8 Síntomas después de una liberación espiritual

Los síntomas después de una liberación espiritual se presentan como una reacción normal, ya que el cuerpo ha sido limpiado de las potestades malignas que lo tenían atado. Es como el despertar hacia una nueva vida llena de la luz infinita de Dios.

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La liberación espiritual se realiza cuando la persona se encuentra atada a huestes malignas que se han ido apoderando de su vida poco a poco. Esto pasa porque la persona le ha dado ciertos derechos legales a estas potestades a través del pecado, dejando puertas abiertas para que entren en su cuerpo, mente y espíritu.

Sin embargo la liberación es posible, y podemos hacer uso de las enseñanzas de Jesucristo, quien vino a este mundo a liberarnos de la opresión del pecado, haciendo liberaciones, milagros y prodigios, dignos de un verdadero hijo de Dios, tal como se puede apreciar en la palabra:

“Y al atardecer, le trajeron muchos endemoniados; y expulsó a los espíritus con su palabra, y sanó a todos los que estaban enfermos” (Mateo 8:16)

En este pasaje se puede apreciar que Jesús solo con su palabra podía expulsar demonios y sanar a los enfermos, porque su poder y autoridad puede manifestarse y dar testimonio de su majestad.

8 Síntomas después de una liberación espiritual

Los síntomas después de una liberación espiritual en las personas aparecen de forma paulatina, ya que es un proceso complicado donde después de padecer un ataque, el espíritu debe reencontrarse de nuevo con el Señor. Dentro de los síntomas que se manifiestan luego de la liberación del espíritu encontramos los siguientes:

1.- Retorno y persistencia en el aspecto espiritual

El proceso de liberación espiritual no es nada simple, así que la persona que quiera someterse a una liberación debe  tener mucha fuerza de voluntad, así como mucha fe en el Señor. Una vez que ésta haya sufrido un ataque espiritual,  el camino suele complicarse y se pueden presentar muchas barreras para completar el proceso. Sin embargo, la fuerza y la luz de la esperanza que es Cristo es más poderosa e invencible.

Este regreso hacia el mundo espiritual es la reconexión directa con nuestro Padre Celestial, con su misericordia, con su amor, bondad, resguardo, entre muchas otras cualidades.

De esta manera que cuando se entra de nuevo en contacto y total sintonía con el Señor, la liberación espiritual se presenta de forma automática. Éste es un proceso natural y sagrado, donde la persona se supera y es bendecida por Dios.

2.- Se elimina el agotamiento físico y mental

Después de haber sufrido un ataque espiritual, la persona empieza a tener un agotamiento a nivel corporal y mental.  Se pierde el interés de seguir luchando en la vida, hay un desánimo que nos impide realizar nuestras tareas rutinarias.

La persona liberada no quiere hacer nada, está desmotivada. Los sueños se desvanecen al igual que los objetivos personales que se propusieron alcanzar. Es decir que se pierde la fe y la esperanza.

Por esta razón cuando se libera el espíritu, se pierde el interés hacia la familia, los amigos y los seres especiales que lo rodean. Pero ese interés se va recuperando y la liberación  le permite reencontrarse consigo mismo y le permite la reconciliación con las cosas positivas que le proporciona la vida.

3.- Deseos de liberación

Cuando la persona es liberada tiene la necesidad de siempre buscar la libertad, y constantemente pide la oración por esto porque no quiere volver a ser poseída por algún ente maligno.

El Espíritu Santo en forma de paloma
El Espíritu Santo en forma de paloma

Para ser liberada totalmente debe existir el deseo de hacerlo, y esto debe ir acompañado de la fe, la esperanza y confianza en el Señor, sentir en el corazón un profundo amor y devoción por el Señor.

El poder de Dios es inquebrantable y puede sin duda alguna liberar totalmente a la persona que ha sufrido un ataque maligno por parte de huestes espirituales del mal.

Por lo cual si la persona se aferra a Dios con toda su alma, estará protegida de todo mal y los demonios no volverán a atormentarla, por el contrario reinará la luz admirable de Cristo y la victoria se hará presente.

4.- Vida de oración fuerte y permanente

Otro de los síntomas que la persona puede llegar a experimentar es el deseo de orar con fervor, de velar para que la presencia de Dios no la desampare. Lo cual es fundamental, ya que hacerlo la mantiene alejada de otro ataque maligno y además le proporciona la paz y tranquilidad que necesita.

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Sin embargo, todas personas deben aferrarse a la oración porque estos ataques no solo se presentan en los incrédulos, pueden llegar a darse en los creyentes que dejan alguna puerta abierta, por donde se cuela el pecado y por ende las huestes de maldad que están asechando y esperando su turno para entrar y perturbar.

En este sentido, Dios no hace acepción de personas, para él todas son importantes, por lo cual está dispuesto a ayudar y proteger a quienes lo buscan de corazón y entregan su alma totalmente al Señor, dándole cabida a la luz admirable de Cristo en su vida.

5.- Sentimiento de fortaleza

Una vez que la persona ha sido liberada espiritualmente, siente una fortaleza sobrenatural y eso demuestra el poder que tiene Dios para levantarnos cuando estamos débiles y hemos sufrido un ataque espiritual que nos ha dejado sin fuerzas.

Sin embargo, para evitar otro ataque es importante reforzar la fe, mantener la comunión con nuestro Padre Celestial, fortalecer nuestro espíritu con su presencia, nutrirnos con la palabra y cuidar nuestras acciones, ya que no podemos dejarle ninguna puerta abierta al enemigo para evitar que nos perturbe otra vez.

Por otro lado cuando una persona es débil o fácilmente manipulable, puede tener una recaída. Así que si es posible se deben hacer oraciones colectivas para hacer un vallado de protección para esta persona.

A pesar de que en algunos momentos de debilidad, podemos ser atacados y dejarnos llevar por el pecado, Dios siempre estará para ayudarnos porque él conoce nuestro corazón y sabe perfectamente lo que necesitamos.

El Señor conoce nuestro carácter mejor que nosotros y no permitirá que el enemigo tome lugar en nuestra vida porque somos sus hijos y estamos amparados por el Espíritu Santo, y en nuestra debilidad somos fuertes, tal como lo dice la palabra:

“Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:10)

En este sentido la omnipotencia de Dios siempre debe estar presente en nuestra vida y con su fuerza, su palabra y nuestra fe, retornaremos al camino de luz, y recibiremos las bendiciones que nuestro Señor tiene para cada uno de sus Hijos. Esta es una promesa inquebrantable e inmutable.

6.- Un nuevo estilo de vida

Cuando una persona es liberada, debe retomar su vida de santidad, cambiar su estilo de vida y dejar atrás las viejas costumbres, y malos hábitos y vicios. Al respecto la palabra nos exhorta de la siguiente manera:

“Jesús les respondió: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado. Y el esclavo no queda en la casa para siempre; el hijo sí queda para siempre. Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres” (Juan 8:34-36)

Uno de los síntomas al romperse las ataduras, es el deseo de cambiar, de ser transformado por el Espíritu Santo, ya que se siente un agradecimiento total por haber sido liberado de la opresión que no lo dejaba vivir plenamente en la presencia de Dios.

En este sentido, la liberación del espíritu implica una franca y total purificación cuando se logra desechar todas esas impurezas del alma. Por eso se siente renovado, en plena libertad y agradecido por una nueva oportunidad.

7.- Relación con la divinidad

Lo más relevante que sentirá la persona al ser liberada es una enorme gratitud hacia el Señor, quien es la luz que ilumina el camino que nos dirige hacia el bienestar y la verdadera felicidad.

La conexión con el Señor se refiere a una relación divina, sagrada, que es nutrida por la fe y la esperanza, por esto el liberar el espíritu nos permite avanzar por el camino de la paz.

8.- Conexión constante con Dios

Todos los hijos de Dios deben estar en constante comunión con el Señor, porque un espíritu lleno de esperanza, de amor y de fe siempre estará liberado y protegido para luchar contra cualquier acto de maldad que se avecine.

Sin embargo, debemos dejar atrás todo aquello que no nos deja crecer espiritualmente y no nos permite acercarnos a Dios, tal como la amargura, el rencor, el resentimiento, entre otros.

El principal milagro de Dios es hacernos sus hijos y habernos creado con un propósito especial, el cual tiene que ver con el amor pleno, la comprensión, la bondad, misericordia, entre muchas cualidades.

Así que si todos estos elementos están siempre presentes en nuestra vida, difícilmente podremos ser atacados por esas huestes y potestades malignas. Por el contrario reinará siempre la felicidad plena, un espíritu lleno de amor, de  esperanza y fe siempre.

Índice De Contenidos

    ¿Por qué un creyente requiere de liberación?

    La liberación espiritual es importante para toda persona, incluso si es creyente, ya que aunque muchas veces se llegue a pensar de que ningún espíritu maligno nos puede tocas, si hay casos en los que en momentos de debilidad, Satanás entra a nuestra vida cuando dejamos alguna puerta mediante actos pecaminosos.

    Muchas veces los cristianos pasan desapercibido el pecado de la mentira, y por ello se encuentran atados. Así que un creyente necesita ser liberado para dar buen testimonio de que lo que hace Dios con cada uno de sus Hijos.

    De esta manera, que cuando una persona acepta y recibe  a Cristo en su corazón de forma sincera, tiene un nuevo nacimiento en su espíritu, y es hecha una nueva criatura, es decir ha nacido de nuevo y será moldeada a imagen y semejanza de Cristo.

    Sin embargo hay personas que a pesar de haber aceptado a Cristo no han dejado atrás las viejas costumbres y deseos carnales, dejándole cabida al diablo para que se apodere de la mente, cuerpo y espíritu de la persona.

    Por otro lado, si la persona ha aceptado a Cristo pero su alma, voluntad, sentimientos y acciones siguen igual, de manera de que no existe un nuevo nacimiento en ella, el alma del creyente requiere de una transformación total. Tal como lo expresa la palabra:

    ”De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5.17)

    En este sentido, en el momento en que nacemos de nuevo, estamos transformando por completo nuestra vida, y eso implica sentimientos, hábitos, actitudes, vestimenta, comportamiento, entre otros.

    La palabra es muy firme en aseverar que solo seremos nuevas criaturas en Cristo, si dejamos atrás nuestra vieja vida, nuestros pecados, costumbres y banalidades. Eso quiere decir que en nuestro espíritu, somos libres, santos, justificados. Sin embargo, existe una parte de nuestro interior que necesita ser renovado, transformado, liberado. Tal como lo expresa la palabra:

    “No os conforméis a este mundo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que Comprobéis cuál es la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta”. (Romanos 2.1, 2)

    Dentro del alma residen nuestras heridas, ataduras, falta de perdón, resentimientos y baja autoestima. Por esta razón, muchos creyentes necesitan ser liberados, para romper las ataduras que no le permiten forjar el Ministerio que Dios le ha dado.

    En este sentido, para que un cristiano pueda cumplir la voluntad de Dios a cabalidad, necesita nacer de nuevo pero realmente, liberarse de toda potestad maligna que lo tiene cautivo y lo hace caer en tentaciones siempre.

    Los cristianos más que nunca deben conocer la manera en la que pueden hacerse las liberaciones, dejando los miedos a un lado y cumpliendo la palabra de Jesucristo y sus enseñanzas de predicar, sanar, echar fuera demonios y amar a su prójimo por sobre todas las cosas.

    En este sentido, cuando hay una potestad maligna, influenciando a un creyente, no se debe pasar desapercibido, se debe actuar para su pronta liberación, siempre bajo la cobertura del Espíritu Santo, quien nos debe guiar en todo momento.

    Además es importante tener el respaldo de la iglesia para que oren por esa causa y Dios interceda en dicha liberación de una manera sorprendente, dando testimonio de las maravillas que él puede hacer con su poder y majestad.

    Consejos muy importantes en el proceso de liberación

    Para hacer la liberación espiritual se deben tomar en cuenta algunos  consejos fundamentales, a fin de que esta liberación sea hecha con éxito y podamos romper el yugo que tiene atada a la persona poseída:

    • Procura que los demonios hablen
    • No se debe gritar
    • No amonestes ni eches fuera los demonios cada vez que se haga presente una manifestación física; solo átalos para que no se revelen. La Biblia nos exhorta a no incitarlos para evitar que causen algún daño.
    • No hagas la liberación espiritual en público para no avergonzar a la persona, debido a que los demonios buscan llamar la atención y hacer señales, y por eso tienden a manifestarse en público.
    • Cuando un equipo esté ministrando, sólo debe existir una persona como autoridad. Sin embargo es importante la intercesión de los grupos de oración y ayuno.
    • Cuando el espíritu está atado le debes decir: “Te reprendo En el nombre de Jesús, no tienes el control para dañar a ninguna persona, te echo fuera con la autoridad que me da la palabra de Dios, de Jehová de los ejércitos”

    Te invito a leer: Qué significa hacer vallado en la Biblia

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