosotros como creyentes hacemos de forma inconsciente, lastimando su corazón e hiriendo su propia esencia. Por lo cual hay cosas que hacemos que pueden causarle dolor al Espíritu.

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    Pero cómo podemos entristecer al Espíritu Santo si somos creyentes. Nuestras conductas pueden contristarlo en cuanto hacemos lo contrario a lo que él es. De modo que si mentimos, engañamos, tenemos dudas, somos ansiosos, somos inclementes, hacemos cosas inapropiadas, somos soberbios, entonces estaremos entristeciendo al Espíritu de Dios porque estamos actuando en contra de los principios que él nos inculca en la palabra.

    3.- Apagar al Espíritu

    Quienes blasfemas contra el Espíritu son los incrédulos. Pero los cristianos pueden contristar y apagar al Espíritu. El término “apagar” quiere decir “extinguir”, y se adapta ciertamente a la perfección de la palabra que describe al Espíritu Santo como el fuego.

    De esta manera que cuando apagamos al Espíritu, estamos extinguiendo el fuego. Esto quiere decir que suprimimos su poder y amor cuando él está tratando de llevar a cabo su propósito en nosotros.

    Apagamos el Espíritu cuando no avivamos nuestras almas, cuando no utilizamos los medios de gracia que tenemos a nuestro alcance, cuando cesamos de orar, de proclamar el nombre de Jesús o de leer las Sagradas Escrituras. Por lo cual el fuego del Espíritu divino en nosotros se va apagando en la medida en que nosotros nos enfriamos y ya no requerimos la presencia del Señor. Lo cual nos aleja de él y nos expone a la pérdida de la salvación.

    De igual manera podemos apagar el Espíritu haciendo las cosas incorrectas delante de los ojos de Dios, como criticar, minorizar a los demás, decir palabras soeces, entre otras cosas malas. Ningún cristiano tiene la certeza de que no pecará, por lo  cual debe estar siempre bajo la cobertura del Espíritu Santo para no caer en las tentaciones y así desviarse del camino que nos conduce a la salvación.

    5.- Conciencia Escrupulosa

    La conciencia escrupulosa se refiere a la exageración que se tiene del tamaño del pecado y de sus consecuencias. Así que la persona que tiene este tipo de pensamiento siente que no es capaz de recibir la Misericordia de Dios.

    Se cierra totalmente y se niega a recibir la gracia y por eso no se arrepiente, ya que piensa que todo ya está perdido, que todo lo que haga resultará en vano, ya que considera que ya está condenado. Esta persona ve a su pecado como algo superior que está muy por encima del perdón de Dios y su Misericordia.

    Pero la palabra es clara en afirmar que si confesamos nuestro pecado de corazón podremos ser perdonados, tal como se aprecia en este pasaje: “El que oculta sus pecados no prosperará, pero el que los confiesa y se aparta de ellos alcanzará misericordia”(Proverbios 28, 13)”.

    Cabe destacar que es importante señalar la diferencia entre arrepentimiento y remordimiento, ya que éste se refiere al sentimiento y acusación que nos pone el enemigo en el corazón, y que nos hace creer que nuestro pecado es imperdonable y que Dios no borrará nunca. Lo cual resulta ser una gran calumnia al amor que Dios le tiene a sus Hijos y es una soberbia muy grande el hecho de considerar a Dios como un ser cruel y vengador.

    En este sentido, la persona que tiene estos pensamientos se aleja del Espíritu Santo, deja de orar, ya no se arrepiente, ya no busca de él ni lee la palabra porque considera que ya todo está perdido para él. Por lo cual su vida es deprimente y vacía, y esto se debe a su total ignorancia porque Dios es capaz de borrar nuestros pecados y ya no acordarse de él. Pero debe existir un arrepentimiento genuino, donde la persona sea capaz de abrir su corazón a Dios. Al respecto la palabra señala lo siguiente:

    “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira. Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación” (Romanos 5: 8-11)

    Así que como cristianos somos justificados por el pacto divino de cristo en la cruz, donde a través de su sacrificio nos liberó del yugo del pecado, derrotando a Satanás y a su ejército de maldad. Sin embargo debemos estar atentos y velar cada día para no contristar al Espíritu ni apagarlo.

    5.- Conciencia Laxa

    Este tipo de conciencia es cuando pensamos que la Misericordia de Dios es tan grande y poderosa, que no requerimos arrepentirnos de nuestros pecados ni de la conversión de nuestra vida, ya que Dios siempre  nos perdonará hagamos lo que hagamos y que no necesitamos arrepentirnos.

    La persona con este tipo de conciencia laxa piensa que todos los seres humanos cometen errores y vive sin darle importancia a su pecado porque se considera demasiado débil para resistir al pecado. Pero es importante también saber que Dios es misericordioso pero también es un Dios justo, y esto es algo que la persona laxa no logra captar porque se aprovecha de la bondad del Señor.

    Pero Dios conoce los corazones, así que este tipo de personas está totalmente errada en sus convicciones y vive como un creyente mediocre

    El Laxo de conciencia no busca la confesión, se obstina en su pecado y vive un Cristianismo mediocre. Ante este tipo de actitudes, el Espíritu Santo se ve excluido y anulado por este tipo de personas autosuficientes que abusan de la Misericordia de Dios.

    Por otro lado están aquellas personas que pecan diciendo que luego se arrepentirán de lo que hicieron y Dios, sin problema los puede perdonar. Sin embargo la palabra nos exhorta a alejarnos del pecado, a buscar siempre de la presencia de Dios y a no tentar al diablo para así no perder nuestro tesoro más preciado, que es la salvación.

    6.- Negarse a aceptar la salvación mediante el perdón

    Cuando nos negamos a aceptar la salvación estamos sin duda alguna pecando contra el Espíritu Santo, y esto sucede cuando la persona se obstina de tal forma que no acepta que debe arrepentirse de sus pecados y se resiste a obtener el perdón, sin saber o desconociendo que este pecado contra el Espíritu Santo lo puede conducir al infierno, no por que el Señor no quiera perdonarlo, sino porque él se niega a recibir la gracia del perdón.

    De esta manera es importante tener claro que los pecados contra el Espíritu Santo no pueden ser perdonados porque la persona no se arrepiente, porque rechaza el poder de Dios, porque se niega a la salvación y no porque Dios no quiera perdonarlo porque él no quiere que ningún alma se pierda. Pero el perdón se debe obtener de corazón, no se puede obligar a la persona. Por lo cual como cristianos no debemos apartarnos del Señor ni contristarlo. Debemos mantener la comunión con él, ayunar, orar sin cesar y leer las Sagradas Escrituras para conocer la verdad, a fin de permanecer firmes en Cristo que es nuestra roca y salvación.

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