¿Quién es su Dios? Una Advertencia Contra la Idolatría.

¿Quién es su Dios? Una Advertencia Contra la Idolatría.¿Quién es su Dios? ¿Alguna vez te has detenido a pensar a quien rindes honor con tu vida? ¿En qué confías básicamente?

Muchas veces la velocidad con que vivimos no nos permite analizar  con cuidado lo que estamos haciendo delante de Dios y nos perdemos en multitudes de cosas.

Se nos hace corto el tiempo para orar y reflexionar de la influencia de Dios en nuestras vidas. De rendirle el culto adecuado a él y de perdernos todas las bendiciones que provienen de hacerlo.

Desconocemos de la idolatría y de sus fatales consecuencias, y la vida se nos escapa en otras banalidades.

Hoy, reflexionaremos sobre ¿Quién es su Dios? Para tener el criterio de enfrentar con la actitud indicada las maneras en que podamos estar idolatrando cosas creadas y no al Creador. Veamos:

Índice De Contenidos

    Definición de idolatría

    Normalmente se define la idolatría como el culto o adoración de alguien o algo que no sea el Señor Dios. La idolatría incluye la adoración a otros dioses, tales como los de otras naciones alrededor de Israel, imágenes o ídolos y la creación misma.

    Es poner en el lugar que sólo corresponde al Dios verdadero que se ha revelado por su Palabra, o junto a Él, cualquier otra cosa en la cual se ponga confianza.

    Así, cuando caemos en idolatría, es porque hemos colocado algo o alguien en quien depositamos nuestra confianza y a lo que rendimos adoración de una manera u otra.

    Se ha  preguntado ¿Quién es su Dios? ¿En quién o en que está colocando su confianza?

    Preguntemos a  los pueblos del Antiguo Testamento ¿Quién es su Dios?

    Las Escrituras proporcionan ejemplos de idolatría de diferentes épocas de la historia del pueblo de Dios. La idolatría es vista como una tentación constante para los creyentes, especialmente en momentos de tensión nacional o personal, revisemos en los pueblos antiguos.

    Idolatría entre los gentiles

    Los judíos llamaban gentiles a todas aquellas personas que no eran israelitas. Ellos, que eran el pueblo santo de Dios, debían vivir entre los gentiles, que tenían las prácticas religiosas que ahora vamos a observar. Los amonitas, que combatieron contra Jefté, tenían su dios en un ídolo llamado Quemós (Jue 11.24). Los filisteos se alegraron porque  aseguraban que su dios Dagón había entregado a Sansón en sus manos. (Jue 16.23).

    Naaman el sirio fue curado por el Señor de la lepra,  a través del profeta Eliseo, y aunque reconoció que Jehová era el Dios de la tierra y el cielo, pidió perdón a Jehová porque cuando llegare a su país debía acompañar a su rey a adorar al Dios sirio Rimón (2 Rey 5.18).

    El rey de Asiria, Senaquerib, envió al jefe de su ejército a atacar a su ejército, y cuando se dirigió a los dirigentes de Israel pidiéndoles la rendición, se mofó de que ninguno de los dioses de los pueblos que ellos había invadido, pudieron defenderlos, y que Jehová no haría nada cuando ellos atacaran Israel (Isa 36.18-20).

    El dios de los asirios, de donde era rey Senaquerib, se llamaba Nisroc (Isa 37.37-38). Los ídolos de Babilonia eran Bel y Nebo, imágenes que se llevaban sobre las bestias (Isa 46.1).

    No tardó Israel en caer con la influencia de la idolatría de los pueblos vecinos y por ello sufrió el juicio de Dios (Eze 8.14), adorando y haciendo lamentación al Dios Tamuz, el equivalente egipcio del dios sirio Adonis, lo que despertó el furor de Jehová contra Israel, por cambiar la adoración del único y verdadero Dios por ídolos que no son dioses. (Eze 8.18)

    En Listra, donde Dios hizo un milagro a través de Pablo y Bernabé, que curaron a un cojo lisiado de los pies de nacimiento, que al ver este milagro, compararon a Pablo y a Bernabé con las deidades Romanas Júpiter y Mercurio, que eran dioses romanos, o cual nos hace inferir que tenían prácticas de sincretismo en sus religiones.  Entre los griegos, también se tenían muchos dioses y se adoraba a muchas deidades (1 Co 8.5).

    Estamos normalmente rodeados de idolatría y paganismo, enredados en un mundo donde reina la falsa adoración, y le pregunto ¿Quién es su Dios? ¿Cuál va a ser su actitud cuando se conoce al Dios verdadero y se está rodeado de idolatría? ¿Cederá en las circunstancias adversas a la idolatría? ¿O se mantendrá firme en sus convicciones delante del único verdadero Dios a quien adoramos? Escoja con sabiduría.

    Idolatría entre el pueblo de Dios

    No solamente había idolatría en los pueblos gentiles, sino que con el tiempo Israel se dejó contaminar con las costumbres y religiones delos pueblos que la circunscribían. Siendo arrastrada hacia la idolatría.

    En los tiempos patriarcales los patriarcas de Israel sirvieron a dioses extraños. Raquel y Lea, las mujeres de Jacob, hurtaron los dioses de su padre Labán que eran estatuillas de tamaño pequeño ( Gen 31.30-34). Luego del encuentro de Jacob con el ángel de Jehová (Gen 35.2).

    Ya en los tiempos de Moisés con el pueblo en el desierto, el pueblo se fabricó un becerro de oro para la adoración  (Exo 32.4). En el período de los jueces los israelitas se volvieron para adorar a Baal y Astarot; y a los dioses de Siria, de Sidón, de Moab, de los amonitas y de los filisteos, y dejaron de servir y adorar a Jehová (Jue 10.6).

    E inclusive en las casas se edificaron altares para estos dioses y consagraban a sus hijos como sacerdotes de esos ídolos (Jue 17.5), en los tiempos que no había rey sobre Israel y cada uno hacía como mejor le pareciera.

    En la monarquía temprana se pensaba Dios le ordenó a a Salomón que no siguiera dioses ajenos, más su corazón se fue tras los dioses de sus esposas y concubinas (1 Rey 11. 8-10). Se llegaba a fabricar becerros de oro porque se pensaba que eran pedestales en los que el Señor se sentaba ( 1 Rey 12.28)

    En la monarquía media, el rey Acab hizo imágenes de Asera, la diosa cananea de la fertilidad, que consistía en imágenes talladas en madera cruda. (1 Rey 16.33), y también edificó altares a Baal en Samaria 1 Rey 16.32)

    En la monarquía tardía, Manasés, rey de Israel, llevó su idolatría extremos bastante radicales. Edificó lugares altos , hizo en ellos imágenes de Asera, adoró al ejército de los cielos,  y rindió culto a esas cosas. Edificó altares dentro del templo, pasó a su hijo por fuego en dedicación a Moloc, fue adivino, y constituyó encantadores y adivinos, multiplicando hacer lo malo delante de Jehová y provocando su ira santa (2 Rey 21.2-6)

    Tal idolatría en la nación trajo como juicio la caída de Jerusalén y el cautiverio en Babilonia durante setenta años. Sin embargo, aun así, el pueblo no abandonó la idolatría, y continuó haciendo lo malo ante los ojos de Jehová (Eze 8.1-16)

    Como integrante del pueblo de Dios se ha preguntado ¿Quién es su Dios? ¿Puedes evitar las religiones y costumbres de los de afuera y ser un fiel adorador de nuestro Señor, el único verdadero y eterno Dios?

    Prácticas asociadas con la idolatría

    He aquí , vamos a ver alguna de las prácticas asociadas con la idolatría, tanto en Israel como entre los gentiles.

    La quema de los niños. Los niños eran pasados por fuego en honor al Dios Moloc, en el valle de Hinom, en Tofet. La palabra Tofet proviene de la raíz hebrea tof (tambor). Se dice que los alaridos de los niños aterrados que iban ser sacrificados eran apaciguados por el sonido de un tambor (2 Rey 23.10).

    El uso supersticioso de símbolos religiosos. Los israelitas habían hecho común el uso de símbolos religiosos e imágenes religiosas de Asera. Inclusive, la serpiente de bronce que hizo Moisés en el desierto fue utilizada como símbolo de adoración y le quemaban incienso (2 Rey 18.4)

    El efod era una prenda sacerdotal que iba en el pecho del sumo sacerdote. Pero pervirtieron su uso haciéndola un objeto de veneración excesiva (2 Rey 18.4)

    La práctica de la idolatría estuvo íntimamente ligada a la desviación sexual. Cuando Israel llegó a establecerse en la tierra de los cananeos, Dios les advirtió de evitar las prácticas de la prostitución y la sodomía asociada a sus religiones (Deu 23.17), pero, a la larga, olvidaron el mandamiento de Dios y asumieron esas prácticas conforme a las costumbres y religiones de los pueblos vecinos de Israel ( 1 Rey 14.24), ya que hasta los sacerdotes incurrieron en tales prácticas.

    En consecuencia, el furor y a ira santa de Dios contras estas prácticas no se hizo esperar y por ende, el juicio de Dios posterior a la nación (Ose 4.14)

    ¿Quién es su Dios? ¿Caería en prácticas idolatras solo por conseguir el favor sexual de algunas mujeres que son de su atracción? ¿O permanecería fiel al mandato de Dios en santidad, apartado de tales cosas?

    Preguntemos a los pueblos del Nuevo Testamento ¿Quién es su Dios?

    El mundo del NT incluye muchas religiones que promueven la adoración de ídolos. La idolatría es por lo tanto de importancia continua para los escritores del NT, especialmente Pablo.

    Idolatría en el mundo gentil

    Cuando Pablo visitó Atenas, sintió mucha indignación por la idolatría que se practicaba en abundancia en la ciudad (Hch 17.16). Y era comprensible porque empezaba la expansión del evangelio en el mundo gentil. La idolatría era tan arraigada que dio paso a la práctica del sincretismo, es decir, asociar al Dios único y verdadero con los dioses de la región y hacer una falsa adoración de ellos (Hch 14.11-13).

    De hecho, Pablo aprovechó esta situación en Atenas para presentarles el evangelio, cuando apelo "AL Dios No Conocido" de los atenienses para presentar al verdadero, único y eterno Dios, y a su Hijo, Jesucristo, y el evangelio que se desprende de ellos (Hch 17.22-23).

    En Éfeso, ciudad del Asia Menor, la fabrica y orfebrería de las estatuillas e imágenes de sus dioses era un negocio muy lucrativo, y que generaba buenas ganancias a los orfebres (Hch. 19.24). Era tal el arraigo del paganismo y la idolatría que aún cuando ya existían convertidos e iglesias, pretendían llevar costumbres y prácticas religiosas al evangelio, lo cual Pablo reprendió duramente (Gal. 4.8)

    Críticas de la idolatría

    La idolatría lleva a otras conductas pecaminosas, y es la base de la desviación de la verdadera adoración a Dios (Rom 1.24). Los versículos en Rom 1.22,24 y 25 muestran una conexión directa entre la idolatría y la conducta inmoral. Vamos a observar esto con detalle:

    La idolatría es una ofensa contra la doctrina de la creación. Dios se revela inequívocamente al hambre en la creación (Rom 1.20). La magnificencia e inteligencia con que observamos la creación, desde el detalle del átomo hasta el macro universo, solo puede hablar de un Creador, no hay otra manera de entenderlo. El hombre es inexcusable de no haber conocido que existía un Dios, porque al levantar la mirada, toda la creación le habla de Dios.

    Pablo dice que este Creador, no habita en templos humanos, no puede ser reducido a una imagen fabricada, porque Él es quien da vida a todas las cosas y las sustenta con el poder de su palabra y no podemos pensar que tal Dios sea semejante a una imagen que nos hagamos como para representarle o como objeto de adoración. Eso es un insulto al único, verdadero y eterno Dios (Hch 17.24-29)

    Los ídolos son inútiles y degradantes. El apóstol Pablo da varias evidencias de que los ídolos son inútiles y degradantes. él dice que los idólatras cambiaron la gloria  del Dios incorruptible en semejanza de hombre corruptible, de aves de cuadrúpedos y de reptiles (Rom 1.22-23), son cosas temporales y banales, tener de Dios un animal, es hasta ilógico que algo que es menos que el humano en el orden de la creación sea su Dios. También dijo que ídolo nada es (1 Co 8.4)

    .Les recordó a los primeros creyentes de la iglesia de Corinto que cuando eran no creyentes, se les llevaba a la adoración de ídolos mudos (1Co 12.2). De tal manera que los ídolos no son nada. Son hechos ídolos por el corazón idólatra de quien los adora.

    Culto idólatra de los seres humanos. El Señor Jesucristo se opone a la hipocresía de aquellos que se oponían al uso de monedas romanas por considerarlas idólatras aludiendo que la imagen de la cabeza del emperador  violaba los diez mandamientos (Luc 10.24-25). Él nos enseñó a juzgar con ponderación estos extremismos.  Sin embargo, Dios condena a los líderes políticos que se endiosaron y recibieron adoración idólatra de sus seguidores (Hch 12.22).

    Existe la tendencia de endiosar a los líderes, y dios ha reprendido duramente esta actitud. Abandonar a Dios para adorara un hombre es un acto de idolatría, muy común en nuestros países latinoamericanos,  y por e4so acarreamos las consecuencias del juicio de Dios ante tal actitud.

    Poderes demoníacos están involucrados con la idolatría. La idolatría tiene como objetivo oculto y final la adoración al demonio. Somos llamados a no ser partícipes de esa adoración demoníaca (1 Co 10.20). El apóstol Juan dice que aún cuando el mundo esté siendo juzgado por Dios por su idolatría, la genet no abandonará sus prácticas idólatras y continuará en las aberraciones morales que derivan de ella (Apo 9.20,21, Apo 13.4)

    Idolatría espiritual. Hay un tipo de idolatría que no está relacionada a imágenes de ídolos. Es una idolatría espiritual, del corazón. En 1 Jn 5.21, al final de la carta, el apóstol hace una advertencia en contra de los ídolos. Pero aquí ídolos se refiere a una amplia gama de sustitutos de Dios. El dinero, el éxito profesional, artístico o deportivo, la fama, el poder, la belleza son una gama de posibilidades en las cuales el hombre encuentra donde practicar su idolatría.

    Hay que tener cuidado de saber donde estamos poniendo la confianza de nuestras vidas y a las cosas que le rendimos culto. No sea, que sin darnos cuenta, estemos idolatrando algo que creemos necesario en nuestras vidas.

    Preguntemos a Jesús ¿Quién es su Dios?

    Las tentaciones a Jesús por Satanás en el desierto es un ejemplo clásico que nos ayuda definitivamente a tener una herramienta para saber como comportarnos ante la idolatría. El fue tentado para tres condiciones de idolatría diferente. Veamos:

    El contexto donde se dan las tentaciones es revelador: Jesús está en el desierto, con carencias de alimentos y de abrigo, a la exposición de las fieras salvajes. ¿Qué sentiría usted al verse en esas condiciones?. Es difícil el ambiente que vivía Jesús en ese momento.

    La primera tentación de Satanás es que Jesús convierta las piedras en pan. Es decir, la idolatría hacia el materialismo y las posesiones. Es el pan sin Dios. Eso nos enseña ano afanarnos por las cosas materiales de las que Dios tiene conocimiento, el Señor le contestó que no solo de pan vive el hombre sino de toda palabra que sale de la boca de Dios (Deu 8.3).

    No debemos afanarnos ni poner nuestras esperanzas en las cosas materiales, cosas de las cuales Dios tiene conocimiento y es nuestro proveedor, sino en las palabra de Dios que nos nutre el alma y es el verdadero alimento para la vida eterna.

    La segunda tentación trata del prestigio y la autoestima (Mat 4.5-7).  Jesús fue llevado al pináculo del templo y conminado a arrojarse para probar que Dios le sostendría en la caída. Imaginemos a Jesús volando del templo hacia abajo y a los israelitas mirándolo. ¡Cuánta grandeza en Jesús! Otra vez la respuesta de Jesús fue corta y bíblica ¡No tentarás al Señor tu Dios! (Deu 6.16). Tentar a Dios poniendo en riesgo nuestras vidas es pecado, y más si set trata de arriesgar nuestras vidas buscando fama o prestigio.

    En la tercera tentación Satanás es más directo, busca  la adoración del Hijo de Dios ofreciéndola a cambio el poder sobre las naciones (Mat 4.8-11). Satanás pidió la adoración de Jesucristo, que Cristo dejara de servir al Padre para servir al demonio. Todo a cambio del poder. Hemos visto como el poder acaba con naciones, y que quiénes lo ejercen y lo anhelan causan cualquier desgracia con tal de poseerlo. Otra vez la respuesta de Jesús fue enfática: Escrito está, al Señor tu Dios adorarás y solo a él servirás (Deu 6.13-14)

    ¿Quién es su Dios? ¿Las posesiones? ¿El prestigio? ¿El poder? ¿O el único y soberano Dios, Creador del cielo y de la tierra? Reflexiona  y piensa a quien debes adorar.

    Vemos en las tres tentaciones, que Jesús respondió con argumentos muy convincentes, por que la clave de rechazar la idolatría está en el conocimiento de las Escrituras. Ellas nos hablan del Único y Todopoderoso Dios, Creador del cielo y de la tierra, que hizo la obra de redención en Jesucristo hecho hombre, y que nos ha deja do su Espíritu Santo para que nos ilumine en ese camino de comprensión.

    Amados, el Señor Jesucristo dice que donde esté nuestro tesoro, allí estará nuestro corazón. Busquemos a Dios con diligencia, con premura, con veneración y devoción. Rindamos adoración y culto a aquel que nos creo, nos liberó de la esclavitud del pecado con Jesucristo y nos tiene reservados para la vida eterna, Solo a él adoremos, y a él sirvamos. Amén.

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